Votan crimeos en el referéndum separatista en un ambiente festivo

Pese a la intensa lluvia que caía sobre Simferópol durante las primeras dos horas y media de votación, al mediodía casi la mitad de los votantes inscritos en el censo de varios colegios ya había ...

Simferópol, Ucrania

Los crimeos acudieron hoy masivamente a las urnas desde primera hora de la mañana para votar en el referéndum separatista en un ambiente festivo, como pudo constatar Efe en varios colegios electorales de la capital.

"Voté por la primera pregunta: la reunificación con Rusia. Somos rusos y acabamos en Ucrania por cosas del destino, cuando nos regalaron en 1954. Estoy segura de que en unos pocos meses seremos parte de la Federación Rusa", aseguró a Efe Nina, una pensionista oriunda de los Urales.

Pese a la intensa lluvia que caía sobre Simferópol durante las primeras dos horas y media de votación, al mediodía casi la mitad de los votantes inscritos en el censo de varios colegios ya había depositado su papeleta en las urnas.

"Igualito que en la época soviética. Antes de la hora de la comida la mayoría de votantes ya ha cumplido con su deber. Es que hoy no es un día cualquiera", comentó Galina, jefe de una de las comisiones electorales.

Apenas hay malas caras, ya que los rusos de Crimea están ilusionados con el regreso a la madre patria, no en vano muchos de ellos nacieron en territorio ruso.

Ese es el caso de Iliá, que nació en 1936 en la región rusa de Sarátov y que sueña con regresar a su patria, Rusia, donde, en su opinión, las perspectivas de crecimiento en su ámbito, la agricultura, son mayores que en Ucrania.

"¡Felices Fiestas!", era la frase más repetida por los electores, que llegaban al colegio bien abrigados y provistos de paraguas, ya que la jornada era desapacible.

Los habitantes de Simferópol, ciudad de menos de 400.000 habitantes, entraban en los colegios, mostraban su pasaporte, se registraban, recibían la papeleta, entraban en la caseta para rellenarla y la depositaban en urnas transparentes.

En las urnas se podía ver que la aplastante mayoría de votantes marcó con una cruz en la primera pregunta, es decir, la reunificación con Rusia, dejando en blanco la casilla de la amplia autonomía en el seno de Ucrania.

Con escasísimas excepciones, aquellos que accedían a hacer declaraciones a la prensa se manifestaban a favor del ingreso en la Federación Rusa.

"Estamos cansados de vivir de rodillas. Yo siempre amé a Ucrania, que antes era una tierra muy rica. Pero desde la independencia de la Unión Soviética, vivimos en la miseria. Por eso, he votado por regresar a Rusia", señaló Yulia, que acudió a votar en compañía de su hermano inválido.

Aunque sólo tiene 38 años, Yelena, contable en un fábrica local, tiene un recuerdo muy nítido y positivo de la Unión Soviética.

"La URSS era mi casa. Quiero que Rusia sea mi casa y la de mis tres hijos. No es que vivamos muy mal en Ucrania, pero para mi generación la Unión Soviética era nuestra patria. Por eso, quiero que Crimea sea parte de la Federación Rusa", dijo a Efe.

No sólo los nostálgicos de la grandeza soviética están a favor de Rusia, ya que las nuevas generaciones están deseosas de romper lazos con Ucrania, a cuyas nuevas autoridades califican abiertamente de "fascistas".

"Rusia es el futuro y Ucrania el pasado. No hay duda alguna de que en la Federación Rusa viviremos mucho mejor. Si no fuera por los crimeos, habría estallado una guerra civil", señaló Yuri, abogado de 25 años.

Ira, profesora de secundaria de 43 años, no quiso revelar su decisión, aunque enigmáticamente dijo que votó "lo que le dictó la conciencia y el honor de la familia".

"Voté lo que quería mi padre, que fue un héroe en la Segunda Guerra Mundial contra la Alemania nazi y se quedó a enseñar historia en Crimea. Digamos que cumplí con su última voluntad", apuntó.

La gran mayoría de votantes durante la primera parte de la jornada electoral eran adultos y ancianos, mientras apenas se avistaba algún joven.

"Los viejos se levantan temprano, mientras los jóvenes duermen hasta el mediodía", comentó sonriente uno de los vigilantes a la puerta de uno de los colegios.