En Viernes Santo, Francisco solo habló cuatro minutos

Casi todo el día estuvo en silencio, tanto en celebración de la Basílica de San Pedro como en la colina del Palatino; al final improvisó un breve mensaje.
El Papa asistió este año al recorrido de la cruz inmerso en un profundo recogimiento.
El Papa asistió este año al recorrido de la cruz inmerso en un profundo recogimiento. (Stefano Rellandini/AP)

Roma

El papa Francisco presidió ayer la ceremonia de la Pasión de Cristo en la Basílica de San Pedro y el viacrucis de Viernes Santo desde la colina del Palatino, frente al Coliseo Romano. Durante casi todo el día estuvo en silencio; al final solo improvisó un breve discurso de cuatro minutos, que no estaba previsto.

MISA MATUTINA

En la Basílica de San Pedro el Papa no pronunció sermón y atendió a la homilía del predicador de la Casa Pontificia, el franciscano capuchino Raniero Cantalamessa, quien criticó desde el púlpito a los hombres de poder y al "dios dinero".

Bergoglio, como lo hizo el año pasado, se postró en el suelo vestido con los paramentos rojos para orar con el rostro sobre un cojín de terciopelo ante el Altar de la Confesión, bajo el que descansan, según la Iglesia católica, los restos del apóstol Pedro.

Para levantarse se sirvió de la ayuda de dos ceremonieros, al igual que ayer durante el rito del lavatorio de pies.

Acto seguido, se procedió a la lectura de la Pasión de Cristo, cantada por tres diáconos, acompasada por el Coro de la Capilla Sixtina y ante una cruz tapada con un velo rojo en el altar mayor del templo.

Tras la lectura, Cantalamessa pronunció una homilía en la que aseguró que "el dios dinero se encarga de castigarse a sí mismo y a sus propios adoradores".

El pontífice escuchó el sermón del franciscano sentado y con rostro serio y reflexivo.

La liturgia del Viernes Santo es la única del año en la que no hay consagración, aunque sí comunión.

VIACRUCIS

El acto en el Coliseo Romano comenzó a las 21:30, hora local, cuando Francisco fue acogido con aplausos por 40 mil personas que acudieron a la celebración de esta efeméride, según la policía.

El papa presidió su segundo viacrucis, pero en esta ocasión asistió al recorrido de la cruz inmerso en un profundo recogimiento.

La cruz, portada por diferentes personas que se la turnaron en cada una de las 14 estaciones, recorrió el Coliseo, del que salió para pasar frente al Arco de Trajano y llegar finalmente al Palatino, donde la esperaba el Papa.

En cada estación se leyeron las meditaciones que narran el camino de Cristo hacia su muerte e incluyeron una breve reflexión. Este año Francisco encargó al cardenal Giancarlo Maria Bregantini escribirlas.

Las meditaciones tuvieron un marcado cariz social, del mismo modo que el propio acto, ya que los encargados de portar la cruz fueron gente de la calle, inmigrantes, toxicómanos, enfermos y niños.

Después de las reflexiones, en las que se trató el maltrato, la drogadicción, los delitos de todo tipo y los derechos de la infancia, la cruz llegó de manos del vicario romano al Papa, quien la esperaba sentado, rezando y ataviado con un largo abrigo blanco.

Fue cuando el Papa, en un discurso que no estaba planeado y después de estar todo el día en silencio y reflexión, pronunció un breve mensaje en el que recordó a quienes sufren "el peso de la cruz".

Francisco proclamó: "Guíanos Jesús de la cruz a la resurrección. Enséñanos que el mal no tendrá la última palabra, sino el amor, la misericordia y el perdón. Recordemos a los enfermos, a las personas abandonadas para que encuentren bajo la cruz la fuerza de la esperanza".

COMIDA Y HUEVOS

Francisco también donó ayer doscientos paquetes de alimentos a las familias con dificultades económicas del barrio de Tor Bella Monaca, en la periferia de Roma, una iniciativa que se enmarca dentro del programa del Vaticano Solidaridad en Pascua, informaron medios italianos.

Los paquetes, que fueron entregados en la sede de la asociación Medicina Solidaria, incluían pan, pasta, leche, azúcar, aceite, sal y fruta, entre otros alimentos.

El pontífice también se acordó de los más pequeños y regaló a las familias con hijos huevos de Pascua, además de galletas, mermeladas y chocolate.

Las personas que se han beneficiado de estas ayudas son inmigrantes e italianos que se encuentran en situación de pobreza y que reciben atención sanitaria gratuita por parte de los médicos de la organización Medicina Solidaria.

Adicionalmente, el Papa regaló ayer 150 huevos de pascua a los pacientes del Hospital Infantil Niño Jesús, de Roma, que es propiedad del Vaticano desde 1924.

Lanzan video de "Happy" por canonización

El Vaticano ha hecho su particular versión en video del éxito "Happy", de Pharrell Williams, en una grabación en la que romanos, sacerdotes, monjas y niños bailan para festejar la canonización de los papas Juan Pablo II y Juan XXIII, que se celebrará el próximo 27 de abril. El video, llamado "Happy for 2papisanti" y dirigido por la periodista Maila Paone, está en el portal oficial del Vaticano para las canonizaciones www.2papisanti.it y en su canal de YouTube con el mismo nombre.

A lo largo de 4 minutos y 20 segundos, camareros, profesores, niños, adultos, sacerdotes, monjas y ciudadanos anónimos bailan al son de este tema africano que ha traspasado todas las fronteras. Lo hacen con imágenes de Juan Pablo II y cartulinas en las que se puede leer el hashtag oficial del Vaticano "#2popesaints".

El video muestra imágenes de lo más diversas, desde un sacerdote bailando en una parroquia, hasta niños cantando mientras juegan al futbol o monjas que aplauden en parques.

También hay un cantinero "contento" por la santificación de los dos pontífices, que baila mientras sirve copas en su bar, y unos jóvenes que bailan break dance en la Vía de la Conciliación. EFE/Ciudad del Vaticano