Víctimas del cambio climático pueden demandar

Países insulares como Maldivas y Fiyi o los asentados en deltas bajos como Vietnam o Bangladesh pueden recurrir en 2014 a las cortes internacionales contra los Estados más contaminantes.
Niños filipinos pasaron la Navidad en refugios por el tifón Haiyan.
Niños filipinos pasaron la Navidad en refugios por el tifón Haiyan. (Romeo Ranoco/Reuters)

Londres

En 2012, cerca de 18 millones de personas en el norte de África se enfrentaron a la hambruna. Los pueblos que habitan la zona son a menudo seminómadas, trasladando sus animales entre los pastizales. Pero la ciencia señala a aquellos a quienes se debe culpar de la persistencia de la sequía en la Sahel: a nosotros.

Esta es una consecuencia ineludible del mejoramiento de los modelos computacionales del cambio de clima. Por supuesto, aún hay mucha incertidumbre, pero lo que me persuadió de la fuerza del caso científico en relación con el cambio de clima inducido por el ser humano es que los científicos escépticos no han podido desarrollar un modelo que explique el calentamiento global sin los efectos causados por el hombre. La mano humana es imprescindible para explicar lo que ha sucedido.

Existen dudas legítimas sobre la escala del impacto y otros factores detonantes que podrían reducir el calentamiento global inducido por el hombre. Pero la creciente habilidad de la ciencia para destacar la responsabilidad por hechos particularmente extremos, no solamente en el Sahel, debería ser un llamado de atención.

Por ejemplo, Richard Washington, profesor de ciencia del clima en la Universidad de Oxford, señala la importancia de su trabajo científico por su habilidad para cambiar el juego de la política global y legal. Vimos la sensibilidad del asunto cuando 132 países en desarrollo se retiraron de las conversaciones sobre el cambio climático en Varsovia, cuando el nuevo gobierno australiano intentó bloquear toda mención a la pérdida y la compensación de cuotas de contaminación de los países hasta después del año 2015.

Cuanto más segura es la atribución de la culpa, más justificados se sentirán los países emergentes para protestar por el impacto de la elevación de los niveles del mar en los pequeños Estados insulares, como por ejemplo Maldivas y Fiyi, o también en las culturas asentadas en deltas bajos como son Vietnam o Bangladesh.

La ciencia también abre la opción de que las víctimas del cambio climático tomen acciones legales internacionales contra los países responsables, en particular contra los primeros industrializadores como Gran Bretaña, Bélgica y Alemania, cuyo carbono sigue recalentando el planeta un siglo después de haber sido emitido.

Este año, un grupo de pequeños Estados insulares, amenazados por los niveles ascendentes del mar, encabezados por Palau, estuvieron a punto de pedirle al Tribunal Internacional de Justicia una opinión sobre la responsabilidad de los emisores históricos en el calentamiento global. La razón principal por la que no continuaron en ese momento fue que las pruebas científicas aumentan mes con mes. Un caso futuro será todavía más sólido aunque el marco de las Naciones Unidas (ONU) podría no ser ideal ya que está dominado por las cinco potencias históricas, que tienen sus propios intereses. Pero el Tribunal Internacional para la Ley del Mar, en Hamburgo, podría ser un foro pertinente que atienda los casos.

Una demanda no tiene que acusar a todos los posibles responsables históricos: los países tienen obligaciones conjuntas e individuales, lo que podría ayudar a manejar el problema, dado que EU a menudo no firma los acuerdos y, por ello, niega la jurisdicción internacional.

Paradójicamente, uno de los argumentos más fuertes que pueden aducir los emisores históricos es el esfuerzo internacional para enfrentar el cambio del clima. El proceso global que se inició en 1992 con el Protocolo de Kioto y las incontables cumbres de los “firmantes de la Convención” son en sí mismos una respuesta a la necesidad de acción y anula la necesidad de demandas legales.

Pero eso implica que el proceso político global debe tener una posibilidad real de lograr cambios.

De no ser así, los emisores históricos tal vez quieran considerar algunas de las consecuencias, como la posibilidad de que las demandas legales muestren la evidencia científica de quiénes son los culpables.