Vicepresidente de Brasil dice que situación es grave y puede empeorar

Michael Temer, que se desempeña como articulador político de Dilma Rousseff con el parlamento,  hizo un llamado a la unidad en el país sudamericano, en especial al Congreso, ante una situación ...
Dilma Rousseff (i) y su vice presidente, Michel Temer (d), en un reciente encuentro con los 27 estados del país en Brasilia
Dilma Rousseff (i) y su vice presidente, Michel Temer (d), en un reciente encuentro con los 27 estados del país en Brasilia (EFE)

Brasilia

El vicepresidente de Brasil, Michel Temer, hizo hoy un llamado a la unidad en el país, en especial al Congreso, calificó la situación del país como grave y advirtió que puede ser aún peor.

"No vamos a ignorar que la situación es razonablemente grave, no tengo dudas de que es grave, y es grave porque hay una crisis política perfilándose, hay una crisis económica que está precisando ser ajustada aún, y para eso es necesario contar con el Congreso Nacional", dijo Temer, quien a pedido de la presidenta Dilma Rousseff se desempeña además como articulador político entre la Presidencia y el Congreso.

"Como articulador político del gobierno quiero hacer este llamado (a la unión)", subrayó, en declaraciones que recogen hoy medios locales. Las declaraciones fueron realizadas después de una reunión que Temer mantuvo con líderes de los partidos que integran la coalición de gobierno y ministros.

Entre otras cosas, pidió que "todos juntos se dediquen a resolver los problemas del país" y dijo que Brasil necesita "alguien capaz de unirlo". "De lo contrario, podemos entrar en una crisis desagradable para el país", advirtió.

La principal inquietud de Temer y la presidenta Rousseff es la llamada "agenda bomba", que el Congreso se dispone a votar este mes. Se trata, básicamente, de medidas que atentan contra el ajuste fiscal impulsado por el equipo económico con el fin de sacar a la economía del pozo.

Aumentos de salarios de funcionarios públicos y el rechazo a medidas de austeridad son, entre otras, iniciativas que el Legislativo tiene sobre la mesa, y que amenazan con sabotear el ajuste de cuentas del cual Brasil depende, entre otros factores, para no perder el grado de inversión.

Temer dijo que como interlocutor del gobierno fue "exitoso" hasta ahora. No obstante, lamentó que al comienzo de este segundo semestre la crisis se esté agravando. "Necesitamos evitar eso en nombre de Brasil, del empresariado y de los trabajadores", afirmó. "Yo sé que los brasileños no cuentan con eso, quieren que Brasil continúe por la senda del desarrollo y por eso reitero: es necesario pensar en el país", exhortó.

"Por encima de los partidos, por encima del gobierno, y por encima de toda y cualquier institución está el país. Si al país le va bien, al pueblo le irá bien. Es un pedido que hago a los brasileños y a nuestras instituciones", enfatizó.

Temer tiene motivos para preocuparse. En la primera votación vinculada al ajuste económico, tras el receso, los diputados violaron un acuerdo que había alcanzado el Ejecutivo con sus aliados y se negaron a postergar, como quería el gobierno, la votación de proyectos de aumento salarial que aumentarán significativamente los gastos del Estado.

Además, movimientos sociales que quieren destituir a la presidenta están convocando para el próximo domingo 16 de agosto una movilización a nivel nacional para expresar repudio a la mandataria. La iniciativa cuenta con el apoyo expreso de varios partidos opositores, entre ellos el mayor de todos, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).