Vicepresidente de Brasil desafía el poder de Rousseff en duelo a todo o nada

Michel Temer intenta convencer a su partido de romper de forma absoluta con el gobierno de la presidenta; el ministro de Turismo, Henrique Alves, fue el primero en renunciar a su cargo.
Dilma  Rousseff (i) y su vice-presidente, Michel Temer, en la toma de posesión de nuevos ministros el pasado octubre, en Brasilia
Dilma Rousseff (i) y su vice-presidente, Michel Temer, en la toma de posesión de nuevos ministros el pasado octubre, en Brasilia (AFP)

Brasilia

El vicepresidente brasileño Michel Temer trataba hoy de convencer a su partido, el PMDB, de romper con el gobierno de la presidenta de izquierda Dilma Rousseff, quien necesita salvar la coalición para evitar su eventual destitución por el Congreso. El ministro de Turismo, Henrique Alves, anunció hoy la renuncia al cargo y se convirtió así en el primer ministro del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) en dejar el Gobierno de Rousseff.

El centrista PMDB, la mayor fuerza política del país, decidirá el martes si abandona su alianza de años con el Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff, en momentos en que la mandataria es objeto de un procedimiento de impeachment por presunta manipulación de las cuentas públicas.

"La de mañana (martes) será una reunión de salida, de despedida del gobierno. Estamos calculando que más del 80% votará por abandonarlo", dijo a la AFP Osmar Terra, diputado del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) y miembro de la mesa directiva que definirá la moción.

El destino de Rousseff, de 68 años, podría quedar sellado si el PMDB -que cuenta con 69 diputados, 18 senadores y siete ministros- arrastra a otras fuerzas de la coalición. Este martes, la dirección del partido en Minas Gerais, una de las principales del país, aprobó por 11 votos contra 1 la separación promovida desde la cúpula nacional de la agrupación.

El vértigo de la crisis impulsa los debates sobre el impeachment, que avanzan rápidamente y podrían concluir hacia mediados de abril, si la Cámara lo aprueba por una mayoría de dos tercios (342 de los 513 diputados) y luego el Senado por más de la mitad de sus 82 escaños.

Rousseff sería apartada en ese caso de su cargo por un período máximo de 180 días, hasta que la Cámara alta dé su veredicto final, esta vez por una mayoría de dos tercios.

Onda expansiva

"Se creó una onda expansiva que no tiene vuelta. El gobierno lo está intentando, ofrece cargos, pero ya nadie le cree", señaló por su parte Terra, que también integra la comisión que analiza el pedido de juicio de destitución en la Cámara de Diputados. Temer, un discreto abogado constitucionalista de 75 años, asumiría la jefatura de Estado hasta 2018 si Rousseff fuera destituida.

En noviembre pasado, escribió una carta cargada de recriminaciones contra la presidenta y presentó un programa económico liberal, que contempla recortes del gasto público y la revisión de programas sociales y del sistema de pensiones.

La asesoría de prensa de Temer aseguró el lunes que el PMDB romperá la coalición e indicó que dará plazo hasta el 12 de abril para que los ministros del partido dejen sus cargos. La crisis brasileña entró en una espiral en las últimas semanas, alimentada por los escándalos de corrupción de la estatal Petrobras, y por una recesión económica de escala histórica.

La tensión volvió a reflejarse esta tarde en el Congreso, cuando la Orden de Abogados de Brasil (OAB) presentó un nuevo pedido para destituir a Rousseff, en medio de un tumulto entre partidarios y adversarios del gobierno.

De acuerdo con la estatal Agencia Brasil, el documento de la OAB incluye parte del testimonio de un senador del PT, Delcidio do Amaral, investigado por la justicia, que acusó a Rousseff, en el marco de un acuerdo de reducción de penas, de intentar interferir en las investigaciones de Petrobras y a Lula de comandar el esquema fraudulento que costó más de dos mil millones de dólares a la petrolera.

Rousseff y su predecesor Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010), que denuncian el impeachment como una tentativa de "golpe de Estado", se esforzaban por neutralizar, aunque sea parcialmente, el divorcio con la fuerza política que puede tener en sus manos el destino del país.

"Veo con tristeza que el PMDB quiera apartarse del gobierno, aunque no creo que salgan los ministros. (...) Ocurrirá como en 2003, cuando sólo una parte del PMDB me apoyaba. Puede que se dé una coalición sin concordancia de la dirección", dijo hoy Lula en un encuentro con corresponsales extranjeros en Sao Paulo, en el que anunció que iba a entrevistarse con líderes del PMDB.

Rousseff mantuvo por su lado consultas con seis ministros del partido centrista, indicó la estatal Agencia Brasil. El Partido Progresista (PP), otro aliado de peso del PT que cuenta con 49 diputados y un ministro, podría poner en juego esta misma semana su respaldo a la mandataria y saltar a la vereda de enfrente.

"Queremos que ocurra antes de la que la comisión de impeachment tome una decisión. Si el partido opta por abandonar al gobierno, tenemos cinco votos en la comisión" que debe formular la recomendación sobre un procedimiento de destitución, dijo a la AFP el diputado Jeronimo Goergen, de esa formación.

Dimite ministro de Turismo

Sin embargo ya se ha producido la primera baja en el gabinete. El titular de la cartera de Turismo de Brasil, Henrique Alves, anunció hoy la renuncia al cargo y se convirtió así en el primer ministro del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) en dejar el Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff.

El PMDB, la mayor formación política del país y que lidera el vicepresidente Michel Temer, decidirá mañana en una reunión de la dirección nacional si abandona el Ejecutivo de Rousseff, quien está amenazada con un juicio político con miras a su destitución.

"El momento nacional coloca ahora al PMDB, mi partido desde hace 46 años, ante el desafío mayor de elegir su camino, bajo la presidencia de mi compañero de tantas luchas, Michel Temer", señaló Alves en un comunicado en el que justificó su renuncia.

El ahora exministro asumió la cartera en abril del año pasado, cuatro meses después de que Rousseff fuera investida para su segundo mandato, y su salida del Gobierno se produce a cinco meses de que se celebren los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

Alves, un político cercano al vicepresidente Temer, admitió que el diálogo con el Gobierno "se acabó" y pidió la comprensión de la presidenta, quien, según dijo, "aprecia por encima de todo la coherencia ideológica y la lealtad a su propio partido".

"No niego que sea fácil, pero consciente, coherente, respetando mi (estado) Río Grande del Norte, y siempre -como todos nosotros- en la lucha por un Brasil mejor", agregó. La salida de Alves anticipó la decisión que, según varios políticos de la formación, mañana tomará el PMBD, quien hasta hoy ocupaba siete ministerios en el Ejecutivo de Rousseff.

El desembarque del PMDB puede poner en juego la supervivencia política de la presidenta, que enfrenta un proceso en el Legislativo y necesita el apoyo de su principal socio de Gobierno para esquivar el juicio parlamentario. Con 69 de los 513 diputados, el PMDB es la primera minoría en la Cámara Baja y también lo es en el Senado, en el que ocupa 18 de los 81 escaños.

Gobierna además en siete de los 27 estados del país, pero su mayor base está en el plano municipal, en el que cuenta con 1,041 de las 5,570 alcaldías del país. El distanciamiento entre el PMDB y la presidenta Rousseff se ha intensificado en los últimos meses y ha agravado la crisis política en la que se encuentra sumergido el mayor país de Latinoamérica, sumido también en una profunda recesión económica.