Venezuela libera a cientos de jóvenes opositores

Los 243 liberados habían sido arrestados tras el desmantelamiento de cuatro campamentos de protesta en Caracas.
Las protestas han dejado 42 muertos, unos 800 heridos y 2.800 detenidos, 161 de los cuales permanecen tras las rejas.
Las protestas han dejado 42 muertos, unos 800 heridos y 2.800 detenidos, 161 de los cuales permanecen tras las rejas. (Reuters)

Caracas

La Fiscalía de Venezuela dijo el domingo que liberó a la mayoría de los 243 jóvenes detenidos cuando acampaban en plazas y calles de Caracas en protesta contra el Gobierno socialista de Nicolás Maduro.

El desmantelamiento de cuatro campamentos en zonas de clase media de la capital y los arrestos de manifestantes han reavivado las protestas que sacuden desde febrero a la nación petrolera.

Según un comunicado de la Fiscalía, ocho de los detenidos en la redada contra los campamentos fueron trasladados a una cárcel en el centro de Caracas y tres a los calabozos del servicio de inteligencia por delitos como "porte ilícito de arma de fuego", "incitación a la desobediencia", "daños violentos a la propiedad" y "agavillamiento" o asociación para delinquir.

A tres jóvenes se les dejó en libertad bajo fianza, 155 deberán presentarse periódicamente ante tribunales, mientras que 15 de los imputados serán sometidos a tratamientos médicos para "su plena recuperación en cuanto al consumo de drogas".

Desde principios de febrero miles de venezolanos han salido a las calles para protestar por la inflación que roza el 60 por ciento anual, el desabastecimiento de productos básicos como la leche y el papel higiénico y la delincuencia que, según la ONU, convirtió a Venezuela en el segundo país más violento del mundo.

Los manifestantes culpan del deterioro de la calidad de vida a Maduro, elegido hace un año por estrecho margen tras la muerte, por cáncer, de su mentor Hugo Chávez.

Las protestas han dejado 42 muertos, unos 800 heridos y 2.800 detenidos, 161 de los cuales permanecen tras las rejas.

Maduro jura que las protestas buscan desbancarlo, siguiendo el libreto de un golpe de Estado que alejó brevemente del poder a Chávez en el 2002.

La redada contra los campamentos llevó al Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos a criticar el "uso excesivo de la fuerza" por parte del Gobierno, y contribuyó también a resucitar las protestas, que habían perdido intensidad en el último mes.

El sábado, miles de opositores marcharon por Caracas, en una jornada que terminó, como es habitual, con enfrentamientos entre jóvenes encapuchados armados con piedras y bombas molotov y policías antimotines que los dispersaron con gases lacrimógenos.

La pero ola de manifestaciones no parece, sin embargo, amenazar al Gobierno del mayor exportador de crudo de Sudamérica.

Organizaciones no gubernamentales han denunciado violaciones a los derechos humanos por parte de las fuerzas de seguridad y legisladores estadounidenses pidieron sanciones a funcionarios venezolanos por su actuación en los disturbios, algo que Maduro calificó como una "estupidez".