El papa pide perdón por escándalos del Vaticano

El pontífice hizo la disculpa pública ante fieles en la plaza de San Pedro, pero no especificó a cuál de las diversas situaciones de los últimos días se refería.
Los periodistas describen que el pontífice tenía un semblante serio.
Los periodistas describen que el pontífice tenía un semblante serio. (Vincenzo Pinto/AFP)

Ciudad del Vaticano

El papa Francisco generó sorpresa en la audiencia general en la plaza de San Pedro, al pedir públicamente "perdón" por los "escándalos" sucedidos en Roma y el Vaticano; sin embargo, no especificó a cuáles se refería.

En las últimas semanas se han hecho públicos varios sucesos polémicos que han afectado a la Iglesia y que acapararon titulares en los medios de comunicación.

Francisco mostró un semblante preocupado al decir: "Quisiera, antes de iniciar la catequesis, a nombre de la Iglesia pedirles perdón por los escándalos que ocurrieron, sea en Roma como en el Vaticano. Les pido perdón".

Posteriormente dio su discurso, pero no volvió a mencionar el asunto por lo que los periodistas se preguntaron a qué asunto en particular se referió el pontífice.

"Si el papa usa una fórmula de carácter general, es su elección. Si quisiera ser más concreto, sabe cómo hacerlo (...) No es mi tarea hacer más restringido o amplio el sentido de las palabras de aquello que el pontífice quiso decir", dijo el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.

Añadió que el pontífice "tiene presente" las informaciones que circulan en los medios y se da cuenta que las "personas simples" que asisten a su audiencia, muchas veces están "turbadas y adoloridas" por las noticias que leen.

"En cuanto exista responsabilidad de la Iglesia o sus hombres el papa pide perdón porque no siempre existen cosas positivas y existen cuestiones negativas, cosas que turban", apuntó.

Las interpretaciones sobre a qué se estaba refiriendo el pontífice se extendieron entre la prensa internacional con referencias tanto a casos de pederastia como a movimientos en la curia en relación al sínodo de obispos que se celebra en el Vaticano.

Entre ellos uno de los que más ha acaparado la atención es la de Krysztof Charamsa, un teólogo que trabaja en el Vaticano, quien reveló que es gay y que tiene pareja, justo antes del comienzo del sínodo, al mismo tiempo que pidió cambiar la actitud de la Iglesia hacia los homosexuales.

El diario Il Corriere della Sera sostiene que el papa se refería también al caso que estalló el domingo en una iglesia de Roma, sede de la Orden de los Carmelitas Descalzos, por una carta enviada por 100 fieles en la que denunciaban a un prelado de la orden por su agitada vida con homosexuales.

A ello se suma el escándalo llamado el nuevo Vatileaks por la filtración y publicación de una carta enviada al pontífice firmada por 13 cardenales, en la que señalan que el sínodo es manipulado y que las decisiones parecen haber sido tomadas.

Algunos cardenales confirmaron la existencia de la carta, pero pusieron en duda el contenido publicado y la lista de los firmantes.

Ante el revuelo que causó la existencia de la misiva, el portavoz vaticano tachó de "acto de disturbio", mientras que el cardenal alemán Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la doctrina de la Fe, y quien también aparece entre los firmantes, denunció que fuera publicada y hasta aseguró que es otro Vatileaks, el escándalo que afectó al Vaticano en 2012 cuando se filtraron documentos reservados del papa Benedicto XVI a la prensa.

EL REGALO DE LA MINA

Por otro lado Francisco recibió un fragmento extraído de la mina San José en Chile, en la que estuvieron atrapados durante 70 días 33 mineros en 2010.

El papa invitó a los mineros a acudir al Vaticano el mismo día en el que se cumplen cinco años desde que fueron rescatados de la mina. Tras la audiencia general, el papa saludó personalmente a los 31 mineros que acudieron.

Además, los presentes le obsequiaron con algunos regalos, entre ellos este fragmento de la mina en la que estuvieron atrapados.

FECHAS EN MÉXICO

El papa puede visitar México del 14 al 20 de febrero del próximo año; el encuentro con el jefe de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera, se pevé el día 17, así se planteó el pasado martes en la reunión del Consejo Permanente de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

Reconocieron que el anuncio de la visita los tomó por sorpresa y que tienen poco tiempo para organizarla, por lo que requerirán de apoyo gubernamental. Algunas diócesis se han descartado para recibir al pontífice, como las de Chiapas y Monterrey.

La petición de los obispos de Guerrero se planteó, pero no para visitar Ayotzinapa, sino Acapulco; sin embargo, la dificultad en esa entidad es la relación que tienen los obispos con el actual gobernador, que no es muy cordial.