Vaticano pone en marcha nueva política de caridad

Se reactivó el servicio desde la isla de Lampedusa, para ayudar a refugiados, hasta la estación de trenes de Roma para acompañar a borrachos a su casa.
Konrad Krajewski, El Limosnero, en la oficina donde realizan los pergaminos y reciben las cartas.
Konrad Krajewski, El Limosnero, en la oficina donde realizan los pergaminos y reciben las cartas. ( Alessandra Tarantino/AP)

Ciudad del Vaticano

Reunido en un rincón del Vaticano, un equipo de sacerdotes, dirigido por el polaco Konrad Krajewski, El Limosnero del Papa, puso en marcha la nueva política de caridad.

El responsable del ceremonial durante el papado de Juan Pablo II y Benedicto XVI, designado como El Limosnero pontificio el 3 de agosto por el argentino Francisco, fue autorizado a improvisar soluciones rápidas y concretas para ayudar a gente que pasa dificultades, contó en un encuentro con la prensa.

El religioso polaco, de 50 años, reactiva un servicio que siempre ha existido, pero que ahora con el pontífice latinoamericano funciona a pleno ritmo, por lo que pasa de la isla de Lampedusa, para ayudar a los refugiados africanos, a la estación central de trenes de Roma para acompañar a borrachos a su casa.

El Limosnero pontificio envía pergaminos con el sello papal para matrimonios, bautizos, y aniversarios, por un costo de cerca 25 euros.

Con ese fondo puso en marcha un sistema de “primeros auxilios” del Papa, que trabaja ahora al ritmo de unos 100 casos por semana.

El año pasado, gracias a 250 mil pergaminos, pudo ayudar a resolver 6 mil 500 casos.

Para ello cuenta con 11 empleados que trabajan desde una oficina dentro del Vaticano, que depende directamente del pontífice y no tiene relación con otras entidades de asistencia de la sede papal como Caritas y Cor Unum.

Unas 16 personas son calígrafos que escriben a mano con letra excelente los pergaminos.

Respetando el deseo del Papa de dar prioridad a los pobres, el clima en esa pequeña oficina ha cambiado, exigiendo eficacia, resultados y pragmatismo.

Los guardias suizos, el otrora ejército del pontífice, formado por aproximadamente 120 jóvenes, “siempre están disponibles” y se ofrecen como voluntarios para salir por la noche a ayudar mendigos, gente sin techo, visitar centros de asistencia a los pobres.

“Recibimos todas las mañanas un enorme paquete con muchas cartas. Lo envía directamente el Papa, y en ellas me escribe ‘este caso lo puedes resolver’, ‘tu sabrás como ayudar’. No hay criterios específicos, según la circunstancia
 se decide qué hacer”, dijo Krajewski.

Cuando quiere hablar con Francisco va a la casa Santa Marta, la residencia para religiosos dentro del Vaticano donde el pontífice se aloja desde que fue elegido en marzo, y conversa con él rápidamente entre un asunto y otro.

Krajewski se encarga de resolver los casos más urgentes, como por ejemplo pagar un arriendo atrasado de una persona.

Para evitar abusos y mentiras, “pedimos la ayuda de un cura o que añada la carta de un religioso con sello y todo”, confesó.

“El otro día el Papa me envió 200 euros para enviarlos a una anciana de Venecia a la que le robaron la billetera mientras iba a comprar medicinas”, aseguró Don Corrado, como lo llaman en el Vaticano debido a que tiene un nombre difícil de pronunciar.

Enviado por el pontífice a la isla siciliana de Lampedusa, Krajewski distribuyó mil 700 tarjetas telefónicas a los eritreos y somalíes que se salvaron del naufragio para que pudieran comunicarse con sus parientes.

Por lo regular la ayuda que ofrece es de carácter espiritual. Así que además de enviar cartas y llamar por teléfono, sale con su pequeña Fiat blanco a visitar necesitados o personas que sufren.

A inicios de noviembre, el Papa recibió una conmovedora carta de una familia italiana que describía los sufrimientos de la pequeña hija, Noemi, con una grave enfermedad en la médula espinal.

Don Corrado se desplazó hasta la ciudad donde reside la familia, la invitó al Vaticano, donde se alojó en la casa Santa Marta y por ello pudo asistir a la misa en la plaza de San Pedro durante la cual el Papa pidió a la muchedumbre que orara por la niña.

Interrogado sobre si sale el Papa de noche a visitar a los pobres, El Limosnero dio a entender que a Francisco le gustaría, como lo hacía cuando era arzobispo de Buenos Aires, pero que ahora entiende que ello provocaría problemas al Vaticano.

COLABORADOR MEXICANO

Jorge Carlos Patrón Wong, obispo mexicano incluido por el Papa entre sus más cercanos colaboradores, tomó posesión de su puesto como secretario de seminarios de la Congregación para el Clero del Vaticano.

En entrevista, el ex obispo de Papantla reveló que en apenas 24 horas de su llegada a Roma ya se encontró en dos ocasiones con Jorge Mario Bergoglio, en los pasillos de su residencia vaticana, la Casa de Santa Marta.

“Después de la comida lo encontré, se acercó y me dio la bienvenida, dijo: ´Te conozco del Celam (Consejo Episcopal Latinoamericano). Estoy aquí para servirte´. Me quedé mudo cuando me trató así”, confesó el clérigo.

“No sabía qué decirle, solo atiné a comentarle: ´Yo estoy aquí para servir a su santidad y a la Iglesia´. Él me respondió: ´Ya hablaremos´ y se fue, porque iba saliendo de una reunión”, agregó.

Su primera jornada de trabajo tuvo doble turno, por la mañana y por la tarde. De esa manera pudo interiorizarse de su papel, que será el de vigilar y coordinar acciones sobre todos los seminarios católicos del mundo.

Con su toma de posesión, se convirtió en el mexicano de más alto rango en la Curia Romana. Antes de su designación su puesto no existía, por ello debe iniciar desde cero y marcar la pauta. (Notimex/Ciudad del Vaticano)