Valls elabora nuevo gobierno francés bajo la mirada de la UE

El nuevo primer ministro, del ala lilberal del Partido Socialista, prepara un gabinete que como primeros objetivos tenga preservar el rigor presupuestario y reducir impuestos.
Manuel Valls, nuevo primer ministro de Francia, al final de la ceremonia de toma de posesión en París
Manuel Valls, nuevo primer ministro de Francia, al final de la ceremonia de toma de posesión en París (AFP)

París

El nuevo primer ministro francés Manuel Valls, del ala liberal del Partido Socialista, asumió hoy funciones y prepara un gabinete que cumpla con la difícil ecuación de preservar el rigor presupuestario y reducir impuestos, bajo la mirada atenta de Bruselas. De origen español, Valls fue designado el lunes por el presidente François Hollande tras la debacle sufrida por la izquierda en las elecciones municipales del domingo.

Valls, de 51 años, asumió sus funciones este martes tras el traspaso de mando oficial con el primer ministro saliente Jean-Marc Ayrault. "Es una tarea difícil pero exaltante", admitió Valls durante la ceremonia realizada en el patio de honor del palacio Matignon, donde está su despacho. La composición del nuevo gabinete se anunciará antes de un primer consejo de ministros presidido el miércoles o jueves por Hollande.

El jefe de Estado lanzó un mensaje claro a Bruselas al advertir que Francia no sacrificará el crecimiento en aras de la reducción de su déficit fiscal. Valls "deberá convencer a Europa de que esta contribución de Francia a la competitividad, al crecimiento, debe ser tomada en cuenta en el marco del respeto de nuestros compromisos", dijo Hollande. "Tengo la convicción de que reforzar la economía francesa es la mejor manera de reorientar a Europa", subrayó.

El "pacto de estabilidad" europeo, que vincula a los países de la zona euro, exige que el déficit de cada miembro no supere el 3% de su PIB. En Francia fue de 4.3% el año pasado. Francia había prometido pasar por debajo del 3% en 2013 y luego en 2015, pero ningún ministro francés volvió a aventurarse a mencionar fechas.

La estrategia de Hollande recibe el empuje de la adoptada por sus vecinos italianos, cuyo nuevo jefe de Gobierno Matteo Renzi fustigó el "pacto de estupidez" europeo y adelantó que quiere sacar a Italia de la austeridad. Renzi dijo que París y Roma "deben cambiar juntos a Europa", frente a una Alemania que ya es excedentaria. Francia e Italia tienen en común un elevado desempleo, que alcanza niveles récord en el país del sur donde supera 13%, pero también incipientes indicios de recuperación, especialmente en la actividad industrial francesa.

La elección de Valls, ex ministro del Interior famoso por su lenguaje directo, corre por otra parte el riesgo de hacer añicos la coalición de socialistas y ecologistas en el poder. Reacios al perfil de "socialista de derecha" de Valls, los verdes advirtieron que no participarían en el gobierno si sus exigencias de un cambio de política no son escuchadas.

Entre los ministros que podrían ingresar al nuevo gabinete francés se menciona a Segolene Royal, candidata presidencial socialista en 2007 y ex pareja de Hollande, que podría adjudicarle la cartera de Educación. Al designar a Valls como primer ministro, Hollande subrayó que éste liderará un "gobierno de combate", que deberá implementar un "pacto de responsabilidad" destinado a impulsar el empleo mediante una reducción del costo del trabajo.

El gobierno de Valls tiene por delante la ardua tarea que consiste en conciliar la reducción del déficit exigida por Europa con la baja de impuestos prometida a los franceses para 2017. El gobierno prevé además bajar 30 mil millones de euros de cotizaciones sociales a las empresas en el marco del "pacto de responsabilidad" y también disminuir las cotizaciones de los trabajadores, como parte del "pacto de solidaridad". Hollande había prometido en enero 50 mil millones de euros de ahorro para 2017, iniciativa cuyos detalles debe precisar este mes a la Comisión Europea.

El presidente del Eurogrupo Jeroen Dijsselbloem advirtió hoy al nuevo primer ministro francés que debe continuar con los esfuerzos para reducir el déficit presupuestario y mejorar la competitividad del país. "Recomiendo a todos los países que se atengan a sus empeños presupuestarios y a los acuerdos que hemos suscrito y que hagan las reformas para que todos seamos más competitivos", declaró Dijsselbloem, que asiste en Atenas a una reunión de ministros de Finanzas de la eurozona.

Dijsselbloem era interrogado sobre Italia, cuyo nuevo jefe de gobierno Matteo Renzi anunció diez mil millones de euros de rebajas de impuestos para las familias más modestas -lo que hace temer un desvío presupuestario-, pero aseguró que el mensaje es también válido para Francia. "Debemos seguir trabajando en la estabilización presupuestaria (...). Ello exige más reformas, incluso en Francia" insistió.

Francia tuvo en 2013 un déficit público de 4.3% del PIB, por encima del objetivo gubernamental del 4.1%. Este desvío hace aún más difícil para el ejecutivo francés respetar el compromiso de pasar en 2015 por debajo del 3%, tal como exigen los tratados europeos. El presidente francés François Hollande, al anunciar el lunes la formación de un nuevo gobierno dirigido por Manuel Valls, afirmó que no se debía "fragilizar" el crecimiento, dando a entender que un excesivo rigor presupuestario puede frenar la actividad económica.

Sin embargo, el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, recordó hoy que Francia ya se ha beneficiado dos veces de un plazo suplementario para reducir su déficit a los límites exigidos por Bruselas. Rehn, que también asiste en Atenas a la reunión del Eurogrupo, indicó en rueda de prensa que no había recibido ningún pedido de París para obtener un nuevo plazo en la reducción de su déficit. Pero quiso "refrescar las memorias" al recordar que "el plazo dado a Francia" ya "se había prolongado dos veces". "No haré más comentarios", zanjó.

Dijsselbloem llamó a ecitar "especulaciones" sobre eventuales solicitudes de París. Francia "conoce perfectamente sus compromisos, ya ha obtenido dos años (suplementarios), y es evidente que queda trabajo por hacer", sentenció. Las finanzas de Francia, segunda mayor economía de la eurozona, están en el punto de mira de la UE, del Banco Central Europeo (BCE) y de los mercados financieros. Desde varios sectores se acusa al gobierno socialista francés de haber hecho escasos progresos en las reformas requeridas para limitar el gasto público y acrecentar la competitividad de sus empresas.

Francia tiene un elevado déficit comercial -a diferencia del superávit de Alemania-, un desempleo superior al 10% y, según muchos expertos, excesivas cargas fiscales que lastran a sus empresas. El jefe de Estado francés anunció en enero el lanzamiento de un "Pacto de Responsabilidad", con el objetivo de reducir cargas fiscales a las empresas a cambio de la creación de puestos de trabajo.

Su coste estimado es de unos 50.000 millones de euros en tres años, pero hasta ahora se ignora cómo será financiado. Esa será una de las tareas esenciales del nuevo gobierno dirigido por Manuel Valls.