Valérie Trierweiler le dice adiós al Elíseo

El presidente francés, François Hollande, anunció el sábado su separación de la periodista de 48 años, tras el escándalo con la actriz Julie Gayet, de 41, con quien el mandatario tendría una ...
La ahora ex primera dama llegó ayer al aeropuerto de Bombay, en un viaje de caridad a la India.
La ahora ex primera dama llegó ayer al aeropuerto de Bombay, en un viaje de caridad a la India. (Reuters)

París

Carla Bruni-Sarkozy la previno a su manera de los estragos de la vida en el Palacio del Elíseo: “Ya no podía más con esa vida”, le confió durante el traspaso de poder a quien habría de sucederla en el papel tan ambiguo de “primera dama”. La esposa del ex presidente habló del peso del cargo, de la presión de los medios, las maledicencias y los rumores. Valérie Trierweiler ya sabía todo esto, observadora aguda del mundo política que ella seguía como periodista desde hacía muchos años.

Nacida el 16 de febrero de 1965 en Angers, debutó como periodista en la revista Profesión política antes de ser contratada por Paris Match y terminó compartiendo la vida con François Hollande, el hombre a quien amaba desde mediados del año 2000, su sueño de convertirse en presidente de la República. También lo acompañó en su campaña victoriosa sin pensar en lo que vendría. Pero muy rápido la euforia de la conquista dejó el campo libre a las dudas y las interrogantes.

A sus antiguos amigos les dijo que quería darse tiempo para probar lo que ella llamaba entonces su “vida rara”. Pero debió hacerlo rápido. Sin casarse, sin estatus oficial, la compañera de Hollande se vio dividida entre el deseo de seguir viviendo la vida normal de una periodista, divorciada, madre de tres hijos, y la de participar a su manera en la vida pública del nuevo presidente.

Interrogada por France Inter días después de la elección sobre cómo definiría su nueva función, Trierweiler respondió torpemente “la verdad, primero periodista”. Un error que provocaría todo tipo de burlas y de sarcasmos y que dejaba relucir su dificultada para entender su nueva situación.

Reafirmando su voluntad continuar con su trabajo (nunca dejó de escribir sus crónicas literarias en Paris Match) y viviendo en el departamento que habitaba con Hollande, Trierweiler ocupó algunas habitaciones en el Elíseo, donde disponía de una oficina con encargado, dos secretarias y un chofer, a cargo del periodista Patrice Biancone.

Mujer de carácter, independiente, Trierweiler insistió en su determinación no de callarse. A través de su cuenta Twitter, nunca dejó de expresar sus puntos de vista, a riesgo de derrapar. El 12 de junio de 2012, un mes después del acceso de Hollande al Elíseo, cavó su propia tumba con un mensaje de apoyo devastador a Olivier Falorni, candidato del Partido Socialista (PS) disidente en Charente-Maritime contra Ségolène Royal, ex compañera sentimental de Hollande y madre de sus cuatro hijos.

El apodado Trierweilergate provocó la consternación de los socialistas en el poder y los amigos del presidente, que dieron cuenta de un jefe de Estado dividido entre la tristeza y la cólera. Hablan de ese  momento como una primera fractura en la pareja. Ella se vio obligada a explicar que había cometido un “error”, pero el daño estaba hecho, en especial en la opinión pública. La primera dama se convirtió entonces en una de las personalidades más detestadas por los franceses. En marzo de 2013, una transeúnte fue filmada cuando le preguntaba a Hollande por qué no se casaba con ella: “No la amo”, dijo. El video fue un éxito en las redes sociales.

Trierweiler intentó corregir su imagen, seguir los pasos de sus antecesoras primeras damas al comprender finalmente que debía renunciar a su libertad de expresión, al menos en los asuntos políticos. Se convirtió en embajadora de la Fundación Danielle-Mitterrand y continuó participando en algunos viajes oficiales junto a Hollande. En diciembre de 2012, le confió al  diario Le Monde que aceptaba “convertirse en una persona pública”, luego de haber “rechazado de manera inconsciente ese papel”.

Intentó estar de acuerdo en todo, actividades humanitarias, presencia oficial, periodista lista a defender sus convicciones, en especial a favor del matrimonio para todos... En los últimos meses, los rumores hablaron de tensiones en la pareja, hasta el estallido derivado de la publicación del semanario Closer, sobre la relación de Hollande con la actriz Julie Gayet, con 41 años de edad.