El V&A Museum de Londres oculta afiche de Mahoma

El asesinato de la plana mayor de la revista satírica francesa 'Charlie Hebdo' obliga a la cautela en otros países.
Como medida de seguridad, la institución retiró de su inventario una imagen del profeta.
Como medida de seguridad, la institución retiró de su inventario una imagen del profeta. (Pierre Duffour/Afp)

Londres

Tras el atentado contra la revista Charlie Hebdo, mientras el tema del tabú de la representación de Mahoma era analizado en la prensa por historiadores del arte y las religiones, el Victoria & Albert Museum (V&A) dijo no poseer ninguna imagen del profeta en sus colecciones sobre las artes decorativas. Pero un especialista de EU encontró la marca de un afiche iraní representando a Mahoma en el catálogo numérico del museo. La imagen desapareció de pronto de su base de datos accesible en línea.

The Observer, el diario dominical británico asociado al Guardian, que narra esta historia, pudo obtener una reacción de la institución londinense sobre esta doble simulación que, según la lógica del “efecto Streisand”, tuvo por efecto atraer la atención sobre la imagen.

Forzado a reconocer la manipulación de su base de datos (internet guardó la marca del afiche discretamente retirado), el V&A declaró que se trataba de un “error honesto”: “Por desgracia, cometimos el error de decir que no había una obra que mostrara al profeta Mahoma en las colecciones del V&A”, aceptó Olivia Colling, a cargo del servicio de prensa del museo, en un correo donde invoca razones de seguridad. Explicó que el equipo de seguridad tomó esa decisión ante el “nivel de alerta elevada” en el prestigioso museo de Londres, con  una galería dedicada a las artes islámicas.

El afiche iraní data de los años 1990. La sorprendente imagen, que muestra al Profeta con la espalda desnuda, ilustra un episodio de la adolescencia de Mahoma: durante un viaje hacia lo que es hoy Siria, un monje cristiano, Bahira, reconoció sobre la espalda del joven la marca de la profecía. El gobierno de Irán intentó hace poco limitar la difusión de esta representación popular, comercializada en todo el país, según recordó el vespertino Le Monde.

La misma imagen apareció en 2013 en una exposición del Tropenmuseum, museo etnográfico de Ámsterdam, junto a un icono cristiano. Interrogada por The Observer, Mirjam Shatanawi, una de las conservadoras del museo, explicó: “Sabíamos que esto podía plantear un problema, pero decidimos correr el riesgo ya que es importante contar esa historia. Las imágenes permiten abrir los ojos y son un ejemplo poderoso de que el islam es más diverso y diferente de lo que muchos imaginan”.

Añadió que “si bien los musulmanes se sienten ofendidos por las imágenes hechas por otros musulmanes o no para venerar al Profeta, no estoy segura de que el museo deba optar por no mostrarlas. Esto llevaría a preferir una interpretación del islam sobre la otra. Las imágenes no fueron hechas para faltar el respeto, sino al contrario para honrar al Profeta”.

La autocensura alarma a los académicos en cuanto obstaculiza la comprensión de las artes islámicas. La historiadora del arte, Christiane Gruber, que trabaja en la Universidad de Michigan, se inquieta de que las representaciones de Mahoma puedan volverse invisibles “en los espacios de la cultura y el saber”. “Es una vergüenza y una pérdida terrible para el patrimonio artístico mundial, compartido por todos”.

El consejo musulmán de Gran Bretaña fue consultado para saber si él consideraba las representaciones de Mahoma ofensivas o si se oponen a su exposición pública, pero indicó que dijeron preferir no pronunciarse al respecto.

The Observer no encontró ninguna marca de exposición al público de manuscritos en los cuales el Profeta es representado en las bibliotecas y museos británicos, entre ellos la British Library, que presentó una exposición sobre el arte sacro en 2007. Pero se trató de una imagen que muestra el rostro del Profeta encubierto, una ocultación plástica que puede también representarse con una llama o una aureola en la tradición otomana.

En 2014, la Biblioteca de Edimburgo expuso un manuscrito con numerosas imágenes de Mahoma, aunque sin mostrar ninguna. La institución no quiso explicar porqué. En cambio, las representaciones son visibles en su sitio internet.