Ucrania lanza una polémica reforma constitucional

La reforma prevé dar más autonomía a las regiones separatistas prorrusas del este del país, lo que es apoyado por los occidentales pero levanta duras críticas en Ucrania.
Petro Poroshenko, presidente de Ucrania, canta el himno nacional ucraniano en el parlamento en Kiev
Petro Poroshenko, presidente de Ucrania, canta el himno nacional ucraniano en el parlamento en Kiev (AFP)

Kiev

Los diputados ucranianos dieron hoy el primer paso hacia una reforma constitucional que prevé más autonomía para las regiones separatistas prorrusas del este del país, un proyecto criticado en Ucrania pero promovido por los occidentales.

El presidente ucraniano Petro Poroshenko reconoció en el hemiciclo que se trataba de una decisión "difícil", pero los aliados occidentales -que ven en ello una forma de calmar el sangriento conflicto armado- desean que la reforma se "lleve a cabo con éxito".

"No podemos crear nosotros mismos una situación en la que Ucrania se encuentre sola frente al agresor" ruso, profirió Poroshenko. Los diputados aprobaron el envío a la Corte Constitucional del proyecto presidencial de enmiendas, procedimiento legislativo necesario antes de la votación del texto, en dos lecturas.

En visita a Kiev, la subsecretaria de Estado estadunidense Victoria Nuland declaró el miércoles a la prensa que la "descentralización" y el "estatuto especial" de las regiones rebeldes de Donetsk y Lugansk estaba prevista en los acuerdos de paz firmados en febrero en Minsk.

Occidente considera esta reforma como el principal paso hacia una solución política del conflicto, que ha dejado más de 6,500 muertos en quince meses, y presiona a las autoridades prooccidentales de Kiev para que encuentren un acuerdo con los rebeldes.

Muchos en Ucrania ven sin embargo en la reforma una tentativa de congelar el conflicto, argumentando que Kiev no tiene por qué aceptar de facto la autonomía de las regiones, donde todavía hay soldados rusos.

"Los acuerdos de Minsk tienen su lógica: primero parar las hostilidades (...) y luego las enmiendas constitucionales", señaló el diputado progubernamental Leonid Emets. De acuerdo con la vicepresidenta del Parlamento Oksana Syroid, los diputados sufren "una presión desmesurada (...) por parte de la comunidad internacional".

"El mundo (...) está cansado y quiere deshacerse de este problema", continuó la diputada. Como muchas otras figuras públicas en Ucrania, Syroid consideró que esta iniciativa podría terminar por "legitimar" a los rebeldes y "acabar con las perspectivas europeas de Ucrania".

Dos altos responsables del ejecutivo ucraniano declararon por su parte a la AFP que Kiev, bajo inyección financiera de Occidente, no podía permitirse ignorar las peticiones de sus socios occidentales.

El proyecto de reforma concede más poderes a los consejos regionales y locales, pero contrariamente a las expectativas de los rebeldes, no confirma el estatuto de semiautonomía de los territorios bajo su control, que debería determinarse por una ley separada y por una duración de sólo tres años.