Ucrania pone fin al alto el fuego y pasa al ataque contra los separatistas

El anuncio del presidente ucraniano, Petro Poroshenko, en un mensaje a la nación, es una muestra del fracaso de los esfuerzos diplomáticos de Moscú y los países europeos.
Una mujer ucraniana llora delante de su casa destruida por un bombardeo en Slaviansk, en la región de Donetsk
Una mujer ucraniana llora delante de su casa destruida por un bombardeo en Slaviansk, en la región de Donetsk (EFE)

Kiev

Ucrania puso fin este lunes al alto el fuego con los separatistas prorrusos del este del país y se prepara para atacarlos, anunció el presidente Petro Poroshenko. Después de examinar la situación he decidido, en mi calidad de comandante de las fuerzas armadas, no prorrogar el alto el fuego unilateral", dijo Poroshenko en un mensaje a la nación.

Su declaración deja en evidencia el fracaso de los esfuerzos de Moscú y de los europeos, en particular de las autoridades francesas y alemanas, que trataron en vano este lunes de prolongar el alto el fuego que expiraba a las 19:00 hora GMT. "Vamos a atacar" a los separatistas que controlan desde hace más de dos meses buena parte de las regiones de Donetsk y Lugansk, en el este del país, agregó el presidente en un tono grave y determinado, culpando a los rebeldes de esta decisión.

El presidente ucraniano se cuidó de no culpar ni mencionar a Rusia, a la que Kiev y Occidente consideran en parte responsable de la agitación separatista. "Se ha perdido la posibilidad, única, de cumplir el plan de paz. Ello se debe a las acciones criminales de los combatientes (separatistas), que han proclamado públicamente su rechazo a apoyar el plan de paz en general y el alto el fuego en particular", explicó Poroshenko.

No obstante, Ucrania no desiste de su plan de paz. "Estamos dispuestos a reanudar el alto el fuego en cualquier momento. Cuando veamos que todas las partes acatan los puntos esenciales de este plan de paz", dijo el presidente ucraniano. Poroshenko exige la liberación de los secuestrados por los separatistas y que, del otro lado de la frontera (del lado ruso) se cierre el paso a los saboteadores y a los suministradores de armas, y que la OSCE vigile la frontera.

En un intento de tranquilizar a los habitantes de las zonas separatistas, cuyo éxodo tanto a Rusia como a otras regiones del país se ha acelerado en las últimas semanas, Poroshenko prometió que las fuerzas ucranianas no dispararán en los barrios residenciales y que aquellos que entreguen las armas no tendrán que sentarse en el banquillo de la justicia.

Poroshenko se enfrenta por un lado a las presiones rusas y occidentales y por otro a una opinión pública cada vez más favorable al uso de la fuerza contra los separatistas ya que está convencida de que la suspensión de combates les permite recibir refuerzos de Rusia. Para acallar a la opinión pública, Poroshenko tendría que haber presentado perspectivas realistas de un fin rápido de un conflicto en el que los ucranianos se han sentido humillados por los separatistas prorrusos bien entrenados y bien armados.

Las negociaciones del lunes parecían haber logrado algunos avances en este plan, pero a todas luces, insuficientes. Según la presidencia francesa, los presidentes ruso y ucraniano convinieron trabajar en la "instauración rápida, con la OSCE, de un mecanismo efectivo de control de la frontera" y "proseguir la liberación de los rehenes y prisioneros de ambos lados, según listas con nombres pactadas".

Según un portavoz de la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, el presidente ruso Vladimir Putin, dijo estar dispuesto a "autorizar el acceso de guardias de fronteras ucranianos en territorio ruso", lo que confirmó el jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov. Sobre este punto, varios ucranianos interrogados por la AFP dijeron que desean que su país recupere por la fuerza el control total de su frontera.

Según un comunicado del Kremlin, el presidente ruso subrayó el lunes "la importancia de prolongar el alto el fuego", y el conjunto de mandatarios "se pronunciaron a favor de la organización urgente de una tercera ronda de consultas entre los representantes de Kiev" y los insurgentes. Esta perspectiva se aleja a partir de ahora.

El alto el fuego, decretado por Kiev hace diez días y aceptado después por los rebeldes, ha sido violado en varias ocasiones. Según Kiev, durante estos diez días 27 soldados ucranianos han muerto y 69 resultaron heridos.