Ucrania denuncia la entrada de tanques rusos en el este

La diplomacia estadunidense no confirmó la nueva incursión militar, mientras el presidente ucraniano Poroshenko advirtió a Merkel que los acuerdos logrados en Minsk están en peligro.
Una vendedora de recuerdos enseña sus productos más populares, como el papel higiénico con la imagen del presidente ruso Putin, en Kiev
Una vendedora de recuerdos enseña sus productos más populares, como el papel higiénico con la imagen del presidente ruso Putin, en Kiev (AFP)

Kiev

El gobierno de Ucrania denunció hoy la entrada desde Rusia de decenas de tanques y soldados rusos en el este separatista del país, donde en las últimas 24 horas murieron cinco soldados y 31 personas resultaron heridas.

Se trata de uno de las balances de víctimas más graves desde que el 5 de septiembre entró en vigor la tregua, que de momento no ha conseguido resolver el conflicto. Las elecciones organizadas el pasado domingo por las regiones rebeldes han fragilizado todavía más el respeto a ese alto el fuego y hacen temer una nueva ofensiva rebelde.

Según el portavoz militar ucraniano Andrii Lysenko, 32 tanques, varias piezas de artillería y varios camiones que transportan soldados entraron en Ucrania desde la frontera rusa. "32 tanques, 16 obuses y 30 camiones militares Kamaz con tropas entraron en Ucrania desde Rusia" y se dirigen a la ciudad de Krasni Luch, en la región de Lugansk, declaró el portavoz.

Otra columna de camiones que transportan equipos de radio cruzó la frontera por el paso de Izvarin, en poder de los separatistas, añadió. La diplomacia estadunidense se negó a confirmar hoy de manera oficial la nueva incursión militar rusa en el este de Ucrania.

La portavoz del Departamento de Estado, Jennifer Psaki, dijo que su gobierno vio el jueves "tanques, vehículos blindados y camiones de transporte congregados a unos 25 km de la frontera rusa", y que hoy recibieron información proveniente de Ucrania según la cual Rusia ingresó a ese país "artillería pesada, principalmente tanques T-64 y piezas de artillería Howitzer".

"Si esto se confirma, Estados Unidos condena esta última incursión en territorio ucraniano. Será una nueva violación flagrante del acuerdo de Minsk", firmado a comienzos de setiembre y que prevé un cese al fuego en la región, comentó prudentemente la portavoz durante su conferencia de prensa diaria.

Sin embargo, Psaki repitió varias veces que Estados Unidos "no dispone de confirmación independiente" de esta incursión anunciada por Ucrania. Según el portavoz militar ucraniano Andrii Lysenko, 32 tanques, varias piezas de artillería y varios camiones que transportan soldados entraron en Ucrania desde la frontera rusa y se dirigen a la ciudad de Krasni Luch, en la región de Lugansk.

En la ciudad de Donetsk, el principal feudo rebelde, quince civiles resultaron heridos el jueves por fragmentos de obús cerca del aeropuerto, donde los separatistas prorrusos y las fuerzas de Kiev se enfrentan desde hace meses. Por la mañana seguían oyéndose disparos en la ciudad.

"Hay que detener la guerra"

También hoy 150 personas participaron en el funeral de dos adolescentes que murieron el miércoles en un bombardeo cerca de una escuela de Donetsk. Kiev y los rebeldes se acusan mutuamente de ser los responsables.

"Hay que evitar que vuelva a ocurrir una cosa así, hay que detener la guerra", dijo el alcalde de la ciudad, Igor Martynov. La situación se ha agravado tras las elecciones del pasado domingo, organizadas por las autoproclamadas República Popular de Donetsk y República Popular de Lugansk, dos entidades rebeldes.

Rusia precisó el viernes que "respeta" el resultado de las elecciones organizadas por los insurgentes prorrusos en el este separatista de Ucrania, pero que "reconocer" esos comicios denunciados por Kiev y los países occidentales era una "palabra diferente".

"En principio, nosotros respetamos la expresión de la voluntad de los que participaron en la votación", declaró el consejero del Kremlin para las cuestiones internacionales, Yuri Ushakov.

"La posición oficial de Rusia fue expresada en un comunicado breve pero claro del ministerio de Relaciones Exteriores sobre los resultados de las elecciones", que tuvieron lugar en los territorios bajo control de los insurgentes en el este de Ucrania, agregó. "La palabra 'respeto' es utilizada allí. (...) Esa palabra fue elegida deliberadamente", agregó.

Las repúblicas de Lugansk y de Donetsk autoproclamadas por los rebeldes prorrusos en Ucrania organizaron el domingo pasado sus propios comicios para elegir a sus parlamentos y sus presidentes.

Los dirigentes europeos pidieron al presidente ruso Vladimir Putin que no reconociera esas elecciones, que según ellos violan la unidad de Ucrania y el proceso para poner fin a la violencia en el este de ese país.

Ucrania reaccionó procediendo al aislamiento de los territorios rebeldes, cortando su financiación central e instaurando un control sistemático de los pasaportes en la frontera con las zonas bajo control del ejército ucraniano.

A medio plazo, el gobierno ucraniano quiere congelar todas las subvenciones a esta zona, que según Kiev representan unos 34 mil millones de grivnas (1,800 millones de euros) al año. La Unión Europea ha anunciado por su parte una reunión de sus ministros de Exteriores el próximo 17 de noviembre para hablar de nuevas sanciones contra Moscú.

Rusia ya está bajo un régimen de sanciones desde que en marzo anexó la península ucraniana de Crimea y como reacción internacional al derribo de un avión de línea, que recibió un misil lanzado desde el territorio rebelde ucraniano.

Como consecuencia de esta crisis y del bajo precio del petróleo, la moneda rusa cayó hoy de nuevo, al cabo de una semana en la que perdió 10% de su valor. Poroshenko alerta a Merkel que los acuerdos de Minsk están amenazados.

Mientras, el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, advirtió hoy durante una conversación telefónica con la canciller alemana, Angela Merkel, de que los acuerdos de Minsk de alto el fuego están amenazados.

Poroshenko "constató un retroceso significativo en el cumplimiento de los acuerdos de Minsk, lo que lleva a una mayor escalada del conflicto" militar en el este del país con los separatistas prorrusos, informó la presidencia ucraniana.

En particular, denunció la entrada en territorio ucraniano a través de la región de Donetsk de un nuevo convoy humanitario ruso sin control fronterizo ni aduanero.

Los separatistas anunciaron ayer que propondrán la revisión de los acuerdos de Minsk, que incluyen una declaración de alto el fuego, una línea de separación y una zona de seguridad entre ambos bandos en conflicto.

Las fuerzas leales a Kiev y los milicianos separatistas reanudaron el jueves los combates, en particular en torno a la ciudad de Donetsk, principal bastión rebelde, pese al alto el fuego que rige en el este de Ucrania desde el pasado 5 de septiembre.

El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania, Andréi Lisenko, cifró hoy en unos 200 a los milicianos muertos ayer en la batalla por el control del estratégico aeropuerto de Donetsk.

"Los guerrilleros que ayer atacaron las posiciones de los militares ucranianos en el aeropuerto de Donetsk han sido liquidados por nuestras unidades de artillería", dijo Lisenko en rueda de prensa. Agregó que los renovados combates entre las tropas ucranianas y los milicianos han dejado cinco soldados muertos en las últimas 24 horas.

Los insurgentes acusan a las tropas ucranianas de lanzar una ofensiva general y bombardear las zonas residenciales de Donetsk, donde dos adolescentes murieron el miércoles en un ataque contra el campo de fútbol de una escuela local del que ambos bandos se acusan mutuamente.

En cambio, el mando militar ucraniano ha negado rotundamente que las tropas gubernamentales hayan lanzado una ofensiva en la zona del conflicto de Donetsk y Lugansk. "Cumplimos estrictamente los acuerdos de Minsk. Nos encontramos en nuestras posiciones y no hemos emprendido ningún tipo de operaciones", declaró la oficina de prensa de las fuerzas ucranianas desplegadas en la zona del conflicto.

Según distintas fuentes, unas 400 personas, cifra que incluye a milicianos prorrusos, soldados y civiles, han muerto en las regiones de Donetsk y Lugansk desde el alto el fuego acordado el 5 de septiembre.