Ucrania acusa a Rusia de “querer destruirla”

El primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk, acusó ayer al Kremlin de querer desmembrar el país ante la extensión de las protestas en la ciudad sureña de Odesa.
Manifestantes pro rusos lanzaron ayer un asalto contra la sede de la policía de Odesa, importante ciudad portuaria sobre el mar Negro.
Manifestantes pro rusos lanzaron ayer un asalto contra la sede de la policía de Odesa, importante ciudad portuaria sobre el mar Negro. (Gleb Garanich/Reuters)

Odesa, Moscú

El gobierno ucraniano del primer ministro interino Arseni Yatseniuk, acusó ayer al presidente ruso Vladimir Putin de “querer destruir” su país ante la ampliación de los disturbios separatistas en el este y la violencia en la ciudad sureña de Odesa, donde manifestantes pro rusos atacaron la sede de la policía.

Yatseniuk, que viajó a Odesa para acompañar a los familiares de las víctimas muertas el viernes en los enfrentamientos, anunció el despido y reemplazo de los altos cargos de la policía local, cuyo cuartel fue agredido ayer por unas 2 mil personas.

Los asaltantes exigieron y obtuvieron la liberación de 67 de sus pares detenidos. Cerca de 120 personas fueron encarceladas el viernes tras violentos choques entre pro rusos y partidarios de una Ucrania unida. La violencia desembocó en un incendio criminal en el que murieron 42 personas, principalmente pro rusos, atrapados en un inmueble.

Según testigos, el incendio fue producto de una venganza de miles de hinchas de futbol y manifestantes pro ucranianos, furiosos de haber sido atacados horas antes por militantes pro rusos.

Una muchedumbre enfurecida invadió y destruyó un campamento de tiendas de campaña pro ruso en la ciudad, y luego asedió la Casa de los Sindicatos, donde se habían refugiado los separatistas, 42 de los cuales murieron atrapados en el inmueble,  incendiado con cocteles molotov.

“Lo que ocurrió en Odesa es parte del plan de la Federación de Rusia para destruir Ucrania”, acusó Yatseniuk en la ciudad a orillas del mar Negro.

La noche del sábado también fue tensa en el este, con incidentes violentos en la cuenca minera oriental de Donbas, frontera con Rusia, que agrupa las regiones de Lugansk y Donetsk. En esta última región, el día 11, está previsto un referendo autonómico que es rechazado por el gobierno central.

En tanto, el presidente Putin y el titular de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), Didier Burkhalter, hablarán el miércoles en Moscú para instalar mesas redondas sobre Ucrania, auspiciadas por la OSCE, anunció la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, tras una conversación telefónica con su par de Rusia.

Las mesas buscan “facilitar el diálogo nacional antes de la elección presidencial” en Ucrania, prevista para el 25 de mayo.

Alemania también propuso una nueva conferencia sobre Ucrania en Ginebra, pese al fracaso de la primera, a mediados de abril.

 Putin reiteró a Merkel “la necesidad de un diálogo directo entre las actuales autoridades de Kiev y los representantes de las regiones del sureste del país”, informó a su vez el Kremlin y denunció un “bloqueo” de las informaciones emitidas en Occidente sobre los “trágicos acontecimientos” en Ucrania. “¿De qué libertad de expresión y de la prensa se puede hablar en estas condiciones?”, se indignó la cancillería rusa.

En su oración dominical, el papa Francisco pidió rezar por las víctimas de la violencia en Ucrania ante cientos de peregrinos en la plaza de San Pedro en El Vaticano y dijo que “la situación es grave”.