UE busca un "contrato de confianza" con Turquía por refugiados

El presidente turco Erdogan fue recibido hoy en Bruselas en el marco de unas difíciles negociaciones de la Unión Europea con sus vecinos para afrontar la crisis migratoria, en la que 630 mil ...
Una mujer emigrante mira desde la ventana de un tren después de cruzar la frontera griega, en Gevgelija, Macedonia
Una mujer emigrante mira desde la ventana de un tren después de cruzar la frontera griega, en Gevgelija, Macedonia (AFP)

Bruselas, Berlín

La Unión Europea (UE) intenta coordinarse mejor con sus vecinos para hacer frente a la crisis migratoria, en primer lugar con Turquía, cuyo presidente fue recibido hoy en Bruselas para difíciles negociaciones sobre un "contrato de confianza mutua".

Alrededor de 630 mil personas entraron ilegalmente en Europa en lo que va del año, afirmó Fabrice Leggeri, jefe de la agencia de la UE de vigilancia de fronteras Frontex, en entrevista con el grupo de prensa francés Ebra.

"Hemos registrado unos 630 mil cruces ilegales de fronteras, al finalizar septiembre", indica Leggeri y precisa que Frontex tiene previsto despachar "60 aviones con migrantes ilegales de retorno" en 2015 contra 39 el año anterior, en esta entrevista que publicarán hoy periódicos regionales.

Señala el jefe de Frontex que "los Estados miembros deben comprender que en lugar de desplegar cientos de policías en sus fronteras nacionales, sería mucho más útil que los enviaran a la frontera exterior" de Europa.

"Si cada Estado encara la crisis en su región, sin coordinar con sus vecinos, los flujos (de migrantes) seguirán pasando de un país al otro, en detrimento de todos", advierte. Para la UE, adonde llegaron unos 630 mil migrantes desde principios de año, el objetivo es asociar a Ankara en la gestión, o la contención, del flujo de solicitantes de asilo, sin precedentes desde 1945.

Europa "debe controlar mejor sus fronteras", concedió el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, luego de una reunión con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan. Pero "esperamos que Turquía haga lo mismo", insistió.

La UE reiteró su propuesta de una ayuda financiera y puso sobre la mesa la liberalización de visados para los ciudadanos turcos que viajen a la UE. Se necesita "un contrato de confianza mutua", estimó la Comisión Europea.

Zona de seguridad

"Si queremos resolver el problema de los refugiados, hay tres cosas" por hacer, subrayó Erdogan, que apostó por entrenar a las fuerzas rebeldes moderadas, decretar una zona de seguridad "protegida del terrorismo" y crear una zona de exclusión aérea.

La "zona de seguridad" que quiere Ankara a lo largo de su frontera con Siria, y para la cual la UE se mostró hasta ahora poco entusiasta, necesita "una decisión del Consejo de Seguridad de la ONU", precisó el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz.

En cuanto a la zona de exclusión aérea en Siria, Moscú se pronunció en contra. Según el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, un acuerdo entre la UE y Ankara supondría que Turquía participe en patrullas conjuntas con guardacostas griegos en el este del mar Egeo, en el marco de una acción coordinada por la agencia europea Frontex.

Según este diario, los migrantes detenidos intentando llegar a la UE serían reenviados hacia Turquía, mientras que la UE aceptaría recibir hasta 500 mil personas para permitirles llegar al bloque europeo de manera segura, sin que tengan que recurrir a los traficantes.

Pero los responsables europeos no evocaron hoy medidas tan concretas y "las discusiones se presentan difíciles", estimó un responsable europeo. Una delegación europea viajará a Turquía esta semana para continuar las negociaciones.

Tensión turco-rusa

Turquía recibió oficialmente a 2.2 millones de sirios desde el principio de la guerra civil en Siria, recordó Erdogan. El presidente turco también buscó en Bruselas el respaldo de sus aliados de la OTAN y de los altos responsables europeos para su frontera con Siria, en donde la aviación militar turca y rusa iniciaron una pulseada.

Moscú comenzó el miércoles a bombardear en Siria en apoyo al presidente Bashar al Asad. Desde entonces, se registraron varios incidentes con aviones rusos y turcos. Los dos países tienen visiones diametralmente opuestas sobre el futuro de Asad, enemigo de Ankara que reclama desde hace años su partida.

La OTAN estimó por su parte como "extremadamente peligrosas" las incursiones de la aviación rusa en Turquía y los 28 miembros de la Alianza mostraron su "grave preocupación" por los bombardeos aéreos de Rusia en Siria "que dejaron víctimas civiles y no apuntaron" a los combatientes del grupo Estado Islámico.

La UE también quiere alcanzar un acuerdo de coordinación con todos los países que se encuentran en la "Ruta de los Balcanes", que utilizaron este año más de 400 mil solicitantes de asilo para llegar desde Siria hasta las fronteras de la UE, según la ONU.

Los ministros de Interior y de Asuntos Exteriores se reunirán el jueves en Luxemburgo, junto a sus pares de Turquía, Líbano, Jordania, Albania, Bosnia-Herzegovina, Macedonia, Montenegro, Serbia y Kosovo. Mientras tanto, el flujo de migrantes hacia Europa no cesa.

En seis operaciones distintas, 1,830 migrantes a bordo de barcas y botes fueron rescatados hoy en el Mediterráneo, frente a las costas libias, anunciaron durante la noche los guardacostas italianos. Para "gestionar la presión migratoria", Frontex exhortó hoy a los países miembros de la UE a poner a disposición 775 guardias fronterizos adicionales.

Y, en Alemania, adonde podrían llegar 1.5 millones de migrantes en 2015 según el diario Bild, los bomberos de Turingia (este) encontraron el cadáver de un refugiado originario de Eritrea tras un incendio en un hogar de acogida.

Los ataques contra los refugios de migrantes han aumentado estos últimos meses en el este de Alemania, bastión de varios grupos de extrema derecha. En Dresde (este), el movimiento islamófobo Pegida organizó de nuevo una manifestación contra la política de acogida de migrantes de la canciller alemana, Angela Merkel.

Marcha xenófoba en Alemania

Miles de seguidores del movimiento Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida) marcharon hoy por las calles de Dresde (este de Alemania) entre consignas xenófobas y en contra de la acogida de refugiados.

Según la televisión regional pública "Mdr", unos nueve mil manifestantes secundaron la convocatoria, frente a los 7,500 que se calcula participaron en la marcha que discurrió una semana atrás por la capital sajona. El fin de semana pasado se registraron manifestaciones en diversas poblaciones del "Land" de Sajonia y otros puntos del país, convocadas por organizaciones hermanadas a Pegida.

El movimiento islamófobo, que a principios de año llegó a aglutinar en sus marchas de cada lunes a decenas de miles de seguidores pero luego perdió brío, ha recobrado empuje en medio de la crisis de los refugiados. La marcha de hoy discurrió pacíficamente, después de que la semana anterior fueran agredidos dos periodistas y se produjeran diversos altercados.

La llegada incesante de peticionarios de asilo a Alemania ha desencadenado ataques de la ultraderecha contra albergues, así como acciones de protesta y acoso a los residentes de esos centros en diversas poblaciones del país. Hasta ahora se estimaba que este año llegarían a Alemania unos 800 mil solicitantes de asilo, a los que se sumarían otros 800 mil en 2016, según cálculos del Gobierno alemán.

El popular diario Bild afirmó en su edición de hoy que, según un documento presuntamente secreto del Ejecutivo de la canciller Angela Merkel, el cálculo real para 2015 asciende ya a 1.5 millones de refugiados. Desde el propio Gobierno, el viceportavoz Georg Streiter salió al paso de esas información e ironizó afirmando que el informe era tan secreto que nadie dentro del Ejecutivo lo había visto.

El documento citado por Bild apuntaba a que entre octubre y diciembre 920 mil peticionarios de asilo ingresarán a Alemania, con lo que se alcanzaría la cifra de 1.5 millones para todo el año, sumando las entradas de los meses anteriores.

Un portavoz del Ministerio de Interior cuestionó esos cálculos y dijo que no era posible hacer proyecciones a partir del flujo de refugiados que ha habido estos meses ya que hay que considerar el efecto del invierno y el que pueda tener la legislación que ha entrado en trámite parlamentario.

El documento expresa temores acerca de que el alto flujo de refugiados termine por colapsar la capacidad de acogida de los municipios y de los estados federados.

Otro aspecto del informe es el impacto que puede tener la reagrupación familiar de aquellos a los que se les reconozca el derecho de asilo. Por las estructuras familiares que existen en los países de origen, cada asilado puede terminar trayendo a Alemania entre cuatro y ocho personas más, según el Bild.