UE llega a acuerdo con Cameron para seducir a los británicos

El primer ministro británico estimó que el Reino Unido tendrá un "estatus especial" dentro de la Unión Europea, gracias al acuerdo alcanzado esta noche entre sus 28 países en Bruselas.
David Cameron (c), entre el presidente rumano Klaus Werner Iohannis (i) y el presidente chipriota Nicos Anastasiades (d), hoy en Bruselas
David Cameron (c), entre el presidente rumano Klaus Werner Iohannis (i) y el presidente chipriota Nicos Anastasiades (d), hoy en Bruselas (AFP)

Bruselas

Los 28 países de la Unión Europea llegaron hoy a un acuerdo para satisfacer las demandas británicas para seguir en el bloque, al término de más de 30 horas de negociaciones casi ininterrumpidas. "Acuerdo. Hay apoyo unánime", anunció el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

"Hay acuerdo" escribió en Twitter la presidenta Dalia Grybauskaite. "Se acabó el drama", sentenció. "Es un buen compromiso, que espero que sirva para mantener a Gran Bretaña en la UE", escribió el primer ministro checo, Bohuslav Sobotka.

En su cuenta de Twitter, el premier Cameron estimó que el Reino Unido tendrá un "estatus especial" dentro de la Unión Europea gracias al acuerdo alcanzado este viernes por la noche entre sus 28 países, estimó el primer ministro británico David Cameron.

"He negociado un acuerdo para dar al Reino Unido un estatus especial en la UE", escribió Cameron en Twitter, sobre este pacto que pretende seducir a los votantes británicos en el referéndum sobre la permanencia en el bloque.

Tras alcanzar el laborioso acuerdo, durante una cena de trabajo, Cameron tiene ahora manos libres para volver a Londres y convocar el referéndum sobre la UE, en el que pedirá el voto a favor de seguir el bloque.

Cameron ofrecerá una conferencia de prensa esta noche antes de regresar a Londres, donde el sábado presentará el acuerdo a su gobierno y podría anunciar ya la fecha del referéndum.

Los detalles del texto no trascendieron, pero Cameron llegó a Bruselas con cuatro demandas: poder limitar las ayudas sociales a los imigrantes europeos, quedar al margen de los próximos pasos hacia una mayor integración europea, que el mercado único mejore su competitividad y proteger a la City de Londres de las decisiones de la Eurozona.

El primer ministro maltés, Joseph Muscat, ya avanzo que el borrador tenía posiblidades de prosperar porque "todo el mundo ha renunciado a algo". Cameron dedicó el día de hoy a reunirse con aquellos líderes reticentes al pacto tras una noche prácticamente en blanco.

Poco antes, se solventó la amenaza griega de vetar un acuerdo que debe adoptarse por unanimidad. Atenas condicionó su aprobación a que no se cierren sus fronteras para evitar el paso de refugiados a la Unión Europea, tal y como se había especulado.

Las medidas para proteger a la City, el corazón financiero de Londres, despertaron especial oposición de Francia. "Se puede tener en cuenta lo que representa la City para Europa (...), pero no puede haber reglas particulares para la City", declaró el presidente François Hollande a la radio France Inter.

Dos visiones de Europa confrontadas

La oposición britanica, desde los laboristas al UKIP, acusó a Cameron y sus socios de exagerar las dificultades para que el acuerdo sea más valorado por los británicos.

Así, por un lado, el primer ministro belga Charles Michel hablaba de "ahora o nunca". En cambio, la presidenta lituana, Dalia Grybaskaute, estimó que el acuerdo llegará "dependiendo de la cantidad de teatro que quieran hacer algunos países".

Los reclamos del primer ministro conservador reflejan la tradicional visión de Londres de lo que debería ser la Unión Europea -un gran mercado abierto- frente a los países que quieren hacer del bloque una unión más política.

Cameron ya avisó que no se volverá con un mal acuerdo y que preferiría, en ese caso, seguir negociando, lo que hubiera alargado un tema que causa irritación en algunas capitales por su inoportunidad, en un momento en que el bloque confronta la mayor llegada de refugiados e inmigrantes en más de medio siglo.

Cameron recibió la bendición de la jefa de gobierno alemana Ángela Merkel, que estimó que cualquier concesión a Londres es menos mala que una salida británica del bloque. El acuerdo, "para muchos, no es fácil de aceptar, pero hay buena voluntad", dijo Merkel.

"Si el Reino Unido se va, entonces sí que nos quedamos sin nada", dijo el primer ministro estonio Taavi Roivas.