UE y OSCE se esfuerzan en hallar una solución en Ucrania

Mientras Putin afirma que apoya la hoja de ruta de la OSCE, dirigentes europeos viajan a Kiev y se muestran contrarios a aceptar los resultados de los recientes referendos ganados por los prorrusos.
Activistas prorrusos celebran su victoria en el referéndum ante el gobierno estatal de Donetsk
Activistas prorrusos celebran su victoria en el referéndum ante el gobierno estatal de Donetsk (AFP)

Donetsk

La Unión Europea intensifica este martes sus esfuerzos diplomáticos para propiciar una negociación entre los separatistas del este de Ucrania y las autoridades de Kiev, después de que Rusia apoyara el plan de salida de crisis de la OSCE. El mandatario ruso, Vladimir Putin, "apoya" la hoja de ruta con la que la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa quiere solucionar la crisis en Ucrania, anunció el lunes la OSCE tras una entrevista telefónica entre su presidente, el suizo Didier Burkhalter, y el dirigente ruso.

Este martes por la mañana, el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, visitará Ucrania para apoyar un "diálogo nacional" entre las autoridades centrales y las regiones separatistas prorrusas del oriente del país. Steinmeier se reunirá en Kiev con el primer ministro interino Arseni Yatseniuk, y viajará también al este de Ucrania, según su portavoz, para apoyar los esfuerzos de la OSCE.

Yatseniuk volará más tarde a Bruselas, donde la Comisión Europea lo espera para hablar de las medidas de apoyo a su país. En el terreno, la escalada continuó el lunes con el pedido de las autoridades de la ciudad de Donetsk de unirse a Rusia, al día siguiente de un referendo en el que afirman que hubo un apoyo masivo a la secesión.

Dicho referendo se celebró también el domingo en la ciudad de Lugansk, igualmente con un apoyo masivo a la secesión de Ucrania, según los organizadores. Tanto Kiev como la Unión Europea y Estados Unidos han denunciado la "ilegalidad" de ambos referendos. Rusia no respondió de momento al pedido de adhesión de los separatistas de Donetsk, que recuerda mucho al de la península rusohablante de Crimea, anexionada en cuestión de tres semanas.

No obstante, Moscú pidió el lunes que se respete "la expresión de la voluntad de los ciudadanos de las regiones de Donetsk y Lugansk", tomando así una posición diametralmente opuesta a la de las capitales occidentales. La Unión Europea decidió el lunes alargar la lista de personas físicas y jurídicas rusas o prorrusas sometidas a sanciones.

Bruselas ha añadido trece nombres a una lista de 48 personas a las que se congelaron sus haberes y se les prohibió viajar a la UE. Entre los nuevos sancionados se encuentra el jefe adjunto de la administración del Kremlin, Viacheslav Volodin. Por primera vez desde el inicio de la crisis, la UE decidió sancionar también a dos empresas, la de gas Chernomorneftegaz, que es blanco de sanciones norteamericanas, y el terminal petrolero de Feodosia.

Canadá anunció por su lado sanciones económicas y una prohibición de viajar a su territorio contra seis rusos y seis ucranianos, y denunció "la provocación militar agresiva persistente" de Moscú. Entre los sancionados está el jefe de Estado Mayor de las fuerzas armadas rusas, Valeri Gerasimov.

El llamamiento de los separatistas de Donetsk a una fusión con Rusia se produce en plena mediación de los europeos por encontrar una salida a la crisis. El lunes fue el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, quien viajó a Kiev para reunirse con el primer ministro Yatseniuk y manifestar su apoyo a la elección presidencial ucraniana prevista el 25 de mayo.

Van Rompuy dijo en Kiev que los referendos de Donetsk y Lugansk fueron "ilegales, ilegítimos y no creíbles". "Las únicas elecciones que reconoceremos son las presidenciales del 25 de mayo", apostilló el dirigente europeo. Washington por su lado denunció "un referendo ilegal" y causante de "división y desorden".

El lunes, el Kremlin pareció dejar una puerta abierta a la negociación al decir que la aplicación de los resultados de los referendos separatistas debe efectuarse "de manera civilizada, sin más violencia, mediante el diálogo entre los representantes de Kiev, Donetsk y Lugansk".

Según varios analistas consultados por la AFP, esto significa que Moscú quiere servirse de los referendos del domingo como argumento en su pugna estratégica con Kiev y las potencias occidentales, pero no iniciar un proceso de incorporación, como hizo en marzo con Crimea.

El presidente de la OSCE observó por su lado que Rusia se ha cuidado de reconocer formalmente los resultados de esas consultas, como sí hizo en cambio con el del referendo celebrado en la península del mar Negro.