Turquía celebra la batalla de Galípoli, bajo la sombra del genocidio armenio

El presidente turco Erdogan envió un mensaje de reconciliación al honrar la memoria de los soldados otomanos y del cuerpo franco-británico caídos en el sangriento enfrentamiento en la Primera ...
El príncipe Carlos de Inglaterra (i) y el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan (c) durante la ceremonia en Galípoli
El príncipe Carlos de Inglaterra (i) y el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan (c) durante la ceremonia en Galípoli (EFE)

Galípoli

Turquía celebró hoy con gran pompa el centenario de la batalla de Galípoli, enviando un mensaje de reconciliación, con la sombra de otro aniversario, el del genocidio armenio, planeando sobre los festejos. Casi todos los canales de noticias turcos transmitieron en directo la ceremonia en Galípoli, al noroeste de Turquía, presidida por el jefe de Estado turco, Recep Tayyip Erdogan, y el príncipe Carlos de Inglaterra.

Rodeado de una veintena de dirigentes del mundo entero reunidos en las riberas del Estrecho de los Dardanelos, Erdogan honró la memoria de los soldados del Imperio Otomano y del cuerpo expedicionario franco-británico, caídos en este episodio sangriento de la Primera Guerra Mundial, y lanzó un mensaje de paz.

Mientras se sucedían desfiles militares, una veintena larga de coronas de flores fueron aportadas por los jefes de Estado de numerosos países balcánicos y africanos ante el enorme monumento a los caídos en la batalla, una de las mayores victorias del Imperio otomano durante la I Guerra Mundial.

El príncipe Carlos fue el último en colocar su corona, antes de sentarse a la derecha de Erdogan para escuchar la larga oración con la que Mehmet Görmez, máxima autoridad islámica de Turquía, inició el acto, para dar luego paso a una breve alocución de un dignatario cristiano.

Medio millón de jóvenes

Erdogan destacó que la ceremonia honra a todos los caídos en las tierras anatolias, cerca de medio millón de jóvenes. "Los jóvenes que yacen en estas tierras no son nuestros huéspedes: son simplemente nuestros hijos", dijo el presidente turco, en referencia a los militares del bando enemigo, enterrados en las mismas colinas que los defensores otomanos.

"Quiero repetir en nombre de todos, ante la memoria de centenares de miles de jóvenes que reposan en esta pequeña península, nuestra determinación a asegurar la paz y la prosperidad en el mundo", dijo durante su discurso Erdogan.

"Espero que Canakkale (Dardanelos) sirva como ejemplo al mundo entero (...) para transformar nuestra pena común en un instrumento de promoción de la fraternidad, el amor y la paz", insistió, "un remedio contra el terrorismo, el racismo, la islamofobia y el odio".

En el mismo sentido, el príncipe Carlos de Inglaterra subrayó en su discurso la necesidad de "recordar el heroísmo y la humanidad en ambos bandos" de los entonces enemigos y hoy aliados. "Debemos honorar el heroísmo de los combatientes de Galípoli de ambos bandos", declaró.

Aparte de británicos y franceses, un contingente de soldados australianos y neozelandeses, conocido bajo el acrónimo de Anzac, combatía en el bando aliado, y fueron ellos quienes protagonizaron las batallas más sangrientas tras el desembarco del 25 de abril de 1915.

Sobre la ceremonia en Turquía ha planeado, no obstante, la sombra del genocidio armenio, cuyo centenario se celebraba hoy en Ereván, la capital armenia. Jefes de Estado como el francés François Hollande o el ruso Vladimir Putin, optaron por asistir en la capital armenia al homenaje a los centenares de miles de personas masacradas por el Imperio Otomano entre 1915 y 1917.

En los últimos días, los turcos criticaron duramente a todos los que, como el papa Francisco o el presidente alemán, Joachim Gauck, les reclamaban un reconocimiento expreso, tras un siglo de negaciones, del carácter planificado de esas matanzas.

Pese a rechazar reconocer el genocidio armenio, Erdogan renovó hoy sus "condolencias" a las víctimas armenias. "Nuestros corazones están abiertos a los descendientes de los armenios otomanos del mundo", escribió el presidente de Turquía en un mensaje.

Hace un año, en abril de 2014, Erdogan, entonces primer ministro, había realizado un gesto inédito al presentar sus condolencias por las víctimas armenias de 1915, aunque negó que haya habido voluntad de exterminar. Además, hoy, por primera vez, un ministro turco asistió en Estambul a una misa en honor de las víctimas armenias de 1915.

Fibra patriótica

Tras la gran ceremonia internacional y ecuménica del viernes, los antiguos beligerantes de 1915 comenzaron a homenajear a los muertos de la batalla de los Dardanelos en unos actos "nacionales" que durarán hasta el sábado.

Australia y Nueva Zelanda organizan, por ejemplo, la famosa "ceremonia del alba" en la mañana del 25 de abril, a la hora precisa del desembarco de las primeras tropas aliadas en las playas turcas.

La batalla empezó en febrero de 1915 cuando una flotilla franco-británica intentó abrirse paso por el estrecho de los Dardanelos para conquistar Estambul, la capital del Imperio Otomano, aliado de Alemania.

Su fracaso obligó a los aliados a desembarcar en Galípoli, dando comienzo a una guerra de trincheras de nueve meses que causó más de 400 mil muertos o heridos en ambos bandos, y que se saldó con una humillante retirada. Durante meses, los asaltantes intentaron sin éxito tomar las colinas de Galípoli para expulsar a las tropas turcas de las fortificaciones que dominan el estrecho de los Dardanelos.

La artillería otomana había abortado el 18 de marzo anterior un intento de la flota aliada de atravesar el Estrecho y avanzar hacia Estambul, por entonces capital del imperio. Según muestra una maqueta en Galípoli, las líneas enemigas distaban tan pocos metros entre sí que prácticamente todos los soldados de una trinchera morían en cuestión de minutos bajo el fuego cruzado, a la vez que eran reemplazados por refuerzos.

A pesar de la derrota, el heroísmo de los jóvenes soldados australianos y neozelandeses, que vivían su primer conflicto, contribuyó a formar la identidad nacional de ambos países.

"Su perseverancia, su entrega, su valentía y su compasión nos definieron como nación", declaró el jefe de gobierno australiano Tony Abbott. El Imperio otomano acabó la guerra en el bando de los perdedores y fue desmantelado. Pero la batalla de Galípoli se ha convertido en un símbolo de la resistencia que llevó al nacimiento de la moderna república turca en 1923.

A un mes de los comicios legislativos turcos del 7 de junio, la ceremonia de hoy sirvió para tocar la fibra patriótica nacional: "Pagamos un precio muy alto por la victoria de Galípoli. No hay que olvidar que debemos a ese espíritu y a esa perseverancia nuestra independencia actual", afirmó Erdogan.

Críticas en la prensa turca

Durante la ceremonia, cuatro buques de guerra -británico, francés, australiano y neozelandés- se acercaron al disputado Estrecho, pero en lugar de ser recibidos por la artillería otomana, los recibió el Savarona, un histórico yate de lujo propiedad del Gobierno turco.

Tras el desfile naval, cazas turcos hicieron en el cielo acrobacias, dibujando lunas y estrellas con vapores rojos. Tampoco faltaron marchas militares de tropas del Reino Unido.

Algunos medios emitieron un breve filme tipo anuncio de la presidencia, que escenifica una llamada general a las armas para defender Galípoli mientras se escucha a Erdogan recitar un poema patriótico de tonos islamistas. La composición fue criticada en la prensa turca por poner el acento en la identidad islámica de los defensores del Imperio otomano, que era un Estado multirreligioso, algo que también se reflejaba en su ejército.

Es asimismo llamativa la similitud de ese anuncio con el de una campaña electoral del partido gubernamental, el islamista AKP, en las últimas elecciones generales. Otra polémica se centró en la elección del 24 de abril como día del centenario, ya que el desembarco no se produjo hasta la madrugada del 25 de abril, celebrado en Australia y Nueva Zelanda como el Día Anzac.

De hecho, el primer ministro australiano, Tony Abbott, y el neozelandés, John Key, presidirán sus respectivas ceremonias el sábado. En una entrevista publicada hoy por el diario turco Hürriyet, el presidente de Armenia, Serge Sargsián, acusó hoy a Erdogan de haber elegido hacer este acto el día 24 de abril para coincidir con las celebraciones en memoria del genocidio armenio que este mismo viernes se llevaron a cabo en Ereván.

En las últimas semanas, la prensa ha reflejado incluso una cierta competencia entre Ankara y Ereván para atraer a su lado un mayor número de invitados internacionales de realce.