Tsipras se plantea gravar propiedades de griegos en extranjero

La iniciativa del nuevo gobierno izquierdista, para mejorar los ingresos fiscales y combatir el fraude, ha causado asombro en el mundo legal del país europeo.
El primer ministro griego, Alexis Tsipras (i), es felicitado por compañeros de su partido, Syriza, tras aprobar el parlamento a su gobierno
El primer ministro griego, Alexis Tsipras (i), es felicitado por compañeros de su partido, Syriza, tras aprobar el parlamento a su gobierno (AFP)

Atenas

El Gobierno de Alexis Tsipras, en su determinación por combatir el fraude y mejorar los ingresos, estudia la posibilidad de gravar las propiedades de griegos en el extranjero, una iniciativa que ha causado asombro en el mundo legal.

La propuesta presentada por el ministro adjunto de Finanzas, Trifon Alexiadis, forma parte de una gran campaña para mejorar los ingresos fiscales y combatir el fraude.

Aunque de momento solo se trata de un plan, la idea de Alexiadis es que los griegos que tengan propiedades en otros países paguen en Grecia un impuesto de la propiedad sobre ellas, aun cuando el inmueble en cuestión esté sujeto a gravamen en el país en el que está ubicado.

Alexiadis ha tomado esta idea de una iniciativa que ya llevó a cabo en Italia el entonces primer ministro Mario Monti. "Monti aplicó a Italia una ley que gravó a los bienes inmobiliarios de ciudadanos italianos al extranjero", declaró Alexiadis a la radio privada Alfa y precisó que el impuesto corresponderá al valor reconocido por la Hacienda del país donde están.

Según esta propuesta, un griego que, por ejemplo, tiene una casa en Londres y paga allí menos impuestos sobre la propiedad de lo que correspondería hacer por ese mismo inmueble en este país, debería de abonar al Estado griego esa diferencia.

Para la abogada Lina Suluku esta propuesta es "absurda", pues da por sentado la existencia de un "estado federal europeo", con un "sistema fiscal global único".

A ello se añade -explica en declaraciones a Efe- que "si se aplicara esa propuesta, debería tener también validez a la inversa, es decir, si un griego paga más impuestos por la propiedad de un inmueble en Alemania de lo que abonaría aquí, el Estado griego le debería pagar la diferencia".

Además de los problemas legales que aducen abogados como Suluku, otros, como el presidente de la Asociación de Propietarios de Bienes Inmobiliarios (POMIDA), Stratos Paradiás, ven problemas prácticos.

"En el Reino Unido, por ejemplo, no existe el valor catastral. ¿Cómo se plantean entonces calcular el valor de una propiedad?", comentó Paradiás a Efe. En Grecia existe valor catastral pero no catastro, una de las grandes reformas pendientes, acordadas con los acreedores del país.

El impuesto sobre los bienes inmobiliarios, conocido como Enfia, se calcula sobre el valor catastral, que se basa en precios que ya han quedado completamente desfasados.

Actualmente el valor catastral es el doble del valor real de los inmuebles y el Tribunal Supremo instó, hace unos días, al Gobierno a reducir el valor catastral de un 30 %.

Para poner fin al fraude en el pago del impuesto sobre el valor añadido (IVA) el Gobierno intenta fomentar el uso de tarjetas de crédito y de débito en el comercio, e incluso convertirlo en obligatorio en las consultas médicas.

La Confederación Nacional de Comercio y de Empresas (ESEE), en un comunicado, consideró positiva la generalización del uso de tarjetas, pero precisó que para eso son necesarias 400 mil aparatos de lectura, cuyo coste podría ser cofinanciado por los fondos europeos de cohesión.

Además, ESEE instó a los bancos a reducir las comisiones que perciben (un 2 %) por pago con tarjeta. En Grecia no es costumbre el uso de tarjetas en las transacciones diarias.

Sin embargo, la imposición del control de capitales, el pasado mes de junio, aumentó el uso de tarjetas en el comercio al por menor en un 44 %, según la citada confederación.

Aprobación parlamentaria

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, recibió anoche el voto de confianza del Parlamento para el nuevo gobierno, casi dos semanas después de su victoria en las elecciones anticipadas.

Los 155 legisladores de la coalición de gobierno del partido de izquierda Syriza de Tsipras y del populista de derecha Griegos Independientes (Anel) votaron a favor del nuevo gobierno, mientras que 144 lo hicieron en contra y uno estuvo ausente, informó la presidencia del Parlamento tras tres días de debates.

En su declaración gubernamental, Tsipras prometió implementar con celeridad las reformas demandadas por los acreedores. De todas formas no dejó de mencionar que los griegos tienen tiempos difíciles por delante. "Debemos apretar los dientes", dijo el jefe de gobierno en la noche del miércoles.

Tsipras señaló que su objetivo, después de cumplir con las condiciones acordadas con los acreedores, es hablar con ellos sobre una reestructuración de la deuda, recapitalizar los bancos y lograr atraer a los inversionistas.

Además acusó a la oposición de sólo hacer críticas y no propuestas. "No escuché ninguna propuesta de parte de la oposición. No nos dijeron cuál es su idea, cómo debe salir el país de la crisis", reclamó.

El líder del partido opositor Nea Dimokratia (ND), Evangelos Meimarakis, cuestionó las definiciones programáticas del nuevo gobierno de Tsipras. "El invierno, que está por llegar, será difícil. Quizás el más difícil de los últimos años", señaló Meimarakis antes de la votación en el Parlamento.

El líder del principal partido en la oposición acusó a Tsipras de planear la creación de nuevos impuestos y aseguró que los más afectados serán los jubilados y los trabajadores. "¿Ese es su programa de izquierda?", cuestionó.

Según Meimarakis, el proyecto de presupuesto del ministro de Finanzas Euklid Tsakalotos demuestra que la economía seguirá contrayéndose y que crecerá el desempleo. El político explicó que su partido apoyará de todas formas todas las reformas y las privatizaciones. "Pero nuevos impuestos, no", aseguró.

Tsakalotos presentó en paralelo su borrador de presupuesto al Parlamento. Éste prevé que las deudas del Estado griego suban el próximo año a 333,500 millones de euros, que representan un 192.4 por ciento del producto interno bruto (PIB).

En comparación, a fines de 2015 las deudas sumarán 315,800 millones de euros, un 181.8 por ciento del PIB. Para 2016 se contempla además un alto desempleo, del 25.8 por ciento. El borrador presupuestario debe ser aprobado aún por los acreedores de la Unión Europea.

La coalición de izquierda y derecha ya gobernó el país por siete meses tras las elecciones de enero. En ese entonces Tsipras negoció con los acreedores el tercer paquete de ayudas a Grecia de hasta 86 mil millones de euros, a cambio de los cuales en los próximos años se deberán implementar recortes y reformas.

Las elecciones adelantadas debieron celebrarse luego de que Tsipras presentara su renuncia como primer ministro el 20 de agosto para deshacerse de los que se oponían a las reformas dentro de su propio partido y asegurarse un mandato estable a través de los votantes.