Alemania-Grecia: el “odioso” toque personal para negociar

Las formas que utiliza el griego Yanis Varoufakis le han provocado críticas y aislamiento entre sus colegas europeos
El ministro de Finanzas heleno (foto) ha chocado con su par alemán.
El ministro de Finanzas heleno (foto) ha chocado con su par alemán. (Olivier Hoslet/EFE)

Bruselas

Un drama fue escenificado el viernes en Bruselas a lo largo de la reunión de los ministros de Finanzas de la zona euro, convocados por tercera vez en 10 días para negociar el rescate financiero de Grecia: la marginación de Yanis Varoufakis para poder arrancarle un acuerdo al alemán Wolfgang Schäuble, que no lo soporta.

"Varoufakis está excluido de la negociación. Todo se negoció con Alexis Tsipras", reveló un responsable europeo al término de la reunión durante la que los socios de Atenas aceptaron prolongar cuatro meses su ayuda financiera con condiciones muy estrictas.

Las relaciones entre Varoufakis y Schäuble se tensaron el 11 de febrero. Sin embargo, la reunión había empezado bien. Es la primera del Eurogrupo para Varoufakis. Con sonrisa abierta e inquietante, bufanda Burberry, bromea con la jefa del FMI (Fondo Monetario Internacional), Christine Lagarde, que lleva chaqueta negra de cuero.

Al cabo de unas horas de discusiones, empieza a circular el anuncio de un acuerdo. Schäuble abandona la reunión para regresar a Berlín. Pasan unas horas y salta la sorpresa: Varoufakis ha llamado a Tsipras y éste ha rechazado el proyecto de texto. El primer ministro griego quiere llevar el asunto a la cumbre europea que se reúne al día siguiente en Bruselas.

Pero la derecha del Partido Popular Europeo (PPE) cierra filas, espoleado por el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, que a unos meses de las elecciones asiste a la subida imparable de Podemos, partido hermano del griego Syriza.

El rescate de Grecia no se discutirá. Angela Merkel, agotada por una noche de negociaciones en Minsk con Vladímir Putin para sacarle un alto el fuego en Ucrania, no está de buen humor y lo hace saber: el asunto es "marginal" y compete al Eurogrupo. "Queremos evitar una riña que provoque una salida de Grecia por accidente", explica un consejero a la prensa.

De todos modos, Tsipras toma la palabra en el momento de los postres. "Merkel tenía unos vecinos muy amables", ironiza un participante, para dar a entender que la mandataria ignoró totalmente a su joven par griego.

"Fue una cumbre muy agradable, sin conflictos ni debates intempestivos", comenta Jean-Claude Juncker en la rueda de prensa final. El presidente de la Comisión Europea confía luego a unos periodistas que está "muy inquieto" por la continuación de las discusiones.

"Es terrible, los griegos parece que viven en otro planeta", comenta un responsable europeo unas horas antes del inicio de la segunda reunión del Eurogrupo, el lunes 16. El encuentro se interrumpe brutalmente. Varoufakis tiene la sensación de que lo han engañado, el colmo para un especialista de la teoría de los juegos. Trata de mentiroso a Jeroen Dijsselbloem, jefe del eurogrupo, y se va dando un portazo.

La obra, que se ha desarrollado en un acto, acaba en ruptura. "Schäuble y Varoufakis es un choque cultural, un combate viril", recuerda un participante. "Ya no tenemos ninguna gana de tenerlos en la misma sala".

La altivez del economista griego zahiere al hombre de hierro de la zona euro, su estrategia de comunicación, a base de documentos que se filtran, exaspera a sus socios. En bloque, le dan hasta el viernes para pedir por carta oficial la prolongación de la ayuda financiera que Grecia recibe desde 2010.

Juncker intenta entonces una mediación. Pasa "la noche y parte de la mañana" al teléfono con Tsipras, Dijsselbloem y otros dirigentes.

La carta de Atenas llega por fin la mañana del jueves. Pero la respuesta de Schäuble no se hace esperar. Respaldado por la opinión pública alemana, que considera unos "descarados" a los griegos, quiere una capitulación y hace saber de inmediato que esa solicitud "no constituye una solución sustancial".

Por la noche, Tsipras mantiene una conversación telefónica de 50 minutos con Merkel. Predice una solución "mutuamente beneficiosa" para Grecia y la zona euro.

Varoufakis tuitea que se ha preparado para la reunión yendo a ver Los días felices, de Samuel Beckett. "Magnífica obra. Un alivio antes de que ya saben". Sin embargo, el viernes llega aparentemente tenso. "Estuvo muy discreto durante toda la reunión", revela uno de los participantes. "Dijsselbloem trató directamente con Tsipras".

"No estaríamos aquí si Grecia hubiera aceptado la semana pasada lo que hemos decidido hoy", suelta Schäuble en conferencia de prensa. "La confianza se ha destruido, la tendremos que reconstruir".