Incendio en Odessa deja al menos 38 muertos

El fuego en la Casa de los Sindicatos, ubicada en el sur de Ucrania, surgió tras los enfrentamientos entre pro rusos y pro ucranianos, según informó el Ministerio del Interior.

Kiev, Washington

Treinta y ocho personas murieron hoy en el incendio de un edificio en Odessa (sur de Ucrania) tras los enfrentamientos entre partidarios del gobierno de Kiev y militantes prorrusos, anunció el ministerio del Interior ucraniano. "Al margen de los enfrentamientos", que dejaron cuatro muertos, hubo "un incendio de origen criminal" en la Casa de los Sindicatos, indicó el ministerio. "Murieron 38 personas, 30 de ellas intoxicadas por el humo y ocho al saltar de las ventanas", agregó la fuente.

De otra parte, el ejército ucraniano lanzó hoy una ofensiva para recuperar la ciudad separatista prorrusa de Slaviansk (este) que dejó, según Kiev, "muchos muertos y heridos", tras lo cual Rusia pidió una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU. En Slaviansk, donde la población despertó al son de los cañones, el alcalde autoproclamado de la ciudad, Viacheslav Ponomarev, pidió en un mensaje de video a las "mujeres, niños y jubilados que no salgan de casa" y a "todos los hombres a ayudar" a los insurgentes.

"Nuestra ciudad ha sido atacada, se ha lanzado el asalto, hemos sufrido pérdidas", declaró. El presidente interino de Ucrania, Olexandre Turchinov, precisó que murieron dos soldados ucranianos en esa ofensiva, mientras que una portavoz insurgente dijo que habían muerto tres rebeldes prorrusos y dos civiles. Los disturbios aumentaron en la zona y en Odessa, donde una manifestación a favor de la unidad de Ucrania fue violentamente atacada por militantes prorrusos, con un saldo de cuatro muertos y diez heridos.

La ofensiva militar lanzada a primera hora del día (01:30 hora GMT) en Slaviansk y en la cercana localidad de Kramatorsk dejó "muchos muertos y heridos" entre los separatistas, declaró el presidente interino en un discurso a la nación. Turchinov también pidió a Rusia que "cese la histeria, las amenazas y la intimidación" en torno a los acontecimientos en Ucrania.

Ante esta "grave escalada de violencia en el este de Ucrania", Rusia pidió una reunión de emergencia del Consejo de seguridad de la ONU, que se esperaba que se lleve a cabo antes del mediodía en Nueva York, informaron hoy diplomáticos. El ejército tomó hoy el control de nueve puntos de control que estaban en manos de los separatistas, según el ministerio del Interior. En las localidades alrededor de Slaviansk, los militares ucranianos fueron en ocasiones acogidos con hostilidad por la población local, que gritaba "vuelvan a casa" y trataban de bloquear el paso a los vehículos blindados.

Las autoridades ucranianas exigen a los "terroristas", en referencia a los separatistas prorrusos, que "liberen a los rehenes, entreguen sus armas y desalojen los edificios", indicó en su cuenta Facebook el ministro del Interior, Arsen Avakov, que dijo estar en el lugar de los hechos con el ministro de Defensa, Mijailo Koval. Las fuerzas ucranianas han perdido dos militares en el derribo de los helicópteros Mi-24, efectuado con lanzacohetes portátiles según el ministerio de Defensa, para el que esto es obra de "grupos profesionales de sabotaje" y de "militares o mercenarios extranjeros".

Rusia, acusada por Kiev y los países occidentales de teledirigir el movimiento separatista, calificó la ofensiva militar de "operación de represalia" y de "golpe mortal al acuerdo de Ginebra" de mediados de abril entre Moscú, Kiev y los occidentales. Al apoyar a las autoridades de Kiev, "Estados Unidos y la Unión Europea asumen una gran responsabilidad y bloquean de facto la vía a una solución pacífica de la crisis", acusó Moscú.

El primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, advirtió hoy a las autoridades ucranianas de que dejen de "matar a sus propios ciudadanos", pues de otro modo sufrirán una "triste" suerte. "Las autoridades en la capital de Ucrania deben ser conscientes y cesar el asesinato de sus propios ciudadanos. De otro modo, su destino puede ser completamente triste", señaló Medvédev en su cuenta de la red social Facebook, al comentar la operación militar en el sureste de ese país.

El jefe del Gobierno indicó que aquellos que están tomando "decisiones criminales" en Kiev son "plenamente responsables de una guerra contra su propio pueblo". "Se emplean fuerzas aéreas y helicópteros. La gente está muriendo. Se está derramando sangre", denunció Medvédev. Agregó que "el empleo de la fuerza en el sureste de Ucrania es un signo de la incapacidad criminal de las autoridades de facto de Kiev", un Gobierno al que Moscú no reconoce. 

Los responsables en Kiev, añadió, han decidido optar por esa operación, en vez de cumplir con los acuerdos de Ginebra del 17 de abril adoptados por Estados Unidos, Rusia, Ucrania y la Unión Europea para reducir la tensión. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama y la canciller alemana Angela Merkel amenazaron hoy a Rusia con nuevas sanciones que apuntarían a determinados sectores económicos, en caso de agudizarse la crisis en Ucrania.

Durante una rueda de prensa conjunta en la Casa Blanca, Obama advirtió a Moscú contra posibles sanciones "sectorizadas" si las elecciones presidenciales del 25 de mayo en Ucrania se ven perturbadas o impedidas por los rebeldes prorrusos. La canciller alemana por su parte advirtió que Europa está lista para lanzar una "tercera etapa" de sanciones económicas contra Rusia, a las que se oponen sectores empresariales de su país.

"Estamos listos y hemos preparado esa etapa", dijo Merkel. La segunda etapa concernía a individuos, mientras que la tercera estaría enfocada más en sectores económicos. Esas medidas, que expertos en Estados Unidos y Europa ya evalúan, estarían dirigidas a sectores como finanzas, energía y minería, vitales para la economía rusa. Ucrania va a las urnas el 25 de mayo para elegir a un nuevo presidente.

El presidente estadunidense llamó también a Rusia a que ayude a la liberación de los observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), detenidos en Slaviansk. Los separatistas son hostiles al poder prooccidental instalado en Kiev tras la caída del presidente Viktor Yanukovich el 22 de febrero. Las negociaciones para obtener la liberación de los once hombres (siete extranjeros y cuatro ucranianos) no han prosperado hasta ahora.