Tregua, ¿estrategia electoral?

El alto al fuego unilateral anunciado por las FARC y el ELN, así como el acuerdo logrado en torno al narcotráfico, despiertan suspicacia en plena carrera por la presidencia.
Óscar Iván Zuluaga se opone a pactar con la guerrilla.
Óscar Iván Zuluaga se opone a pactar con la guerrilla. (John Vizcaino/Reuters)

Bogotá

La tregua unilateral decretada el viernes por las guerrillas de las FARC y el ELN, así como el acuerdo sobre el punto del narcotráfico en el proceso de paz, despertaron en Colombia dudas sobre si esos anuncios son un verdadero avance en el fin del conflicto o forman parte de una estrategia política para conseguir votos en las presidenciales del 25 de mayo.

El tema de la paz se ha convertido, a lo largo de los últimos 30 años, en la bandera política de todos y cada uno de los aspirantes a la presidencia de Colombia. Este año, cuando se definirá el gobernante para el periodo 2014-2018, no ha sido la excepción.

Sin embargo, la diferencia radica en que el país se encuentra en medio de un proceso de paz que ya cumple 18 meses con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Cuba, y que hasta el momento se ha logrado avanzar, según expertos, más que nunca en ese propósito.

Además, las FARC han demostrado de alguna manera su intención de dejar las armas, y con esta ya son tres veces que durante el proceso la guerrilla decreta un alto al fuego unilateral. En esta ocasión, en conjunto con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el segundo grupo ilegal más numeroso del país.

Las diferencias entre las campañas del candidato presidente Juan Manuel Santos, de la coalición de la Unidad Nacional, y el ex ministro Óscar Iván Zuluaga, del partido de derecha radical Centro Democrático, han polarizado la opinión del país frente a la paz y el camino para conseguirla.

Mientras que Santos se aferra a su principal recurso, que es la paz, sus detractores insisten en afirmar que el fin del conflicto no se puede dar “a cualquier precio” y rechazan la forma en que el gobierno ha manejado los diálogos.

Uno de los más fuertes críticos es el ex presidente Álvaro Uribe (2002-2010), quien apoya en su candidatura a Zuluaga. Ambos consideran que el camino militar es el más eficaz para derrotar a la guerrilla.

Zuluaga, quien afirmaba hace algunos meses que rompería el proceso de paz de ser elegido presidente, ha cambiado su discurso faltando pocos días para los comicios y ha optado por decir que suspenderá los diálogos para poner condiciones a las FARC, lo que al parecer ha favorecido su imagen según las encuestas.

El analista político Ariel Ávila cree que Santos “se demoró mucho en lanzar una campaña mediática para convencer a las comunidades urbanas de la necesidad de paz” y dejó que candidatos como Zuluaga se aprovecharan de esa ventaja para subir en los sondeos.

Ávila afirma que “el presidente dejó que el debate se centrara pura y exclusivamente en el proceso de paz una vez más”, lo cual produjo una presión en La Habana —sede del diálogo— para demostrar que una continuidad en el poder “culminaría con éxito las negociaciones”.

Según el director de la Fundación Nuevo Arco Iris, Fernando Hernández, “lo que se está jugando en el fondo de estas elecciones es el proceso de paz y su continuidad”.

El ex alcalde de Bogotá y candidato a la presidencia por el partido Alianza Verde Enrique Peñalosa opina que “los avances en La Habana son buenos siempre y cuando no se hayan conseguido a costa de concesiones irresponsables que haya hecho un presidente desesperado por una reelección”.

La candidata por el partido Conservador Marta Lucía Ramírez cree que el acuerdo es “una manera de apoyar la reelección del presidente Santos”. La ex ministra considera que “si las FARC quieren mostrar una verdadera voluntad de paz deben declarar el cese del fuego definitivo y continuar la negociación”.

Santos insistió la noche del viernes que con los avances alcanzados en La Habana había “aún más motivos para creer que la paz en Colombia se puede alcanzar” y en su calidad de jefe de Estado pidió a los colombianos “mantener la confianza en el proceso”.