El Tratado de Lisboa y cómo cambió Europa / II y última

Entre las nuevas normas, el pacto regional incluyó por primera vez la cláusula que permite salirse del bloque común.
El polaco Donald Tusk.
El polaco Donald Tusk. (Stephanie Lecoco/EFE)

París

Veto del Parlamento europeo. "La gran modificación es la posibilidad para el Parlamento común de opinar sobre los acuerdos negociados por la Comisión Europea (CE). El Parlamento de Estrasburgo (Francia) fue "consultado" por la CE y los Estados de la UE cuando se trató de validar los acuerdos comerciales (Europa-Corea del Sur) y de asociación (Europa-Ucrania). Pero desde el pacto de Lisboa, su aprobación es indispensable.

Juicios por violar derechos fundamentales. Proclamada en 2000, la Carta de los Derechos Humanos de la Unión Europea (UE), que consagra entre otras la libertad de expresión y la protección de datos personales, adquirió valor vinculante con Lisboa. Hasta 2013, la CE disponía de dos armas para amenazar a los Estados recalcitrantes: el juicio de infracción, que puede llevar a sanciones financieras y la "bomba nuclear" del art. 7 que retira al Estado sus derechos de voto en el Consejo de la UE. Una reforma emitida por la comisaria Viviane Redding en 2013 fijó un nuevo mecanismo más flexible, que permite a la CE enviar "advertencias preliminares" para asegurar el diálogo con los gobiernos sobre reformas que pongan en peligro el Estado de derecho.

Mayoría calificada para evitar el veto. Una de las justificaciones del nuevo pacto era poner fin a los bloqueos habituales en la UE en la toma de decisiones, en especial en el seno del Consejo de la UE (a nivel de ministros). La unanimidad, que era por lo general la regla, fue reemplazada por la mayoría calificada, si bien la primera sigue siendo la norma para asuntos de finanzas, política exterior y defensa, el presupuesto de la UE y temas institucionales.

Lo que casi no cambió. La cifra de eurodiputados es apenas superior. Lisboa aumentó el número, pasando de 736 (como se previó en el tratado de Niza) a 751 (750 + el presidente). Cada Estado tiene al menos seis representantes en Estrasburgo, con un mínimo de 96.

"Personalidad jurídica". Parece anecdótico, pero el hecho de que la UE dispone desde el pacto de una personalidad jurídica le permite negociar y concluir tratados en el campo de sus competencias (como el tratado transatlántico hoy en discusión), integrar organizaciones internacionales y emprender acciones judiciales.

Adhesión a la CEDH. El tratado obliga a la UE a adherir a la Convención Europea de Salvaguarda de los Derechos Humanos (Cesdh), lo que obliga a Europa a plegarse a la carta de los derechos fundamentales. Una posibilidad para los ciudadanos de entablar demandas contra una ley europea ante la Corte Europea de Derechos Humanos –como pueden hacerlo hoy con las leyes nacionales.

Cláusula de retiro de la UE. Por primera vez, un tratado europeo previó una "cláusula de retiro" de de un Estado miembro, en su art. 50: "Todo Estado miembro puede decidir conforme a sus reglas constitucionales retirarse de la Unión". La cláusula no ha sido invocada aún, pero podría serlo si el Reino Unido organiza un referendo sobre la suerte de la UE (como prometió David Cameron si gana los comicios de 2016) y si una mayoría de británicos está de acuerdo. En el centro de la crisis del euro y de las dificultades de Grecia esta posibilidad fue considerada –más que una salida del euro, no prevista en los tratados. A la vez, esta cláusula es regularmente evocada por partidos nacionalistas que promueven la salida de la UE.