Tiempo para Siria: un respiro para los iraníes

La decisión de EU de descartar, por el momento, la opción militar refuerza al gobierno persa, fiel aliado de Bashar al Asad y que actualmente busca un acercamiento a Occidente por parte de su ...
Bashar al Asad fue entrevistado ayer por la televisión rusa.
Bashar al Asad fue entrevistado ayer por la televisión rusa. (Reuters)

Teherán

La tregua que Estados Unidos concedió al gobierno sirio conforta a Irán, principal aliado regional del presidente Bashar al Asad, y fortalece su posición en cuanto a su controvertido programa nuclear, según expertos.

“Retroceso” o “retiro total”, “golpe duro y humillante” para un Estados Unidos “aislado”, la prensa conservadora iraní expresa su satisfacción desde que Barack Obama aceptó la propuesta rusa de colocar bajo control internacional el arsenal químico de Damasco.

El rotativo ultraconservador Kayhan afirma incluso que “el ataque contra Siria es ahora impensable”.

Para el analista conservador Amir Mohebian, basado en Teherán, la decisión de descartar por el momento la opción militar “refuerza naturalmente” al gobierno iraní, fiel aliado de Asad, junto a Rusia.

“Quizá los estadunidenses entenderán que es menos costoso solucionar la crisis siria con la ayuda de Irán y que esto puede tener también una incidencia en otros temas, como el del nuclear”, afirma.

Un ataque estadunidense contra Siria “fortalecería a los extremistas en Estados Unidos, Irán y Rusia”, y “reduciría el margen de maniobra que necesitan Rohani y Obama para restablecer sus relaciones”, estima por su parte Reza Marashi, analista del Consejo Nacional Irano-estadunidense (NIAC).

Al aceptar considerar seriamente el proyecto ruso, EU “envía un mensaje a Teherán diciendo que está dispuesto a tomar riesgos y a hacer compromisos para alcanzar la paz. Es lo que faltaba durante los últimos cuatro años”, explica el analista basado en Washington.

Sin embargo, Estados Unidos, Francia e Israel afirmaron en varias ocasiones que una acción contra Siria enviaría un mensaje fuerte a Irán, que está inmerso en una prolongada disputa con las potencias occidentales por su controvertido programa nuclear.

“El mundo debe garantizar que aquellos que utilizan armas de destrucción masiva paguen por ello”, afirmó el miércoles pasado el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. La víspera, el ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, aseguró que un ataque contra Siria desalentaría a los dirigentes iraníes en su búsqueda “del arma nuclear”, y el jefe de la diplomacia estadunidense, John Kerry, advirtió que la “inacción” del mundo frente al ataque químico daría a Irán “la posibilidad de equivocarse sobre nuestras intenciones o de ponerlas a prueba”.

Pese a esto, Irán nunca cesó de apoyar a su aliado sirio e incluso atribuyó el ataque químico del 21 de agosto a los rebeldes.

El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Mohamad Javad Zarif, contactó a más de veinte de sus contrapartes de países árabes, europeos, asiáticos y latinoamericanos, sin contar al enviado especial de la ONU Lajdar Brahimi y el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, para denunciar la “ilegalidad” de una acción militar en Siria sin aval de Naciones Unidas.

Paralelamente, el presidente moderado iraní, Hasan Rohani, se mantuvo firme en su voluntad de proseguir con el programa nuclear persa, que según las grandes potencias occidentales tiene fines militares, lo que Teherán desmiente categóricamente.

Rohani declaró el martes que su país no renunciaría “ni un ápice” a sus derechos nucleares, aunque también hizo parte de su deseo de “cooperación” para llegar a un resultado en el que todas partes salgan ganando.

Según un diplomático occidental en Teherán, que pidió el anonimato, la propuesta rusa es “más que nada un alivio para Teherán”, que temía una escalada militar en la región.

Los últimos acontecimientos “darán un poco de tiempo y de tranquilidad” a Irán para eventualmente reconsiderar su apoyo a Siria.

“El ataque químico en Siria sorprendió a los iraníes, quienes quizá ahora se interrogarán sobre la fiabilidad de Asad”, estima este diplomático.

En cuanto al tema nuclear, el gobierno iraní no tiene ningún interés en que la crisis empeore, ya que ha adoptado una posición “de cooperación y de transparencia” con la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA).

La reanudación de las negociaciones con esta agencia de la ONU, interrumpidas desde mayo pasado, está prevista el próximo 27 de septiembre en Viena, Austria.