Testimonio: "Ya está, me voy a quedar enterrado vivo"

Roberto Schmidt, periodista y responsable fotográfico de AFP en el sur de asia, y Ammu Kannampilly, directora de la oficina de Katmandú, recuerdan la avalancha en su campo base del Everest que ...

Lukla

"Entonces oímos ese ruido tan terrible. Era como un tren, pero venía desde un lugar tan profundo (...) y de pronto la calma, una calma absoluta, sabía que estaba vivo", cuenta el fotógrafo de la AFP Roberto Schmidt, recordando la avalancha en el Everest.

Schmidt, responsable fotográfico de la AFP en el sur de Asia, y Ammu Kannampilly, directora de la oficina de Katmandú, vieron como una avalancha, causada por el sismo que mató el sábado a más de cinco mil personas en Nepal, sepultó parte del campo base del Everest al que acababan de llegar para realizar un reportaje.

Refugiados en la ciudad de Lukla, puerta de acceso para los alpinistas que emprenden el ascenso al Everest, cuentan esas horas de angustia.

Roberto Schmidt

"Acabábamos de llegar tras una excursión de nueve días (...) Saqué todo tipo de fotos y empecé a rebuscar en nuestra tienda de campaña. No llevábamos más de 10 minutos allí cuando sentimos un rugido, un gemido. Ammu me preguntó: '¿Qué es eso?' Le contesté que la tierra se movía, que era una avalancha (...)

Salimos y entonces oímos ese ruido tan terrible. Era como un tren, pero venía desde un lugar tan profundo (...) Ammu entró en la tienda, y recuerdo que miré a mi izquierda, y de repente vi esa ola acompañada de un rugido y pensé '!a la mierda!' (...) Agarré mi cámara, apreté el disparador, saqué tres fotos y estaba sobre nosotros. Salté al interior y me refugié bajo la mesa (...)

Volví en mí, me eché sobre la espalda y oí ese ruido de piedras que caen y pensé: "ya está, me voy a quedar enterrado vivo" (...) Y de pronto la calma, una calma absoluta, sabía que estaba vivo. Intenté liberarme, buscar aire (...) y de pronto sentí una mano que tiraba de mí: era nuestro sherpa Pasang.

Ammu sangraba y tenía una uña arrancada en la mano izquierda. Salimos de la tienda y la gente empezó a salir de todas partes, totalmente atónitos. Empecé a sacar fotos y entonces me pregunté si tenía que sacar fotos o aportar mi ayuda. Anduvimos hasta la tienda Himex (nombre de la agencia que organizó la expedición) y allí estaba Ammu, completamente vendada."

Ammu Kannampilly

"Hubo ese ruido y Roberto salió a sacar fotos (...) Cuando acabó el temblor, abrí los ojos y todo estaba blanco, como si nos hubieran metido en un paquete de azúcar glas o impalpable.

Intenté liberarme de la nieve y me di cuenta de que mis manos estaban cubiertas de sangre, mis gafas habían desaparecido y grité el nombre de Roberto y lo oí susurrar "Dios mío" en español. Oí que Pasang me llamaba y grité tan fuerte como pude, corrió y arrancó la tela de la tienda para sacarnos de allí (...)

Tras las primeras réplicas, saqué mi cámara y empecé a filmar en modo automático, porque no veía muy bien (...) Hubo nuevas réplicas y el sherpa nos dijo de salir. Fuimos a la tienda Himex - la llaman la cápsula blanca - y me limpiaron las manos. Me dijeron 'siéntate', pero no estaba tranquila porque no estaba ayudando a nadie ni trabajando (...)

No había helicóptero el primer día, pero pensé, caray, la gente ya está siendo atendida (...) A mitad de la noche, salí al baño y, al volver, levanté la cabeza y vi las montañas, un cielo inmaculado, como si no hubiera pasado nada aquel día".