Testimonio: Sólo pensaba "quiero vivir", dice superviviente de Túnez

Victoria Bronskaya, bielorrusa de 33 años, guía para turistas rusos en Barcelona, visitaba el país árabe con su madre, recuerda la irrupción de los terroristas ante el Museo del Bardo.
Viajeros del crucero turístico MSC Splendida, son recibidos por familiares y amigos en la terminal A del puerto de Barcelona
Viajeros del crucero turístico MSC Splendida, son recibidos por familiares y amigos en la terminal A del puerto de Barcelona (EFE)

Barcelona

Victoria Bronskaya, una de las turistas sumidas en el horror del ataque yihadista de Túnez, vio a un atacante matar a dos hombres frente a ella. Mientras intentaba esconderse, sólo pensaba "quiero vivir", explicó hoy a la AFP tras su retorno a Barcelona.

Esta bielorrusa de 33 años, afincada en Barcelona desde hace más de una década, visitaba Túnez con su madre, Galina Bronskaya, de 55 años, junto a un grupo de turistas procedentes de la capital catalana. Se encontraban frente al Museo del Bardo cuando irrumpieron los yihadistas.

"Habíamos salido del museo y estábamos en el autobús esperando a otros turistas para seguir con la excursión. Entonces oímos como unos petardos, giramos la cabeza y vimos a un hombre disparando", explica por teléfono.

"Enseguida nos tiramos al suelo en el autobús, empezaban también a disparar contra el autobús", recuerda. Tras dos angustiosos días hoy desembarcó en Barcelona del crucero "MSC Splendida" junto a centenares de otros turistas procedentes de Túnez donde el miércoles murieron 21 personas, además de dos de los tres atacantes.

"Yo quería pasar al fondo del autobús intentando salvarme y al pasar por el medio del autobús, donde está la otra puerta, en ese mismo instante mataron delante mío a dos hombres de nuestro grupo que querían subirse al autobús", explica Victoria.

Sus cuerpos sin vida "se quedaron sobre la escalera, por esa razón el terrorista no pudo entrar" en el vehículo, afirma. Este tenía las puertas abiertas y sus ocupantes sentían que los atacantes podían subir en cualquier instante.

"En ese momento no puedo decir que he pasado miedo. Tu piensas en salvarte. No tengo palabras para definirlo. Yo gritaba en ruso '¡Dios sálvame!'", explica. "Hemos actuado con mucha frialdad porque, si no, no sobrevivíamos. Y luego, cuando tú ves al hombre armado prácticamente que iba a entrar es cuando tú dices 'quiero vivir'", agrega.

Y asegura con voz serena y en perfecto español: "Incluso durante todo ese tiempo que estuvimos, cuatro horas, allí esperando que nos rescatasen no hemos llorado".

"Empezamos a llorar cuando ya vimos a toda la gente de Túnez compadeciéndonos, diciéndonos 'disculpadnos'. Es una sensación que no se olvida nunca, que gente de la calle, humilde, te hable así", afirma Victoria.

"La histeria empieza cuando tú entiendes que estás viva. Que ya está, que todo pasó", reconoce esta mujer, que en Barcelona trabaja como guía para turistas rusos, agotada por todo lo vivido en los últimos días. "Teníamos muchas ganas de llegar a casa".