Termina reunión de familias coreanas divididas

Los participantes sólo tuvieron tres días para reunirse con sus familiares, la mayoría de los cuales no se había visto desde que terminó la Guerra de Corea en 1953.

Seúl

El hombre de 88 años residente en Corea del Norte extendió sus brazos por la ventanilla del autobús para tocar las manos de su hermana, quien vive en Corea del Sur, por última vez el martes al finalizar las inusuales reuniones de cientos de integrantes de familias que fueron separadas por la guerra.

"Hermano, hermano, cómo voy a vivir sin ti", dijo entre sollozos Park Jong-soon, hermana del hombre, en el estacionamiento del centro vacacional de la Montaña Diamante de acuerdo con reportes de los medios sudcoreanos.

Limpiándose las lágrimas, Pak Jong Song gritó a su hermana: "Mantente sana, nos veremos otras vez si estamos saludables".

Quizá eso sean solo buenos deseos. Las breves y emotivas reuniones —las primeras desde 2010— probablemente no se repitan en el corto plazo. Aunque Seúl ha presionado para que estos encuentros se lleven a cabo, analistas creen que Corea del Norte es renuente por temor a que las reuniones frecuentes les lleven a perder el férreo control que tienen y les haría perder una ficha de negociación importante.

Las dos series de reuniones que comenzaron la semana pasada, en las que participaron unas 750 personas de ambos países estuvo a punto de cancelarse. Corea del Norte amenazó con cancelarlo en protesta por las maniobras militares conjuntas que anualmente realizan Corea del Sur y Estados Unidos, que iniciaron el lunes, pero luego aceptó tras pláticas de alto nivel entre los gobiernos.

Analistas dicen que el Norte ha lanzado una ofensiva para ganar aceptación en busca de recibir asistencia e inversión extranjera.

Los participantes sólo tuvieron tres días para reunirse con sus familiares, la mayoría de los cuales no se había visto desde que terminó la Guerra de Corea en 1953. Millones de familias fueron separadas por ese hecho y la frontera entre ambas naciones es una de las más militarizadas del mundo.

Ambas naciones prohíben a sus ciudadanos hacer visitas y hasta llamarse por teléfono, enviarse cartas y correos electrónicos. Cerca de 22.000 coreanos han disfrutado de breves encuentros —18.000 en persona y los otros en video— durante una etapa previa de acercamiento.