Tensión militar más allá del mar Negro

Todos los días desde enero, la aviación búlgara moviliza a sus cazas ante el aumento "drástico" de vuelos espías de parte de Rusia, lo que mantiene en alerta también a la aviación militar de ...
El buque de guerra ruso Moskva permanece en el muelle de la ciudad-puerto crimeo de Sebastopol.
El buque de guerra ruso Moskva permanece en el muelle de la ciudad-puerto crimeo de Sebastopol. (Olga Maltseva/AFP)

Sofía

Después de la intervención rusa en Crimea, los vuelos de aviones espías rusos se han multiplicado más allá del Mar Negro, en perjuicio de los cazas de Bulgaria y Turquía.

Así lo revela el periódico búlgaro Sega, que afirma que desde el inicio del año es posible constatar un aumento drástico del número de aviones espías rusos más allá del Mar Negro y cerca de la costa búlgara. Y esa es la razón por la cual los MIG-29 búlgaros, que actúan en el marco del programa Air Policing de la alianza militar occidental, la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), deben aterrizar últimamente de emergencia: entre dos y diez veces por semana, según fuentes del Ministerio de Defensa citadas por el periódico.

Los cazas búlgaros parten de la base aérea de Graf Ignatievo, cerca de Plovdiv (sur) con la misión hasta el momento de vigilar y limpiar la ruta de aeronaves rusas. Al día de hoy, los aviones rusos no han violado el espacio aéreo búlgaro "pero se desplazan en el límite de nuestras fronteras", precisan las fuentes.

Por ahora, no hay información oficial sobre el número de aviones, pero los hechos fueron confirmados por el ministro de Defensa, Anguel Naidenov. "En los últimos meses, hemos observado un recrudecimiento de vuelos de aviones rusos cerca de nuestro espacio aéreo, lo que requirió de numerosas intervenciones de nuestros cazas", dijo en entrevista con la radio privada Darik. Añadió que se trata de salidas "casi cotidianas" para ir a interceptar a los aviones.

La razón de las alertas es que los aparatos rusos se desplazan sin plan de vuelo y en la proximidad inmediata de las cosas de Bulgaria. Tampoco está claro qué es lo que transportan las aeronaves y cuáles son los objetivos de sus misiones. Pero según el ministro Naidenov, se trataría de aparatos IL-40, utilizados sobre todo por la aviación rusa con fines de inteligencia para recoger información de los radares militares de Bulgaria.

En estos juegos peligrosos más allá del mar Negro, participan igualmente los vecinos turcos. Según la cadena de televisión NTV de Ankara, cazas F16 turcos debieron despegar el 3 de marzo para interceptar un IL-40. Luego de su intervención, el aparato ruso se mantuvo fuera del espacio aéreo, pero continuó su ruta a lo largo de la costa turca. Estos movimientos no escaparon al avión radar Awacs de la OTAN que vigila más allá de Rumania.

Este aumento de la tensión en el área tras los hechos en Crimea [que en marzo se desprendió de Ucrania y adhirió a la Federación Rusa] explicaría igualmente la aceleración de los acuerdos entre Bulgaria y Grecia en el marco del programa Air Policing. Según informaciones confidenciales, esta cooperación consiste en una alianza de las fuerzas de defensa aéreas, como lo que ocurre en los países Bálticos o entre Italia y Eslovenia, frente a la amenaza rusa. Concretamente, Bulgaria podrá contar con la presencia de cazas griegos en caso de violación de su espacio aéreo.

Las fuerzas aéreas búlgaras, que son parte del Sistema de Defensa Integrado de la OTAN, tienen la misión de asegurar la soberanía del espacio aéreo y reaccionar de inmediato en caso de violación o durante la presencia de aeronaves extranjeras cerca de sus fronteras si estas últimas no informaron previamente a las autoridades de la razón de su presencia, la naturaleza de su carga así como contar con un plan de vuelo en buena y debida forma. En ese caso, los cazas deben impedir su entrada o, de ser necesario, de escoltarlos fuera del espacio local.