Temor por guerra civil en Sudán ante avance rebelde

Las tropas insurgentes del Sur, leales a Riek Machar, rival del actual mandatario, Salva Kiir, se apoderaron de la ciudad de Bor, mientras ayer proseguían los combates con las fuerzas gubernamentales.

Juba

Los insurgentes de Sudán del Sur combatían contra las fuerzas gubernamentales ayer, mientras la continuación de los enfrentamientos hacía temer una guerra civil y países de la región intentaban organizar conversaciones de paz.

Las tropas insurgentes leales al ex vicepresidente prófugo Riek Machar se apoderaron de la ciudad de Bor la noche del miércoles, según confirmó el vocero del ejército, Philip Aguer, mientras seguían los combates en el estado de Jonglei (este), tras un presunto intento de golpe fallido contra Salva Kiir, el presidente de Sudán del Sur.

Kiir dijo que los derramamientos de sangre se debían a un intento de golpe de su rival Machar, pero afirmó estar dispuesto a “sentarse” con él para tratar de resolver la crisis.

Riek Machar exhortó ayer al ejército a derrocar al jefe de Estado, Salva Kiir, diciendo que solo quiere negociar las condiciones de su partida, luego de los combates que causaron más de 500 muertos.

En declaraciones a Radio Francia Internacional (RFI) Machar llamó “al SPLM (Movimiento Popular de Liberación de Sudán, partido en el poder) y a su rama armada el SPLA (Ejército Popular de Liberación de Sudán, fuerzas armadas del país) a derrocar a Salva Kiir”.

En tanto, los precios del petróleo subieron ayer al final de los intercambios europeos, en un mercado apoyado por la crisis en Sudán del Sur, donde cinco trabajadores fueron asesinados en un campo petrolero.

Hacia las 17H00 GMT, el barril de Brent de mar del norte para entrega en febrero valía 110.41 dólares en el Intercontinental Exchange (ICE) de Londres, en alza de 78 centavos respecto al cierre del miércoles.

En el New York Mercantile Exchange (Nymex), el barril de West Texas Intermediate (WTI) para entrega en enero ganaba 86 centavos, a 98.66 dólares.

Unas 450 personas murieron en Juba desde que estallaron los choques el domingo, incluyendo unos 100 soldados, dijo el vocero del ejército Aguer. La prensa internacional reportó ayer que reinaba la calma en la capital del país más joven del mundo. Pero Human Rights Watch (HRW) dijo que testigos habían señalado casos horrendos de soldados y de rebeldes ejecutando a la gente en base a su etnia, y advirtiendo que eso podía conducir a “ataques en venganza y más violencia”. Los enfrentamientos hacen temer un conflicto étnico. Kiir pertenece a la mayoría dinka y Machar a los nuer.

La misión de paz de las Naciones Unidas informó que estaba protegiendo a civiles en seis capitales estatales, incluyendo a Juba y Bor, así como en Bentiu, la principal ciudad del crucial estado petrolero Unity.

Al menos cinco trabajadores petroleros fueron asesinados en Unity cuando los atacantes invadieron su complejo el miércoles de noche.

Aunque se ignora si este ataque está relacionado con la rebelión, la producción petrolera constituye más de 95% de la débil economía de Sudán del Sur, y los ataques contra estas instalaciones cruciales hacen temer por la estabilidad de esta industria vital. Ayer, Estados Unidos y Gran Bretaña enviaron aviones para sacar a sus ciudadanos, y otros extranjeros huían por la vía terrestre del sur hacia Uganda.

Numerosos empleados de los servicios humanitarios y expatriados hacían fila en el aeropuerto de Juba para subir al primer vuelo que los llevase fuera del país, con demoras después de que un aparato se estrelló —no hubo víctimas bloqueando la pista de aterrizaje durante varias horas.