Teme Obama un contagio de la rebelión de sunitas

El presidente estadunidense expresa su preocupación de que la ofensiva de los yijadistas del EIIL se amplíe a otros países; en Siria reportan la ayuda del EIIL contra el gobierno de Asad.
La artillería iraquí se enfrentó ayer con yijadistas del grupo EIIL en Udaim, provincia de Diyala (noreste).
La artillería iraquí se enfrentó ayer con yijadistas del grupo EIIL en Udaim, provincia de Diyala (noreste). (Reuters)

Washington

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, advirtió que la amenaza planteada por los insurgentes sunitas que buscan derrocar al gobierno chiita del primer ministro, Nuri al Maliki, puede extenderse a otros países, como Jordania, e insistió en la necesidad de estar “alerta”.

“Vamos a tener que estar alerta en general”, dijo Obama en una entrevista con la cadena CBS grabada el viernes y de la que ayer se emitieron algunos extractos.

Obama añadió que el problema es que los radicales sunitas del Estado  islámico en Irak y el Levante (EIIL) están desestabilizando Irak y la amenaza podría ampliarse y “contagiar” a países aliados de Washington en la zona.

“Creo que su ideología extremista plantea una amenaza a mediano y largo plazos”, añadió Obama, aunque aclaró que la solución no es enviar tropas del Pentágono  cada vez que emerge uno de estos grupos radicales.

En Irán, el máximo líder religioso, el ayatolá (chiita) Ali Jamenei, rechazó ayer “firmemente” la intervención de EU “o de cualquier  otro país en los asuntos domésticos de Irak”, en su primera reacción ante la crisis.

“La cuestión principal radica entre los que quieren que Irak se una a Estados Unidos y los que quieren un Irak independiente”, dijo Jamenei y añadió que EU busca “subir a sus seguidores ciegos de poder”.

Los insurgentes del yijadista EIIL capturaron en las últimas horas otras tres localidades de la provincia de Anbar, su feudo en el oeste de Irak.

En tanto, la agencia Associated Press (AP) reportó desde Líbano que miles de combatientes iraquíes chiitas que ayudan en Siria al presidente Bashar al Asad a doblegar la insurrección sunita, están volviendo al vecino Irak, lo que podría debilitar al ejército sirio, que  batalla para retener el territorio recuperado a los yijadistas sunitas en Siria.

Además, el EIIL estarían cruzando libremente las fronteras con armas, equipo y dinero a favor de la rebelión en Siria. Obama, quien lideró hace 30 meses la retirada de las tropas de EU de Irak, en el país desde la invasión de 2003, anunció en días pasados que enviará 300  asesores militares para ayudar a Irak contra los radicales islámicos.

Los asesores intentarán determinar “el estado y cohesión” de las fuerzas de seguridad iraquíes, que han visto cómo casi 90 mil soldados abandonaban sus filas este mes ante la ofensiva del EIIL.

Los insurgentes se hicieron con el control de Mosul (este), la segunda  ciudad más importante del país, cuarto productor mundial de petróleo, en una operación que forzó la huida de casi medio millón de iraquíes.

Se cree además que  el EEIL se habría apoderado de millones de dólares depositados en el banco central iraquí en Mosul.

El primer ministro Maliki es el líder de la mayoría chiita, que representa a 65% de la población iraquí, frente a 35% de sunitas, divididos entre árabes y kurdos. Estos últimos reclaman a su vez su autodeterminación.

Maliki, a quien Obama ha exigido ser más incluyente con los sunitas, luego de que Maliki le pidiera ayuda militar, debe crear un gobierno de coalición tras las legislativas del 30 de abril, donde su partido logró un tercio del parlamento.

Maliki, tres veces elegido primer ministro, es acusado por los sunitas de marginación,  lo que según EU y analistas abonó la insurrección yijadista. 

Kerry en Jordania

El secretario de Estado de EU, John Kerry, y su par jordano, Naser Yudeh, pidieron esfuerzos “globales” para enfrentar al extremismo en Irak.

Kerry analizó ayer en Jordania la crisis en el vecino Irak y coincidió con Yudeh en que es necesaria “una reconciliación real” en el convulso país árabe.

Sobre Siria y Palestina, avalaron una “solución política” en el primer caso y el establecimiento de dos Estados, en el segundo, para evitar que no crezca la “inestabilidad regional”, con “sentimientos de frustración y desesperación que pueden impulsar el extremismo, el terrorismo y la violencia”.