Teme Irán ser blanco de espionaje nuclear

Cinco científicos e investigadores iraníes han sido asesinados en Irán desde 2010 y un virus informático en el corazón del programa atómico iraní redujo temporalmente las operaciones de ...

Viena

Asesinatos, ataques cibernéticos y posiblemente militares: a medida que las negociaciones nucleares con Irán entran en una fase crucial, Teherán expresa temores de que una mayor supervisión de sus actividades aumenta los riesgos de un ataque contra sus instalaciones nucleares y los científicos que trabajan en ellas.

Esos temores son plausibles, pero algunos expertos afirman que resultan exagerados.

Cinco científicos e investigadores iraníes han sido asesinados en Irán desde 2010 y un virus informático en el corazón del programa atómico iraní redujo temporalmente las operaciones de enriquecimiento de uranio hace tres años.

Desde entonces, Irán ha alegado que desbarató otras invasiones potenciales de virus informáticos. Teherán culpa a Israel, Estados Unidos o sus aliados por los ataques físicos y virtuales.

No ha habido reportes de ataques recientes, pero los funcionarios iraníes están claramente preocupados de que abrir las puertas de su programa nuclear a un mayor escrutinio pudiera aumentar el riesgo de seguridad. Han aumentado las exhortaciones al público a mantenerse alerta y un algo diplomático occidental dijo a The Associated Press que Irán ha decidido azuzar los temores de sabotaje al resistirse a las exigencias de que permita la instalación de cámaras que transmitan en vivo lo que sucede en sus plantas nucleares.

La agencia de noticias iraní Tasmin atribuyó recientemente al importante legislador iraní Seyed Hossein Nagavi Hosseini haber advertido que los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) pudieran pasar información a "organizaciones de espionaje". La agencia semioficial de noticias Fars atribuyó al ex jefe de asuntos nucleares Fereidoun Abbasi haber pedido una mayor vigilancia contra posibles actividades de sabotaje nuclear.

Esta postura iraní no amenaza el acuerdo de Ginebra, pero tener cámaras que no transmitan en vivo es problemático, debido al tiempo que transcurre entre que graban las imágenes y cuándo se evalúan.

La negativa de Irán a la supervisión en vivo pudiera, teóricamente, darle una oportunidad de infringir sus obligaciones, una brecha de seguridad que el acuerdo de Ginebra trata de solucionar dando a los inspectores de la OIEA acceso las 24 horas a sus equipos de monitoreo. Pero eso, dice la OIEA, abruma los recursos y obliga a la organización a asignar más inspectores a la misión.