Talibanes paquistaníes amenazan a gobierno y empresas extranjeras

El TTP, principal grupo rebelde islamista del país, amenazó hoy con atacar directamente al gobierno del primer ministro de Nawaz Sharif, en respuesta por la ofensiva de las autoridades en el ...

Miranshah

El Movimiento de los Talibanes de Pakistán (TTP) amenazó hoy con "quemar los palacios" del gobierno y atacar los intereses de empresas extranjeras, en represalia por la ofensiva de las autoridades paquistaníes en el noroeste del país. El ejército continuó durante la mañana la ofensiva iniciada la víspera con bombardeos aéreos contra los rebeldes talibanes y sus aliados de Al Qaeda en su bastión de Waziristán del Norte, zona tribal en la frontera con Afganistán, donde murieron al menos 177 personas, según el último balance.

Los autoridades anunciaron hoy que decretaron el estado de alerta en las grandes ciudades del país, entre ellas, la capital Islamabad, Karachi (sur), Lahore (este) y Peshawar (noroeste). La policía, apoyada por el ejército y por paramilitares, aumentó el número de patrullas y puestos de control.

En Karachi, las fuerzas de seguridad se encontraban en "alerta roja", después de un ataque rebelde hace una semana contra el aeropuerto que dejó 38 muertos. Este ataque motivó que las autoridades paquistaníes lanzaran su ofensiva.

El TTP, principal grupo rebelde islamista del país, amenazó hoy con atacar directamente al gobierno del primer ministro de Nawaz Sharif, al considerarlo responsable de "la pérdida de vidas y patrimonio de musulmanes (...) como consecuencia de esta operación". Asimismo, esta organización talibán exhortó a "todos los inversores extranjeros, a las compañías aéreas y a las organizaciones multinacionales a que abandonen el país inmediatamente" para evitar ser el objetivo de ataques.

Desde el lanzamiento de su "guerra santa" contra Islamabad por su alianza con Estados Unidos en 2007, el TTP está acusado de dejar unos siete mil muertos en numerosos ataques. La ofensiva del ejército paquistaní inciada en las primeras horas del domingo dejó al menos 115 muertos ese mismo día, entre ellos, rebeldes uzbekos implicados en el ataque del aeropuerto de Karachi. Los ataques aéreos de la mañana del lunes elevaron el balance de muertos a 177, según el ejército.

Islamabad también desplegó tropas y blindados para reforzar sus bases militares, multiplicó las patrullas y atacó con artillería Waziristán del Norte. En la carretera de Peshawar a Bannu (noroeste), en las inmediaciones de Waziristán del Norte, cientos de camiones militares estaban en ruta hacia esta zona tribal cargados de tropas, armas y material militar.

Las autoridades civiles preparaban en los alrededores de Bannu dos nuevos campos de desplazados improvisados para acoger a las familias que huyan de la ofensiva militar. La opinión pública, impactada por el ataque contra el aeropuerto de Karachi, parece apoyar la ofensiva lanzada el domingo por el gobierno, quien durante mucho tiempo dudó en pasar a la acción después de proponer durante meses negociaciones de paz con el TTP.

Sin embargo, el inicio del ayuno en el mes del Ramadán, dentro de dos semanas, siembra dudas sobre la eficacia y duración de la ofensiva. Según los analistas, el éxito de la operación dependerá de la capacidad de Pakistán de abandonar su proximidad histórica con algunos grupos armados islamistas, muchos de los cuales han terminado por darle la espalda a Islamabad.

Asimismo, el gobierno paquistaní deberá controlar mejor su frontera con Afganistán para impedir que los rebeldes huidos por la ofensiva, vuelvan fácilmente como ya hicieron en el pasado.