Subasta de mayor yacimiento de petróleo no es privatización: Rousseff

La presidenta brasileña aseguró que el 85 % de toda la renta que va a ser producida en el campo "va a pertenecer al Estado brasileño y a Petrobras" que se unió a cuatro grandes empresas en la ...

São Paulo

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, aseguró hoy que la concesión de la explotación del campo de Libra, el mayor yacimiento petrolero hallado en el país, a cuatro grandes empresas que se unieron a la brasileña Petrobras "es bien diferente a la privatización". El consorcio integrado por Petrobras (40%), Shell y Total (20% cada una) y las chinas CNPC y CNOOC (10% cada una), anunció la estatal Agencia Nacional de Petróleo.

"Por los resultados de la subasta, el 85 % de toda la renta que va a ser producida en el campo de Libra va a pertenecer al Estado brasileño y a Petrobras. Eso es bien diferente a la privatización", dijo la jefa del Estado en un mensaje en cadena de radio y televisión.

La subasta, realizada en un hotel de Río de Janeiro, se produjo en medio de protestas protagonizadas por centenares de manifestantes que consideran que esta adjudicación supone una "privatización" de la riqueza petrolera del país.

El consorcio vencedor, el único que presentó una oferta, está integrado por la francesa Total (20 %), la anglo-holandesa Shell (20 %), las chinas China National Corporation (10 %) y China National Offshore Oil Corporation (10 %) y la estatal brasileña Petrobras (40 %), cuya participación estaba garantizada por ley.

Este consorcio fue el único que pujó en la subasta y ofertó entregarle al Estado un 41.65 % del petróleo excedente (es decir del que sobra una vez descontados los costos de producción), el mínimo exigido por el Gobierno. Para Rousseff la adjudicación realizada hoy garantiza el "equilibrio justo" entre los intereses del Estado brasileño, los beneficios de Petrobras y los de las grandes empresas extranjeras.

"Las empresas privadas aliadas también serán beneficiadas, ya que, al producir esa riqueza van a obtener beneficios significativos, compatibles con el riesgo asumido con las inversiones que están realizando en el país. No podía ser diferente", aclaró.

La presidenta brasileña señaló que Brasil continúa abierta a la inversión nacional y extranjera, al tiempo que precisó que "respeta contratos y preserva su soberanía". La mandataria también subrayó los avances sociales que los recursos del yacimiento podrán traer para Brasil, ya que, según explicó, la gran parte de los beneficios irán dirigidos al área de educación y sanidad.

"Bastaría una aplicación correcta de estos recursos para que (el campo de) Libra produzca, en los próximos años, una pequeña revolución, benéfica, transformadora, en nuestro país", recalcó.

El consorcio fue el único que se presentó en la licitación de este gigantesco campo de 1,500 km2 con reservas probadas de entre ocho y doce mil millones de barriles de crudo, que casi duplica las reservas probadas actuales de crudo y gas de Brasil. Las cinco empresas ofrecieron la exigencia mínima de 41.65% de excedente de crudo ("profit oil") para el Estado brasileño.

La mandataria izquierdista, cuyo gobierno enfrentó masivas movilizaciones sociales en junio pasado que han continuado aunque con menor convocatoria, señaló que la explotación de Libra pagará al Estado, en los próximos 35 años, en torno a un billón de reales (unos 454,500 millones de dólares al cambio actual) entre royalties, excedentes de petróleo y otros pagos por contrato.

La subasta tuvo lugar en medio de enfrentamientos entre unos 200 manifestantes opuestos a la "privatización" del petróleo y 1,100 agentes de seguridad, que usaron balas de goma y bombas de gas lacrimógeno para dispersar la protesta, con un saldo de al menos cinco heridos frente al hotel de Rio donde se realizó la licitación.

Por la noche, un grupo de manifestantes continuó protestando en el centro de Rio. En Sao Paulo, una protesta terminó con al menos tres detenidos y dos periodistas agredidos, según balances de la prensa. Rousseff insistió en que parte de los retornos de Libra también serán destinados al combate a la pobreza y a proyectos de cultura o deporte, entre otros.

La alta participación de la anglo-holandesa Shell y la francesa Total en el consorcio sorprendió al mercado, que apostaba por el protagonismo de las corporaciones chinas, al final minoritarias.

"Libra nos ofrece una oportunidad única de participar en el desarrollo de un descubrimiento de petróleo en aguas profundas súper gigante, con socios estratégicos", dijo en un comunicado el presidente de Total, Christophe de Margerie.

Petrobras, que será la única operadora del campo en el cual tendrá una participación de 40% (superior al mínimo de 30% previsto por la ley), destacó la experiencia "en especial de Total y Shell" para obtener "resultados más eficientes". La participación de las dos petroleras chinas, por su lado, "complementa los requisitos exigidos para un consorcio fuerte, por la robustez financiera presentada", añadió en un comunicado.

Además de realizar inversiones millonarias para extraer petróleo a 6 km bajo la superficie del mar, el consorcio debe pagar al Estado un bono de quince mil millones de reales (USD 6,900 millones). El campo, situado en la cuenca de Santos, a 183 km de las costas de Rio de Janeiro, podrá alcanzar una producción máxima de 1.4 millones de b/d en unos cinco años.

Brasil produce actualmente unos dos millones de b/d y aspira a más que duplicar su producción para 2020 con la explotación del "presal". Las acciones preferenciales de Petrobras subieron 5.3% a 18.88 reales al cierre de la Bolsa de Sao Paulo, mientras que las acciones ordinarias subieron 4.92% a 17.69 reales.

Esta fue la primera subasta de un campo del "presal", los gigantescos yacimientos en aguas ultraprofundas brasileñas descubiertos en 2007, bajo un nuevo régimen que otorga a Petrobras, controlada por el Estado, una participación obligatoria mínima de 30% en la concesión.

El modelo busca retener más dinero del petróleo para destinarlo a la educación (75% de las regalías petroleras) y a la salud (25%), un asunto que la mandataria destacó en su mensaje de esta noche.

Las británicas BP y BG, así como la estadunidense ExxonMobil, de las mayores del mundo, no mostraron interés en la subasta, debido a las incertidumbres de la economía mundial, el alto valor del bono a pagar, las inversiones requeridas y un régimen de concesión que no es suficientemente atractivo, según analistas.

La Federación Única de Trabajadores del Petróleo (FUP), a la cual están afiliados la mayoría de los trabajadores de Petrobras y que reúne a los doce sindicatos del sector, reclamaba la "suspensión inmediata" de la subasta e inició el jueves una huelga por tiempo indeterminado.

"No estamos privatizando el petróleo del 'presal', al contrario, estamos apropiándonos de esta riqueza inmensa que se encuentra bajo el mar", declaró el sábado el ministro de Energía, Edison Lobao. La próxima licitación para estos yacimientos se haría en dos o tres años, según estimaciones oficiales.