“Solo se construye un canal cada 100 años”

La maniobra para trasladar las embarcaciones que cruzan la vía panameña, que pueden transportar entre 6 mil y 12 mil contenedores, está a cargo exclusivamente de pilotos de este país.
La ampliación del canal inició hace siete años.
La ampliación del canal inició hace siete años. (Alejandro Bolívar/EFE)

Miraflores-Panamá

Presas, he hecho muchas, pero un canal solo lo construyes cada 100 años, así resume Carlos Enrique Ortega, ingeniero de ICA, su participación en las obras de ampliación del canal de Panamá.

Un 15 de agosto, hace cien años, el vapor Ancón tardó nueve horas en cruzar por el canal recién construido.

Con el viaje de ese barco cargado de cemento y proveniente de Nueva York, se inauguró la obra soñada por Humboldt, se logró comunicar dos océanos y cambió para siempre la navegación y el comercio mundial.

Esta vía que une el Atlántico con el Pacífico a lo largo de 80 kilómetros, tiene una profundidad de 13 metros y un ancho de 91 metros, apenas suficiente para que pasen los barcos cargueros.

Aparte de sus tres enormes juegos de esclusas cuenta con uno de los mayores lagos artificiales del mundo, el Gatún, que cubre 425 kilómetros cuadrados y por ahí navegan al año 14 mil barcos, desde cruceros, portacontenedores y petroleros hasta los llamados Panamax.

Sin embargo, ante el congestionamiento que sufría el canal, desde 2007 se inició la ampliación con un tercer carril, en cuyos trabajos participa la empresa mexicana Ingenieros Civiles Asociados.

Estas obras de ampliación son prácticamente construir un nuevo canal, explicó el ingeniero Ortega, responsable por parte de ICA de la obra para la cual han tenido que pilotear el lago Gatún y construir un embalse de 2.4 kilómetros de longitud.

El canal funciona en un solo sentido y cada seis horas cambia de sentido. Por eso durante las tardes o noches es posible ver decenas de barcos enfilados rumbo a Colón o Miraflores, con sus luces brillando en ambos extremos oceánicos, en espera de turno para que los pilotos del canal los conduzcan de un lado a otro.

La maniobra para trasladar estas embarcaciones, que pueden transportar entre 6 mil y 12 mil contenedores, están a cargo exclusivamente de pilotos panameños que, sin importar la bandera de la nave, son los responsables del cruce por el estrecho canal; donde asombra que apenas queden unos cuantos centímetros libres para evitar tocar las compuertas.

En la zona de obras a cargo de ICA, conocida como PAC 4, cientos de trabajadores operan excavadoras, bulldozers, camiones y perforadores neumáticos para extraer los 25 millones de metros cúbicos de tierra que implica construir esta represa.

En la base, nivelan la superficie para pavimentar con arcillas, filtros y de ser necesario rellenar con cemento y bentonita, y un canal de captación de agua pluvial.

“Como mexicanos nos sentimos muy orgullosos de estar haciendo esta magna obra, ya que todos los años en todos los países se hacen presas, carreteras, plantas de tratamiento, pero un canal  interoceánico se hace cada cien años, entonces es una obra de interés mundial, donde están puestos los ojos del mundo”, detalla Ortega.

Las nuevas esclusas permitirán el paso de entre 12 a 14 buques extra diarios lo que representará más de 18 mil tránsitos de barcos al año y sus constructores se muestran orgullosos.

“Para la ingeniería mexicana participar en este proyecto representa logros muy importantes por sus especificaciones, para toda la gama de ingeniería esto es una escuela. Esta es una obra en donde estamos llevando un historial para las nuevas generaciones y que sepan cuál fue la importancia y las lecciones aprendidas de este proyecto”, afirma el ingeniero.

La complejidad de la obra implicó pilotear y secar parte del lago original y en la parte que le toca a ICA México, construir un embalse de agua que permitirá que al lado del que existe haya otro juego de esclusas abierto a la navegación interoceánica.

Las esclusas de Pedro Miguel, por donde tradicionalmente han pasado los barcos a lo largo del siglo pasado, son el punto más cercano que marca la unión del nuevo cauce del canal, donde está trabajando la empresa mexicana ICA y que permitirá el paso de barcos Postpanamax, de entre 12 y 18 mil contenedores por viaje.

Tamaño de la obra

“Una hidroeléctrica es la obra más completa de ingeniería que puede existir, pero esta obra es muy compleja por el sistema de trabajo, por las especificaciones tan rigurosas, porque tienes al lado las esclusas de Pedro Miguel, esas esclusas tienen 100 años. Nos separan de ahí apenas unos 20 metros”, responde Ortega.

Ortega voltea hacia Miraflores y señala: “Eso que ves ahí es un esclusa, viene un barco que trae una grúa que usaba Hitler en la Segunda Guerra Mundial, y esa es la que usan para cargar la esclusa y meter la nueva”.

“Esas boyas son la zona de atracaderos. Hay cambio de ruta cada seis horas, si te agarra a la mitad el barco tiene que atracarse ahí. Los barcos no pueden ir en dos carriles, hay veces que los barcos están ahí seis horas, hasta que termina el periodo y pueden continuar navegando”.

Aquí la geología, continúa, es sumamente delicada. Tiene varias fallas, nos hemos encontrado barrenos (una perforación que se hace con un equipo neumático de acuerdo con lo que te va diciendo el diseñador) que han consumido 14 o 15 toneladas de cemento cada una.

Planeada originalmente para el centenario del canal, la obra sufrió diversos retrasos que llevarán su conclusión hasta finales de 2015, de acuerdo con el administrador de la Autoridad del Canal de Panamá, Jorge Quijano.

Mientras tanto, los panameños analizan incluso la posibilidad de construir un cuarto juego de esclusas para 2016 al tiempo que sus vecinos buscan superarlos con otro canal que a través de Nicaragua y con tres veces el tamaño del canal de Panamá, atraiga el flujo creciente de cargueros entre el Pacìfico y el Atlántico.