Solís va en solitario a los comicios presidenciales

En elecciones atípicas, los costarricenses acuden hoy a las urnas para votar por un único candidato al Ejecutivo, tras el retiro del aspirante oficialista Johnny Araya, y en medio de una gran ...
Luis Guillermo Solís, del PAC, se declara socialdemócrata.
Luis Guillermo Solís, del PAC, se declara socialdemócrata. (Juan Carlos Ulate/Reuters)

San José

Sin grandes incógnitas, pero con la esperanza de un cambio del modelo neoliberal, los costarricenses acuden hoy a las elecciones más insólitas de su historia, en las que el opositor Luis Guillermo Solís enfrenta a un candidato pasivo, el oficialista Johnny Araya, retirado de la campaña.

Solís quedó prácticamente solo como aspirante a la presidencia desde que Araya desistió de la campaña en marzo pasado tras una serie de encuestas que anticipaban una derrota de proporciones históricas.

Aunque Araya abandonó la campaña, continuó registrado como candidato porque la Constitución de Costa Rica prohíbe que un aspirante retire su nombre de las papeletas.

Los dos candidatos disputan la segunda ronda electoral después de que ninguno alcanzara 40 por ciento más un voto requerido para ganar en la primera vuelta.

Con ese escenario, el opositor Solís, un historiador y académico de 55 años postulado por el Partido Acción Ciudadana (PAC), se mantuvo activamente en busca de votos hasta el último momento para asegurar un fuerte caudal de sufragios el día de la elección.

Solís lamentó ayer el retiro de Araya de la contienda que —bajo su criterio— creó una situación “extraña”, en la cual no tuvo un “adversario físico”, aunque aclaró que ello no le resta validez al proceso.

Recordó que a lo largo de la campaña ha dicho que espera tener un millón de votos a su favor, de una población total de 4.7 millones de habitantes, “para que no quede ninguna duda de que el pueblo de Costa Rica quiere un cambio”.

De confirmarse las previsiones que motivaron la renuncia de Araya, será la primera vez que el PAC gane en una elección presidencial desde su fundación, hace trece años.

También será la primera vez que los costarricenses eligen un candidato fuera del tradicional bipartidismo que ha marcado el escenario político del país desde la década de 1980 entre el Partido Liberación Nacional (PLN), en el poder, y el ahora minoritario Partido Unidad Social Cristiana (PUSC).

El actual proceso electoral se ha desarrollado en un clima frío, al parecer apático, sin mítines y con escasas banderas rojiamarillas del PAC en antenas de automóviles y ventanas de casas.

La “fiesta cívica” que tradicionalmente caracteriza a las elecciones en Costa Rica, una de las democracias más estables de América Latina, brilló por su ausencia en los actuales comicios.

En cambio, las redes sociales se convirtieron en el espacio donde el debate político alcanzó mayor intensidad, con discusiones entre simpatizantes, videos en YouTube y mensajes proselitistas en Facebook.

Aunque cerró oficialmente su campaña el domingo pasado, Solís salió la mañana del viernes a caminar por las calles de San José para conversar con la gente e invitarlos a votar, y dio indicios de que ya comenzó a pensar y actuar como presidente electo.

El anuncio de Araya de que desistiría de la campaña sin dejar de ser candidato generó confusión en las filas de su partido, la principal fuerza política del país desde la segunda mitad del siglo pasado.

Ante la perspectiva de una estrepitosa derrota, la dirigencia del PLN instó a su militancia a hacerse presente en las mesas de votación.

En su página de internet, la agrupación hizo “un llamado a los costarricenses en general y a los liberacionistas en particular para que acudamos a las urnas electorales y cumplamos con el sagrado deber cívico de ejercer el voto como único medio legítimo para escoger a nuestros gobernantes”.

Para los comicios de hoy, unos tres millones de ciudadanos están habilitados para emitir el voto. La elección para diputados se realizó en la primera ronda del 2 de febrero.

El próximo mandatario costarricense deberá lidiar con una Asamblea Legislativa fragmentada como nunca antes en la historia política del país, y donde el nuevo partido oficialista no contará con mayoría.

El candidato que resulte electo gobernará el país por un periodo de cuatro años y asumirá el mando el 8 de mayo de manos de la actual presidenta Laura Chinchilla, quien no podía presentarse a un segundo periodo consecutivo de gobierno, según lo establece la legislación costarricense.