'Solar Impulse 2' hace historia al aterrizar en España

Para atravesar el Atlántico “no era un vuelo fácil, había que abrirse camino entre las nubes, pasar por encima, soportar las turbulencias”, dice el piloto suizo de 58 años Bertrand Piccard.
El avión fue recibido con un desfile de aviones caza y una patrulla de las fuerzas aéreas españolas.
El avión fue recibido con un desfile de aviones caza y una patrulla de las fuerzas aéreas españolas. (EFE)

Sevilla

Por primera vez en la historia un avión solar cruzó el Atlántico en un vuelo de tres días con energía renovable como único combustible, hazaña que se concretó ayer con un aterrizaje en Sevilla, España.

“¡Es la primera travesía del Atlántico por un avión solar!”, aseguró el aventurero Bertrand Piccard, el piloto del aparato, agotado pero feliz, esperando que los líderes mundiales encuentren también ese “espíritu pionero” necesario para la promoción de las energías no contaminantes.

El avión experimental Solar Impulse 2 aterrizó en el aeropuerto de Sevilla poco antes de las 7:40 hora local, al término de la 15 etapa de su vuelta al mundo con el sol como única fuente de poder, tras 71 horas y 8 minutos de vuelo en solitario sin interrupción, lo que también significa un récord de velocidad, ya que calculaban que el vuelo iba a durar 90 horas.

“No era un vuelo fácil, había que abrirse camino entre las nubes, pasar por encima, soportar las turbulencias”, declaró el piloto suizo de 58 años.

Pero en cuanto fue posible “intenté simplemente impregnarme de esta experiencia, que es mágica”, agregó en una entrevista.

Reconoció haber pensado durante el vuelo en el aviador estadunidense Charles Lindbergh, otro pionero de la aviación, que por primera vez había volado entre Nueva York y París en solitario y sin escalas, en 1927. El propio Piccard ya ha cruzado en dos ocasiones el Atlántico en globo.

Lindbergh quería “conectar el mundo” gracias a los viajes en avión, pero “yo querría participar en el desarrollo del uso de las tecnologías limpias”, dijo a la AFP.

El avión despegó de Nueva York el lunes a las 2:30 hora local y los internautas pudieron seguir la travesía en directo vía YouTube gracias a unas cámaras instaladas en cabina, cola y alas del avión.

“¡Bravo, ha sido magnífico verlo!”, dijo desde Mónaco el príncipe Alberto, uno de los padrinos de la expedición que pasó la noche en un centro de control del principado, donde ingenieros y técnicos se abrazaban, felices de haber participado en esta aventura.

Desfile en el festejo

A su llegada a la capital andaluza, el aparato de largas alas y silueta ultrafina fue recibido con un desfile de aviones caza y una patrulla de las fuerzas aéreas españolas.

“Llegué en medio de un exhibición aérea, fue absolutamente extraordinario, me mantuvo despierto”, le respondió Piccard al príncipe de Mónaco.

Después de aterrizar, el piloto lanzó un eslogan. “¡El futuro es limpio y empieza ahora!”, dijo alabando la eficacia de las nuevas tecnologías sostenibles para preservar los recursos naturales del planeta.

“Que la aviación comercial funcione con energía solar está todavía muy lejos. Pero todas estas tecnologías se pueden aplicar en tierra”, explicó.

El proyecto se financia gracias a la colaboración de empresas privadas y los donativos de particulares.

Para cumplir la hazaña de dar la vuelta al mundo con la energía del sol, el avión debe todavía hacer una etapa en Egipto antes de su escala final en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos, de donde partió el 9 de marzo de 2015, haciendo después sucesivas escalas en Omán, India, Birmania, China, Japón y Estados Unidos.

En esta vuelta al mundo, Piccard alterna el pilotaje con su compatriota André Borschberg, de 63 años, otro aventurero y defensor de las energías limpias.

Este último había pilotado el monoplaza en la etapa más larga, entre Nagoya, Japón, y el archipiélago estadunidense de Hawái, para atravesar 8 mil 924 kilómetros del Pacífico en cinco días y cinco noches, el vuelo más largo de la historia de la aviación.

El avión debió ser inmovilizado en Hawái durante 10 meses para una puesta a punto de sus baterías, antes de retomar el vuelo sobre Estados Unidos.

El aparato pesa 1.5 toneladas, pero de un extremo al otro de sus alas mide 63 metros, una envergadura similar a la del Boeing 747. Esta hecho de fibra de carbono y es apodado paper plane (avión de papel).

Vuela a una velocidad promedio de 50 km/h gracias a sus baterías de litio que almacenan la energía solar captada por 17 mil células fotovoltaicas instaladas en las alas.

Los dos pilotos anunciaron este jueves la creación de un Comité Internacional de las Energías Limpias, destinado a convertirse en “un interlocutor creíble para quienes necesiten saber cómo utilizar esta tecnología”.