Socios europeos dejan poco margen para negociar a Tsipras

Francia y Alemania exigieron propuestas al primer ministro griego, dejándole un pequeño margen para negociar el salvamento del país, en urgencia financiera, mientras el BCE endureció sus condiciones.
La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Francois Hollande (d), tras su encuentro de hoy en el Palacio del Elíseo, en París
La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Francois Hollande (d), tras su encuentro de hoy en el Palacio del Elíseo, en París (AFP)

París, Washington

Ante un Alexis Tsipras victorioso, Francia y Alemania coincidieron hoy en las mismas palabras para exigirle propuestas, dejándole un pequeño margen para negociar el salvamento de Grecia en estado de urgencia financiera.

El país sobrevive económicamente a pesar de la reticencia del Banco Central Europeo (BCE), que si bien mantuvo hoy su nivel actual de préstamos de urgencia a los bancos griegos, endureció sus condiciones.

Alemania había rechazado más temprano las demandas de Atenas de negociar otro paquete de ayuda financiera para evitar su salida de la eurozona tras el masivo "No" de los griegos a la austeridad (61%).

"Esperamos ahora propuestas totalmente precisas del primer ministro griego (...) Es urgente tener esas propuestas para que podamos encontrar una salida a la situación" actual, recalcó la canciller alemana Angela Merkel desde París donde se reunió con el presidente François Hollande.

Éste afirmó junto a Merkel en el Elíseo que "la puerta está abierta", pero ambos reclamaron a Tsipras "propuestas serias" para salir de la crisis. "La puerta está abierta a las discusiones (...) Corresponde al gobierno (griego) hacer propuestas serias", dijo Hollande.

Euclides Tsakalotos, actual coordinador del equipo negociador griego, fue nombrado ministro de Finanzas en sustitución de Yanis Varufakis, que hoy dimitió para facilitar las negociaciones con los acreedores internacionales. Para Berlín, "no se trata de personas, sino de posiciones", dijo más temprano Steffen Seibert, portavoz de Merkel.

Una fuente gubernamental griega dijo que el primer ministro Alexis Tsipras, y la canciller alemana habían "acordado" hoy en una conversación telefónica que Atenas presentará sus propuestas en la cumbre urgente de mandatarios convocada este martes en Bruselas.

"Dispuestos a ayudar"

La dureza de las declaraciones de Berlín contrastan con el tono conciliador de Francia, Italia y España. El presidente del Consejo italiano, Matteo Renzi, dijo en su cuenta de Facebook que Europa "necesita hablar no solo de austeridad y equilibrio presupuestario sino de crecimiento, infraestructuras", mientras España está abierta a nuevas negociaciones sobre un nuevo plan de ayuda a Grecia.

Mientras los líderes de la eurozona analizan las consecuencias del voto griego, Tsipras también habló con el presidente ruso, Vladimir Putin por teléfono. Tras las multitudinarias celebraciones por la victoria del "No" en las calles de Atenas en la noche del domingo, los griegos saben que su salida del euro, el temible Grexit de consecuencias imprevisibles tanto para Europa como para Grecia, no está excluida.

El riesgo más inminente es que los bancos se queden sin dinero y se prolongue el corralito decretado hace una semana, que permite sólo sacar 60 euros por día y por persona. Las autoridades griegas prolongaron el cierre de los bancos hasta el miércoles, según la agencia de prensa ANA.

Los gobernadores del Banco Central Europeo (BCE), considerado como la única institución capaz de calmar a los mercados y de impedir el derrumbe de la economía griega, se reunieron hoy y decidieron mantener abierto el grifo del dinero a Grecia.

Una fuente del Gobierno griego indicó esta noche que Tsipras declaró al presidente del BCE, Mario Draghi, que los bancos griegos tienen que reabrir sus puertas con la ayuda del banco central europeo.

Tsipras también habló con la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, "de la necesidad de encontrar una solución viable para los problemas reales de la economía griega", según esa fuente.

Aunque el pasado martes Grecia no logró reembolsar un préstamo de 1,500 millones al FMI, apartándole de nueva asistencia financiera, la directora gerente del Fondo, Christine Lagarde, aseguró que la institución "monitorea la situación" y está "dispuesta a ayudar a Grecia si se lo pide".

¿Ayuda humanitaria?

El comisario europeo encargado del sector digital, el alemán Günther Oettinger, declaró en el diario Bild fechado este martes que sin nuevas propuestas de reformas por parte de Atenas, "no tienen ningún sentido" unas nuevas negociaciones" porque "Grecia está al borde de la quiebra".

Pese a su intransigencia, Alemania dijo que los líderes de la eurozona deberían estudiar una ayuda humanitaria para paliar los efectos de la austeridad que ha lastrado la economía y disparado el desempleo.

"Tenemos que cubrir sus necesidades rápidamente. La gente necesita ayuda y no deberíamos rechazarlo simplemente porque no nos guste el resultado del referéndum", dijo el ministro alemán de Economía y vicecanciller, Sigmar Gabriel.

Las bolsas cerraron en rojo, pero el descalabro ha sido limitado. Igual que el euro, que permaneció prácticamente sin cambios desde el viernes, lo que sugiere que las consecuencias de un eventual Grexit serían limitadas.

"La estabilidad del euro no está en juego", dijo a la prensa el vicepresidente de la Comisión Europea Valdis Dombrovskis. "Tenemos todo lo que necesitamos para controlar la situación".

Las reuniones se sucedieron hoy. Los ministros de Economía de Alemania y Francia se reunieron en Varsovia, mientras que el grupo de trabajo del Euro que reúne a los responsables del Tesoro se iban a encontrar en Bruselas.

El último plan de ayuda del FMI y la UE a Grecia concluyó el pasado 30 de junio, pese a las demandas de Tsipras para que fuera ampliado. El Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, que ha prestado 144,600 millones de euros (160 mil millones de dólares a Grecia), declaró al país heleno el viernes en default.

EU habla con Tsipras

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Jack Lew, mantuvo hoy una conversación telefónica con el primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, en la que le trasladó el interés de EE.UU. en que el país heleno y sus acreedores retomen el diálogo en busca de un acuerdo.

En un comunicado, el departamento del Tesoro informó de la conversación telefónica entre Lew, Tsipras y el nuevo ministro de Finanzas griego, Euclidis Tsakalotos, a quienes dijo que EU espera un retorno al diálogo del que surja un "pacto constructivo que permita Grecia hacer reformas fiscales difíciles pero necesarias".

Lew también explicó al dirigente griego y a su responsable de Finanzas que el Tesoro de EU "monitoriza de cerca" la situación en Grecia y les ofreció "seguir en contacto cercano durante los próximos días".

También hoy, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su homólogo francés, Fraçois Hollande, mantuvieron una conversación telefónica en la que trataron la situación en Grecia.

Estados Unidos reiteró que "las necesidades" de la economía helena siguen siendo "las mismas" tras el referendo de Grecia del domingo, por lo que urgió a "un compromiso" entre Atenas y los acreedores internacionales para alcanzar un paquete de reformas y financiación.

"El referendo ha pasado, y nuestra visión no ha cambiado. Grecia debe seguir en la zona euro (...), pero necesita un paquete de reformas y financiación, las necesidades siguen siendo las mismas", afirmó hoy Josh Earnest, portavoz de la Casa Blanca, en su rueda de prensa diaria.

En las primeras declaraciones del Gobierno tras la amplia victoria del "no" en el referendo de este domingo en Grecia frente a las recetas de austeridad propuestas por los acreedores internacionales, Earnest indicó que EU sigue apuntando que "es en el interés de todas las partes alcanzar un acuerdo", pero subrayó que "es un desafío particularmente europeo".

Durante las últimas semanas, Washington ha recalcado ante los líderes europeos que el paquete de reformas estructurales debe ir acompañado por un alivio de la deuda griega, algo sobre lo que países como Alemania y Holanda se han mostrado recelosos.