Socialistas españoles confían en lograr pacto de gobierno a fin de mes

El presidente del gobierno, Mariano Rajoy, y el líder socialista, Pedro Sánchez, volvieron a mostrar hoy sus diferencias y su imposibilidad de alcanzar un acuerdo.
Mariano Rajoy (i) y el líder socialista, Pedro Sánchez (d), antes de su reunión este viernes en las Cortes españolas
Mariano Rajoy (i) y el líder socialista, Pedro Sánchez (d), antes de su reunión este viernes en las Cortes españolas (AFP)

Madrid

El líder de los socialistas españoles, Pedro Sánchez, se mostró hoy confiado en tener un acuerdo de Gobierno "lo suficientemente maduro" a final de este mes, como alternativa al actual del Partido Popular, que no ha conseguido ningún apoyo y se ve salpicado por casos de corrupción.

Los líderes de ambos partidos, el popular Mariano Rajoy y el socialista Pedro Sánchez, se reunieron para tratar de acercar posturas en la formación de un Gobierno, aunque ambos acudieron sin perspectivas de acercamiento, según señalaron previamente.

Sánchez (PSOE) recibió el encargo del rey Felipe VI de someterse a investidura y es el encargado de reunir el apoyo parlamentario para formar un nuevo Ejecutivo en España, después de que Rajoy declinara la oferta del monarca por no tener el favor de ninguna formación, aunque no retiró su candidatura.

El distanciamiento entre ambos políticos es evidente y ha afectado incluso al lugar en el que se ha celebrado la reunión, que finalmente se ha acordado en la "neutral" antesala del comedor de la Presidencia del Congreso, en el que ambos han acudido con gesto serio y donde no se han estrechado la mano.

Después de que Rajoy declinara en enero la oferta del rey Felipe VI para someterse a investidura, el ofrecimiento recayó en Sánchez, que aceptó el encargo y desde entonces está en conversaciones con el resto de fuerzas del Congreso para aglutinar una mayoría parlamentaria que le permita ser jefe del Ejecutivo.

Las elecciones del pasado 20 de diciembre dieron como ganador al PP con 123 diputados, seguido por el PSOE con noventa, y los dos partidos emergentes y nuevos en el Congreso, Podemos (izquierda), con 69 escaños; y Ciudadanos (liberales), con cuarenta.

Mientras Rajoy reiteró hoy a Sánchez su propuesta de un Ejecutivo formado por PP, PSOE y Ciudadanos, una "gran coalición", porque a su juicio es "lo más razonable" y "lo más sensato", los socialistas han reivindicado su encargo de formar un nuevo Ejecutivo "cuanto antes" y creen contar con los "mimbres" para hacerlo posible y someterse a investidura "en los primeros días de marzo".

El objetivo del socialista es unir a sus noventa escaños los 69 de Podemos y los 40 de Ciudadanos. Sánchez ha asegurado que no se cierra "ninguna puerta, ni a ninguna posibilidad" sobre la fórmula de este posible Gobierno "progresista y reformista", aunque sí expresó su voluntad de incorporar a "independientes de prestigio".

La reunión se ha iniciado en tono serio y sin saludo por parte de Rajoy a pesar de que el secretario general de los socialistas españoles le ha tendido la mano, un gesto que Sánchez ha atribuido a un despiste del presidente del Gobierno en funciones.

Los socialistas han transmitido a Rajoy su compromiso a mantener los grandes pactos de Estado referentes a la lucha contra el terrorismo, unidad nacional, y una posible reforma de la Constitución, que no han especificado. También abordaron la flexibilidad del cumplimiento del objetivo de déficit.

La comparecencia del presidente en funciones estuvo en parte protagonizada por las numerosas preguntas sobre los casos de corrupción que ponen el foco en su partido, especialmente en Valencia y Madrid, dos de las regiones en la que más tiempo ha gobernado.

La policía realizó el jueves varios registros en el marco de una operación por posibles pagos de empresarios a entonces dirigentes del PP de Madrid, mientras que hoy un representante del partido se negó a declarar en un juicio que investiga el borrado de los ordenadores de su extesorero -imputado por corrupción- supuestamente con información sensible sobre la contabilidad B del partido.

A estos acontecimientos se suman, hace unos días, una operación contra el blanqueo de capitales que salpicó al PP de Valencia en la que se investiga a unas 80 personas, de las una veintena son responsables o exresponsables políticos locales del partido.

Estos días también se celebra el juicio por el caso Noos, que juzga el supuesto desvío de fondos públicos de la región de Baleares durante la etapa de gobierno regional del PP, en el que está imputado el ex presidente de la región y el cuñado y la hermana menor del rey Felipe VI.

La relación del partido en el poder con estos casos de corrupción han dificultado que el PP haya reunido, a pesar de ser la lista más votada, el apoyo parlamentario necesario para la reelección de Mariano Rajoy.

El presidente insistió hoy en que con su Gobierno "no ha habido impunidad para nadie" en lo relativo a la corrupción y que tanto la justicia como la fiscalía han actuado con "total y absoluta independencia".

Sánchez transmitió a Rajoy en su reunión de hoy la necesidad de que el nuevo Ejecutivo refleje el "mandato de cambio" de las urnas, y advirtió que la regeneración democrática pasa "por la renovación del PP y su liderazgo", desde la oposición.