Al Sisi dice que no interferirá en asuntos judiciales tras condena de periodistas

Indignación en Canadá por la tímida respuesta del gobierno a la sentencia de los comunicadores de Al Jazeera, entre ellos uno egipcio-canadiense, a penas de entre siete y diez años de cárcel.
Lois (i) y Juris Greste (d), padres del encarcelado periodista australiano de Al-Jazeera Peter Greste, en la conferencia de prensa hoy en Brisbane
Lois (i) y Juris Greste (d), padres del encarcelado periodista australiano de Al-Jazeera Peter Greste, en la conferencia de prensa hoy en Brisbane (AFP)

El Cairo, Toronto

El presidente Abdel Fatah al Sisi afirmó hoy que las autoridades no deben inmiscuirse en los asuntos judiciales, al día siguiente de la condena de tres periodistas de Al-Jazeera en Egipto a penas de entre siete y diez años de cárcel. Tras conocerse el veredicto, Estados Unidos y Australia pidieron a Sisi que indulte a los tres reporteros, entre ellos el australiano Peter Greste.

Un responsable de la presidencia egipcia declaró el lunes a la AFP que no podía haber indulto antes de que un tribunal de apelación se pronuncie sobre el caso. "Llamé al ministro de Justicia y le dije: 'No interferimos en los asuntos judiciales'", afirmó Sisi mientras asistía a ceremonias militares, insistiendo en "la independencia de los jueces egipcios".

Rechazó "hacer comentarios, cualquier injerencia" y pidió "respeto por las decisiones judiciales, aunque otros no las entiendan".

El lunes, tres periodistas de Al-Jazeera detenidos en Egipto (el australiano Peter Greste, el egipcio-canadiense Mohamed Fadel Fahmy y el egipcio Baher Mohamed) fueron condenados a entre 7 y 10 años de cárcel. Además dos reporteros británicos de esta cadena y una periodista holandesa, juzgados en rebeldía, fueron condenados a diez años de prisión.

Un total de 20 personas eran juzgadas en este caso: 16 egipcios acusados de pertenencia a una "organización terrorista", los Hermanos Musulmanes, y de haber intentado "perjudicar la imagen de Egipto" y cuatro extranjeros por haber difundido "noticias falsas" para apoyar a la cofradía.

El ministro de Asuntos Exteriores de Canadá, John Baird, defendió hoy la tímida respuesta de Canadá a la condena a prisión en Egipto del periodista egipcio-canadiense de Al-Jazeera Mohamed Fahmy en medio de las críticas de familiares, partidos políticos y organizaciones de derechos humanos.

Baird dijo hoy a una radio de Ottawa que la doble ciudadanía de Fahmy, nacido en Egipto pero que en 1991 emigró a Canadá con su familia, había complicado la situación. "Obviamente, una gran complejidad es que no es solo un ciudadano de Canadá sino también un ciudadano de Egipto que está sujeto a las leyes egipcias, no a las canadienses", declaró Baird.

Las declaraciones de hoy de Baird han sido las primeras realizadas por el ministro de Asuntos Exteriores canadiense sobre el caso de Fahmy y los otros periodistas de Al Jazeera condenados. La secretaria de Estado de Asuntos Exteriores y Consulares de Canadá, Lynne Yelich, dijo ayer que Ottawa estaba "preocupada" y "consternada" por la condena a siete años de prisión de los periodistas.

Pero Yelich también sugirió que Egipto está avanzando hacia una total democracia a pesar de las críticas de la comunidad internacional ante la represión de El Cairo contra los opositores, el golpe de Estado que depuso al gobernante elegido en las urnas, Mohamed Morsi, y los juicios masivos contra los Hermanos Musulmanes.

La respuesta de Canadá contrasta con la de Australia, Estados Unidos y otros países occidentales que han expresado sus preocupaciones y críticas ante la falta de garantías del juicio contra los periodistas de Al Jazeera. Las declaraciones de Baird en defensa de las acciones de Canadá en el caso también se producen después de que la familia de Fahmy criticara con dureza el silencio del primer ministro canadiense, Stephen Harper, en contraste con las declaraciones de su homólogo australiano, Tony Abbot.

Sherif Fahmy, hermano de Mohamed Fahmy, se dirigió en su cuenta de Twitter a Harper y su Gobierno: "Les hago responsable por dejar que mi hermano se pudra en una prisión egipcia. ¿Fue tan difícil hacer una llamada o una declaración pública?". Los principales partidos de la oposición también han expresado en las últimas horas su indignación por la falta de respuesta de Harper a la situación en Egipto.

El Partido Liberal dijo que el Gobierno canadiense tenía que hablar "fuerte y claro" contra la sentencia. En términos similares se expresó el socialdemócrata Nuevo Partido Democrático (NPD), que solicitó a Harper interceder directamente ante El Cairo para lograr la libertad de Fahmy. Los partidos de la oposición también destacaron que el Gobierno de Harper siempre expresó su frialdad ante la llegada al poder de los islamistas Hermanos Musulmanes de Morsi en las elecciones democráticas celebradas en 2012.

Y posteriormente moderó sus críticas al golpe de Estado protagonizado por el general Abdul Fatah al-Sisi, actualmente el presidente egipcio. Hoy, el comentarista de la televisión pública canadiense CBC Neil Macdonald argumentó que la tímida respuesta de Harper a la condena de Fahmy es producto de que "la principal preocupación de Canadá en Oriente Medio es la seguridad de Israel" y que los Hermanos Musulmanes son cercanos al Gobierno de Hamas en Gaza.