Sindicatos defienden ante Cavaco Silva un Gobierno socialista en Portugal

El presidente portugués recibió a sindicatos y organizaciones de la sociedad civil, en su ronda de contactos antes de decidir a quien encarga formar el nuevo gobierno.
El líder socialista portugués, Antonio Costa, durante una reciente intervención en el parlamento en Lisboa
El líder socialista portugués, Antonio Costa, durante una reciente intervención en el parlamento en Lisboa (EFE)

Lisboa

Los sindicatos defendieron hoy ante el presidente de Portugal, Aníbal Cavaco Silva, la formación de un Gobierno socialista apoyado por la izquierda radical, opción que ya han censurado la patronal y otras asociaciones afines.

Cavaco Silva, responsable en decidir si nombra un Ejecutivo socialista o mantiene en funciones el conservador que fue derribado en el Parlamento el pasado martes, recibió hoy a los sindicatos y portavoces de organizaciones de la sociedad civil, dentro de la segunda jornada de la ronda de contactos para formar Gobierno.

"En este contexto, la salida más adecuada para estabilizar el país es que un Gobierno socialista de (António) Costa tome posesión, pues tiene mayoría parlamentaria", manifestó Arménio Carlos, el líder de la Confederación General de Trabajadores de Portugal (CGTP, de orientación comunista).

Carlos, que encabeza el principal sindicato del país, denunció "los desequilibrios en las relaciones de trabajo" y ejemplificó que dos tercios de los trabajadores portugueses (66 %) ganan entre 515 y 900 euros líquidos al mes.

El dirigente sindical respalda un Gobierno socialista apoyado por el Bloque de Izquierda (aliado en la UE del partido griego Syriza y el español Podemos) y el ortodoxo Partido Comunista Portugués, que juntos tienen 122 diputados en el Parlamento, frente a los 107 del centro-derecha de Pedro Passos Coelho.

La CGTP ve con buenos ojos un gabinete con los socialistas, pues éstos han prometido revertir la austeridad rápidamente: reponer integralmente los recortes salariales aplicados a los funcionarios, realizar un aumento gradual del salario mínimo y detener varias privatizaciones.

El segundo mayor sindicato portugués, la UGT (de orientación socialista), también respaldó un Ejecutivo encabezado por António Costa, aunque con menos entusiasmo que la CGTP.

"Cualquier decisión (del presidente) debe tener en consideración los entendimientos en la Asamblea de la República", por lo que se debe nombrar primer ministro a António Costa, declaró el líder de la UGT, Carlos Silva.

Las opiniones favorables de los sindicatos difirieron de las del resto de organizaciones empresariales, asociaciones de la sociedad civil y órganos consultivos, muy recelosos a una administración a la izquierda.

El presidente del Consejo Económico y Social de Portugal, un órgano consultivo del Estado, Luis Filipe Pereira, afirmó que el país "necesita una solución al centro" que sea respetuosa con las reglas de la Unión Europeo y el euro.

Otras dos entidades con las que el presidente departió hoy fueron el Foro para la Competitividad -que engloba a empresas, universidades y entidades profesionales- y la Asociación de Empresas Familiares.

El primer organismo reclamó elecciones anticipadas, como ha demandado el primer ministro dimisionario, el conservador Passos Coelho, mientras que el segundo incidió más en las dudas que despierta el programa acordado por los socialistas con la izquierda radical.

Las organizaciones patronales, que ya se entrevistaron con Cavaco Silva este jueves, comparten esta última visión. Amenazas a la estabilidad y preocupación por una hipotética pérdida de competitividad de la economía fueron los temores más comunes expresados por la patronal si la izquierda llega a gobernar.

Desde de que el Ejecutivo de Passos Coelho cayese en el Parlamento el pasado 10 de noviembre, la Bolsa de Lisboa y la penalización de la deuda pública han empeorado, aunque a un ritmo lento.

El día negro en las finanzas fue la víspera de la moción que tumbó a Passos Coelho, el lunes 9 de noviembre, cuando la Bolsa cayó más del 4 % y la deuda pública estuvo cerca del 3 % de penalización.

La agencia canadiense Dominion Bond Rating Service (DBRS) dio un respiro a las finanzas portuguesas, pues decidió mantener la nota de las obligaciones soberanas en "BBB", por encima del nivel considerado "basura" o de inversión con grandes riesgos. Una degradación de esta nota podría haber dejado a Portugal inhábil para el programa de compra de deuda portuguesa del Banco Central Europeo.

De entre las cuatro grandes agencias de calificación, DBRS es la única que mantiene a Portugal por encima del nivel especulativo, ya que Standard & Poor's, Fitch y Moody's consideran arriesgado comprar deuda soberana lusa.