Serbios ignoran ceremonias por centeneario de la I Guerra Mundial

Los dirigentes serbios de Bosnia y de Serbia rindieron homenaje a Gavrilo Princip, el asesino del archiduque Francisco Fernando de Austria, a quien consideran un "héroe".
Actores con ropa de época reconstruyen la escena del asesinato del archiduque austríaco Francisco Fernando y su mujer Sofía (i) en Brno, Chequia
Actores con ropa de época reconstruyen la escena del asesinato del archiduque austríaco Francisco Fernando y su mujer Sofía (i) en Brno, Chequia (AFP)

Visegrado

Los serbios acogieron el sábado con indiferencia las ceremonias oficiales del atentado de Sarajevo, que sumió a Europa hace un siglo en la Primera Guerra Mundial, y homenajearon en Bosnia como a un héroe a Gavrilo Princip, el asesino del archiduque Francisco Fernando de Austria.

Los dirigentes serbios de Bosnia y de Serbia rindieron homenaje a Gavrilo Princip en Visegrad, en el este de Bosnia, a quien consideran un "héroe".

"No vamos a hablar hoy de aquellos que se esfuerzan en envenenar nuestra historia y nos obligan a olvidarla", declaró el primer ministro serbio Aleksandar Vucic ante cientos de personas en Andricgrad, la ciudad neomedieval que el cineasta serbio Emir Kusturica, maestro de ceremonias, hizo construir en el corazón de Visegrad en homenaje al premio Nobel de Literatura, el yugoslavo Ivo Andric.

"Los disparos de Gavrilo Princip hace cien años no fueron disparos contra Europa sino disparos por la libertad", declaró por su parte Milorad Dodik, presidente de la entidad serbia en Bosnia. Anteriormente, Dodik y Vucic inauguraron un mosaico que representa a tamaño real a los autores del atentado de Sarajevo, encabezado por Gavrilo Princip.

Desde el anuncio hace dos años de las conmemoraciones europeas en Sarajevo los serbios rechazaron participar en estas ceremonias, al denunciar un enfoque "revisionista" de la historia que califica a Princip de "terrorista" y responsabiliza a los serbios de la guerra. La Yugoslavia comunista consideraba unánimemente como un héroe y un revolucionario a Gavrilo Princip, si bien la percepción cambió tras la guerra de 1992-95, en la que se enfrentaron las tres principales comunidades de Bosnia -musulmanes, serbios y croatas-.

Los historiadores bosnios, que asocian los serbios a los agresores, consideran al asesino del archiduque como un "terrorista", cuyo acto cometido en nombre del "nacionalismo serbio" desencadenó una tragedia mundial. La ciudad de Sarajevo, de mayoría musulmana, decidió borrar cualquier referencia al joven nacionalista serbio, quien en la época comunista tenía un puente y una calle con su nombre.

En la capital, el recuerdo de Princip se asocia a las fuerzas serbias que asediaron la ciudad durante la guerra de 1992-95, que causó casi cien mil muertos. "En el seno del ejército (serbio de Bosnia), que bombardeó Sarajevo, se profesaba un culto a Gavrilo Princip", explica el historiador bosnio musulmán Husnija Kamberovic.

"Mi motivación personal (para organizar las ceremonias en Andricgrad, ndlr) es oponerme a las tentativas provenientes de Europa occidental de falsificar la historia, al querer presentar el asesinato de un tirano como un acto terrorista", declaró Kusturica recientemente.

Sarajevo conmemorará el centenario con un concierto por la noche de la orquesta filarmónica de Viena, entonces capital del Imperio austrohúngaro que el joven nacionalista serbobosnio Gavrilo Princip truncó asesinando al heredero y a su esposa Sofía el 28 de junio de 1914. Este será el comienzo de una serie de manifestaciones culturales y deportivas financiadas en gran parte por la Unión Europea, aunque sus dirigentes no asistirán.

La población se muestra, no obstante, indiferente: "Algo que ha sucedido hace un siglo no me emociona para nada. Las disputas sin sentido para decir que es terrorista o héroe me repugnan", comentó Nermina Pobric, un ama de casa de 36 años. El filósofo francés Bernard-Henri Lévy, presente en Sarajevo, lanzó una petición el sábado llamando a la adhesión de Bosnia a la Unión Europea. "Hacer volver a Bosnia al interior de Europa es nuestra deuda moral", dijo.

Hace cien años, cinco semanas después del atentado, arrastradas por sus rivalidades, sus miedos, sus alianzas y la obcecación de sus dirigentes, las grandes potencias europeas entraban en guerra. Esta guerra dejó una Europa exangüe: diez millones de muertos y 20 millones de heridos sólo entre los combatientes y millones de civiles muertos en combates.