Separatistas celebran dominio en el Donbass

Los insurgentes pro rusos asentaron de nuevo su control en la entrada sureste de Donestk, región industrial que es su principal bastión, luego de un mes de asedio de los soldados leales al ...
Los combatientes pro rusos disminuyeron la intensidad de choques.
Los combatientes pro rusos disminuyeron la intensidad de choques. (Francisco Leong/AFP)

Komsomolsk

Blindados ucranianos abandonados, sonrisas en los rostros de los separatistas; todo indicaba ayer que los combatientes pro rusos habían asentado su dominio en el sureste del Donbass, región industrial feudo de los rebeldes, que levantaron sus puntos de control a la entrada sureste de Donetsk.

El principal bastión pro uso fue rodeado durante un mes por las fuerzas leales al gobierno central de Petro Poroshenko, en Kiev, hasta una contraofensiva la semana pasada. ¿Su éxito se debe al refuerzo de tropas y blindados rusos, tal y como asegura Kiev? Moscú lo desmiente.

Los combatientes visten trajes militares sin signos que permitan determinar su batallón o su origen. Algunos anudaron un trozo de tela blanca alrededor del brazo, un signo indescifrable. Carros de asalto T-64 de diseño soviético llevaban solo un número en su parte trasera ayer en Starobesheve, pudimos constatar.

¿Son ucranianos? “No, son nuestros”, responde un combatiente encaramado sobre uno de los blindados antes de que su camarada le impusiera el silencio. “Sí, los tomamos a los ucranianos”.

Las marcas en la carretera conducen hacia Donetsk, donde los bombardeos de Kiev bajaron de intensidad.

Ahora, las fuerzas ucranianas parecen rodeadas en esta región entre Donetsk, la frontera rusa al este y, al sur, el gran puerto de Mariupol, en el mar de Azov. El vocero militar ucraniano, Andri Lisenko, reconoció ayer que “los terroristas y los militares rusos refuerzan” su ofensiva en este sector.

Komsomolsk representa la imagen de esta retirada. Kiev anunció el viernes su toma bajo control por parte de la Guardia Nacional, si bien los rebeldes controlaban ayer esta pequeña localidad a unos 30 kilómetros de Donetsk.

Tres hombres jóvenes, con el rostro cansado y vestidos de civil, afirman, sentados en una ambulancia, que son soldados ucranianos de una columna atacada. “Nos escondimos tres días en el campo y la gente nos dijo que viniéramos a Komsomolsk”, ya que los rebeldes de la autoproclamada República de Donetsk “nos dejarían partir”, explica uno de ellos.

En Starobesheve, Durnia y Tarakan se muestran sonrientes sobre su tanque. En esta ciudad, los separatistas hallaron el 27 de agosto decenas de cajas de municiones abandonadas por los leales a Kiev en su huida. “Nuestra contraofensiva se asienta”, dice Durnia, quien afirma ser un minero de Lugansk.

¿Dónde se detendrán los separatistas? En Mariupol las fuerzas ucranianas cavaron trincheras e instalaron bloques de hormigón. Excepto los voluntarios del batallón Azov, las fuerzas ucranianas son escasas en la defensa del puerto, donde no se observa ningún blindado.

El otro bastión separatista, Lugansk, más al norte, o el aeropuerto de Donetsk, en manos del ejército ucraniano desde fines de mayo, parecen ser otros posibles objetivos.

A la entrada de Donetsk, un inmenso cartel muestra soldados victoriosos con las fechas de la Primera y Segunda Guerra Mundial y la de 2014: “El destino del pueblo ruso es repetir la historia”.