Secuestro de primer ministro libio es un acto de "brutalidad": Kerry

"Los libios no pusieron su vida en juego durante la revolución de 2011 (que produjo la caída del régimen de Muamar Gadafi) para tolerar un regreso a la brutalidad", dijo el secretario de Estado de EU.
El primer ministro libio, Ali Zeidan (c) llega a la sede del gobierno en Trípoli
El primer ministro libio, Ali Zeidan (c) llega a la sede del gobierno en Trípoli (AFP)

Washington DC -Baltimore

El secretario de Estado estadunidense, John Kerry, calificó hoy de acto de "brutalidad" el secuestro durante unas horas del primer ministro libio Ali Zeidan, y aseguró que Estados Unidos seguirá colaborando con Trípoli para garantizar su seguridad.

"Los libios no pusieron su vida en juego durante la revolución de 2011 (que produjo la caída del régimen de Muamar Gadafi) para tolerar un regreso a la brutalidad", dijo el jefe de la diplomacia estadunidense en un comunicado.

"Los hechos que se produjeron hoy (jueves) no hacen más que subrayar la necesidad de colaborar con el primer ministro y todos los amigos y aliados de Libia para ayudarlos a reforzar rápidamente sus capacidades" de defensa, añadió Kerry. Ali Zeidan fue secuestrado la mañana de hoy por un grupo de ex rebeldes y liberado ocho horas más tarde.

El secuestro tuvo lugar cinco días después de la captura en Trípoli por un comando estadunidense del ciudadano libio Abu Anas al Libi, presunto terrorista de Al Qaeda. Libia denunció la operación como un secuestro y citó al embajador estadunidense.

El Congreso Nacional General libio, la más alta autoridad política del país, pidió el martes a Estados Unidos que lo entregara de vuelta y reclamó explicaciones a la embajadora estadunidense en Libia, Deborah Jones.

La administración Obama, entretanto, justificó la operación en el marco de la Autorización para el uso de la fuerza militar otorgada en 2001 por el Congreso, que permite al presidente emplear la fuerza contra cualquier nación, grupo o persona involucrada en los ataques del 11 de septiembre de 2001.

Funcionarios de EU se negaron hoy a especular si la captura por parte de Washington de Libi, quien se encuentra actualmente en un barco en el Mediterráneo, tiene alguna vinculación con el secuestro del primer ministro.

La portavoz adjunta del departamento de Estado, Marie Harf, dijo que Estados Unidos estaba tratando de "determinar los hechos que ocurrieron aquí exactamente" y los motivos que podrían estar detrás del secuestro. Pero Harf reivindicó la captura de Libi diciendo que esos "terroristas... no sólo eran una amenaza para Estados Unidos, sino también para la población libia y el gobierno de Libia".

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, advirtió sobre el deterioro de la seguridad en Libia y otros países de la llamada Primavera Árabe y condenó el breve secuestro del primer ministro libio.

Ban está "aliviado" por la liberación del primer ministro Ali Zeidan "y puso énfasis en el mantenimiento de su apoyo al gobierno de Libia. Reitera su condena del secuestro del primer ministro", dijo en un comunicado el portavoz de la ONU, Martin Nesirky.

"Libia enfrenta un deterioro de la situación de la seguridad y un incremento de los actos de violencia. El secretario general llama a todas las partes en Libia y al pueblo libio a encontrar un consenso en torno a las prioridades y trabajar juntos para construir un país estable, fuerte y respetuoso de la ley y de los derechos humanos", agregó el portavoz.

Ban se encuentra en Brunei, donde dijo que el secuestro durante unas horas del primer ministro por antiguos rebeldes contra el régimen de Muamar Gadafi constituía "una clara advertencia, no solo para el pueblo libio, sino para otras áreas" en situaciones semejantes, en clara referencia a otros países de la llamada Primavera Árabe.

Ali Zeidan fue liberado después de que una brigada de ex rebeldes lo secuestrara y detuviera durante ocho horas, en la última señal de la inestabilidad en Libia tras el derrocamiento de Muamar Gadafi en 2011. Los hombres armados, que se presentaron en un hotel de Tripoli donde reside el primer ministro y se lo llevaron, dijeron que actuaban por "orden de la fiscalía", indicó el ministerio de Relaciones Exteriores.

El secuestro tuvo lugar cinco días después de la captura en Trípoli por un comando estadunidense del ciudadano libio Abu Anas al Libi, presunto terrorista de Al Qaeda. Esta operación provocó la ira de grupos de ex rebeldes y de partidos políticos, y puso en difícil situación al gobierno libio, que la calificó de "secuestro" y aseguró no estar informado.

Poco después de su liberación, Zeidan llamó al apaciguamiento. "Espero que este problema (mi secuestro) será solucionado con razón y sabiduría", evitando "la escalada", declaró a la televisión al salir de una reunión con su gobierno.

Zeidan "ha sido liberado. Pero no disponemos aún de informaciones detalladas sobre las circunstancias de su liberación", declaró a la AFP el jefe de la diplomacia libia, Mohamed Abdelaziz, sin ofrecer más detalles.

El portavoz del gobierno, Mohamed Kaabar, confirmó la liberación de Zeidan, insistiendo en decir que el primer ministro "fue liberado" y no "puesto en libertad" por sus secuestradores, dando a entender que se llevó a cabo una operación para liberarlo, según informó la agencia libia Lana. Kaabar aseguró que Zeidan se encontraba "en buen estado".

Poco antes, el viceprimer ministro libio, Al Seddik Abdelkarim, había calificado el secuestro de "acto criminal" y había señalado que el gobierno "no cedería al chantaje de nadie".

Durante la mañana, el gobierno libio había informado en un comunicado que el primer ministro fue "llevado a un lugar desconocido, por razones desconocidas, por un grupo" de hombres que serían ex rebeldes. Poco después, la Célula de Operaciones de Revolucionarios de Libia confirmó su autoría y afirmó haber "detenido" al primer ministro por "orden de la fiscalía".

Zeidan fue detenido en aplicación de los artículos relativos a los "crímenes y delitos perjudiciales para el Estado" y para "la seguridad del Estado", afirmó esa brigada, que depende de los ministerios de Defensa e Interior, aunque de forma no oficial.

Por su parte, el consejo de ministros indicó en su página Facebook que "no estaba al corriente de una suspensión de la inmunidad" del primer ministro ni de "ninguna orden de detención". Londres y la OTAN condenaron rápidamente el secuestro e instaron a la liberación inmediata del primer ministro, al igual que el secretario general de la ONU Ban Ki-moon.

El primer ministro británico David Cameron habló telefónicamente con Zeidan, asegurando que Londres ayudaría a Trípoli a "resolver los problemas de seguridad con el fin de llegar a una Libia estable, libre, pacífica y próspera". El presidente francés François Hollande expresó su "inquietud" después de ese secuestro y llamó a la comunidad internacional a actuar para ayudar a las autoridades libias a restablecer la seguridad.

El primer ministro, de 63 años, fue secuestrado en el hotel Corinthia de Trípoli donde reside, indicó una fuente allegada al dirigente libio sin dar otras precisiones. "Una importante cantidad de hombres armados entraron en el lugar muy temprano el jueves por la mañana. Pero no entendimos lo que estaba pasando", dijo a la AFP un empleado del hotel.

Tras la intervención el sábado de las fuerzas especiales estadunidenses, las autoridades libias instaron el martes a EU a entregarles inmediatamente a Abu Anas al Libi. Un día después de la operación, la Célula de Operaciones Revolucionarias de Libia anunció en un comunicado un "estado de alerta máxima frente (...) a los atentados a la soberanía del país por parte de los servicios secretos extranjeros".

El grupo negó, no obstante, cualquier tipo de relación entre la "detención" de Zeidan y la captura de Abu Anas, informaron varios medios. Zeidan, calificado de liberal, ocupa el puesto de primer ministro desde hace un año. Recientemente, varios diputados pidieron su destitución debido a sus enfrentamientos con los Hermanos Musulmanes libios.

Desde la caída del régimen de Muamar Gadafi en octubre de 2011, las autoridades de transición apenas controlan los grupos de ex rebeldes, que combatieron el régimen anterior. Agrupados en milicias armadas, estos ex rebeldes, encabezados por los islamistas, llenan el vacío en materia de seguridad dejado por un estado en fallida.

Las autoridades fracasaron hasta el momento en su intento de formar un cuerpo de policía y un ejército profesional, e incluso legitimaron a varias de estas milicias, a las que confiaron tareas en materia de seguridad.

Así, el Congreso General Nacional, la más alta autoridad del país, encargó recientemente a la Célula de Operaciones de Revolucionarios en Libia su despliegue en Trípoli para proteger la ciudad, frente a un aumento de la criminalidad.