Santos clarifica el escenario para las presidenciales colombianas

La búsqueda de la reelección del actual mandatario marca el inicio de la carrera electoral.
Juan Manuel Santos pretende gobernar hasta 2018.
Juan Manuel Santos pretende gobernar hasta 2018. (Reuters)

Bogotá

El esperado anuncio del jefe de Estado colombiano, Juan Manuel Santos, sobre su aspiración a la reelección clarifica el escenario para las presidenciales del 25 de mayo de 2014 y hace que a partir del lunes se active la Ley de Garantías, que restringe su actividad política, según informó ayer el gobierno.

A partir de que Santos registre su aspiración ante el organismo electoral, lo que tiene previsto hacer el día 25, la Ley de Garantías le prohíbe asistir a inauguraciones de obras públicas, entregar personalmente recursos o bienes estatales o interrumpir la programación radial y televisiva para dar discursos presidenciales.

El anuncio de Santos provocó la reacción de su vicepresidente, Angelino Garzón, que ayer descartó volver a acompañar a “ningún candidato” y despertó especulaciones sobre quién será el compañero de fórmula presidencial: el ex director de la policía Óscar Naranjo.

El general retirado, que forma parte del equipo negociador del gobierno en los diálogos con las FARC en La Habana, recién descartó que pueda integrar una lista al Senado pero no se pronunció sobre una eventual candidatura a la vicepresidencia.

La decisión del presidente de buscar un segundo mandato para gobernar hasta 2018 sirvió para clarificar la carrera que disputarán los candidatos durante los próximos seis meses en su aspiración de alcanzar la Casa de Nariño —sede presidencial.

El mejor situado en las encuestas es Óscar Iván Zuluaga, el que muchos califican de “peón” del ex presidente Álvaro Uribe (2002-2010) que pretende colocar de nuevo un delfín en la Presidencia, como ya hizo con Santos, pero que en esta ocasión no se le revele.

La tercera posición en la parrilla de salida la ocupa la autollamada “tercería”, que bajo el nombre de la recién creada Alianza Verde aún deshoja la margarita entre el oligarca bogotano Enrique Peñalosa y el ex guerrillero Antonio Navarro, dos candidatos muy diferentes pero que despiertan simpatías entre un electorado reacio a las posiciones de izquierda.

Y en esa posición, Clara López se presenta como presidenciable por el Polo Democrático Alternativo, partido que alcanzó 22 por ciento de los sufragios en las elecciones para el Ejecutivo de 2006, pero que se desinfló entre escándalos de corrupción y escisiones.

También está la Unión Patriótica (UP), un partido nacido en los años ochenta a raíz de un acuerdo del gobierno con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que pasó a la marginalidad tras el asesinato de unos cuatro mil militantes y simpatizantes y que recién recuperó su personería jurídica.

Tras diecisiete años exiliada en Suiza, la ex presidenta de la UP Aída Abello regresó a Colombia para postularse como presidenciable por este partido y aspira a recoger apoyos entre la izquierda rural y los sectores urbanos más radicales.

Representantes de estas tres opciones situadas en el centroizquierda y la izquierda se reunieron ayer en Bogotá para estudiar las posibilidades de una candidatura conjunta, que apoya la política de paz del presidente Santos, pero rechaza que la reelección sea la vía para consolidarla.

Los partidos históricos colombianos, el Liberal y el Conservador, aún discuten entre si presentar candidato a las elecciones o apoyar a Santos en esta carrera, en coherencia con su participación en el Gobierno de Unidad Nacional durante los cuatro últimos años.

Claves

Críticas uribistas

- Óscar Iván Zuluaga, principal contendiente del presidente Juan Manuel Santos en su búsqueda de la reelección, criticó ayer la estrategia de paz con la guerrilla impulsada por el mandatario.

- El candidato del uribismo afirma que el actual proceso de paz que adelanta el gobierno de Santos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) otorga “impunidad” a los rebeldes.

- El diálogo de paz con las FARC logró consenso en los temas de desarrollo agrícola y participación política de la guerrilla, lo cual “tiene poco respaldo popular”, según Zuluaga.