Sanders confía en batir a Clinton con una revolución política de EU

El senador por Vermont, de 73 años, "socialista democrático" y aspirante a la nominación demócrata, quiere poner patas arriba al Partido Demócrata,  cambiar el sistema político y económico y ...
Bernie Sanders, durante una marcha por la subida del salario mínimo a 15 dólares por hora, en el Upper Senate Park del Capitolio de Washington
Bernie Sanders, durante una marcha por la subida del salario mínimo a 15 dólares por hora, en el Upper Senate Park del Capitolio de Washington (EFE)

Washington

El senador estadunidense por el estado de Vermont Bernie Sanders, un "socialista democrático" en alza, confió hoy en crear un "movimiento" que le permita batir a Hillary Clinton en las primarias demócratas, revolucionar un partido que considera "conservador" y convertir a EE.UU. en un estado del bienestar al estilo europeo.

Sanders, un independiente proveniente de un estado blanco y progresista del noreste, ha sorprendido a los analistas políticos al atraer las mayores multitudes en mítines de campaña y ver cómo las encuestan pasaban de darle el 5 % de apoyo en mayo al actual 18 %, aún así por debajo del 58 % de la ex secretaria de Estado Hillary Clinton.

Lo que este político quiere a sus 73 años es ser el origen de una revolución que ponga patas arriba al Partido Demócrata y cambiar un sistema político y una economía abocada a convertirse en una "oligarquía" en manos "de un puñado de ricos".

Bernie, el nombre de pila que corean sus jóvenes correligionarios, explicó hoy en una intervención ante la Cámara de Comercio Hispana de Estados Unidos (USHCC) en Washington que se autodenomina "socialista democrático" porque aspira a crear unos Estados Unidos con sanidad y educación gratuitas como en economías avanzadas europeas.

"Necesitamos unos líderes que estén dispuesto a enfrentarse a la clase billonaria", aseguró el senador, que busca la candidatura demócrata para las elecciones presidenciales de 2016.

Sanders no es demócrata y no tiene el potencial financiero de Clinton en esta campaña encaminada a poner a un nuevo presidente en la Casa Blanca en 2017, pero sueña con desmantelar desde dentro un partido que considera que se "ha acomodado con las grandes corporaciones" y que parece progresista porque los republicanos son ahora "la extrema derecha".

"Hay poco que yo pueda hacer si no hay un movimiento tras de mí que esté listo para enfrentarse a los poderosos", explicó hoy Sanders en un evento repleto de jóvenes en Washington.

Por el camino, Sanders quiere revolucionar el modo de hacer política en Estados Unidos: movilizar al 80% de los jóvenes entre 18 y 29 años que no votaron en las legislativas de 2014 (según datos del centro de investigación Circle), apoyarse sólo en pequeñas donaciones y enfrentarse a los intereses de las grandes corporaciones, del aparato de defensa y Wall Street.

"Un puñado de ricos se ha hecho con el control de la economía y ahora quieren apoderarse del proceso político", alertó Sanders, quien si llega a la Casa Blanca ha prometido trabajar contra las leyes que permiten a las grandes fortunas financiar campañas políticas sin límite y con gran opacidad.

Ese mensaje de justicia social ha calado entre un gran número de jóvenes estadounidense y Sanders espera que ese sentimiento se contagie entre la clase media y trabajadora de todo el país, incluidos los hispanos, que en 2012 votaron en masa por el actual presidente de EU, Barack Obama, y fueron decisivos en su victoria.

Pero Sanders no lo tiene fácil en un país donde la palabra socialista es un tabú y donde los grandes donantes tienen un peso clave para llevar a la escena nacional a alguien que, como Bernie Sanders, no es todavía una celebridad política.

Algunos expertos esperan que en las elecciones de 2016, para las que Clinton parece encaminada a ser la candidata demócrata, se moverá una cifra récord de cinco mil millones de dólares, contando también a los republicanos.

Sanders, que dijo hoy que no se presentará a las elecciones como candidato independiente si no gana a Clinton en las primarias, tiene ante él una batalla contra el sistema de dimensiones bíblicas.

Si consiguiera movilizar a los jóvenes, los afroamericanos, los hispanos y a la clase media trabajadora para ganar las elecciones, se tendría que enfrentar a un Congreso que, como mínimo, tendría una importante presencia republicana y donde los demócratas no se alinearían a menudo con su nuevo líder venido de fuera.

Sanders está a favor de una reforma fiscal que permita financiar sanidad, educación gratuita al estilo de "los países escandinavos", frenar la transferencia de recursos a los más ricos y crear un sistema bancario "aburrido...sin instrumentos esotéricos que nadie entiende". Para ello, el senador promete enfrentarse a los grandes intereses económicos, en especial Wall Street.

"No me fío de esa gente, solo quieren lo mejor para ellos, no para los estadunidenses", aseguró. Además, espera promover una revolución energética con subsidios para fuentes renovables y darle la vuelta a un país dominado por el automóvil para potenciar el transporte ferroviario.

Sanders, que el diario The New York Times definió en 2007 como un "abuelo hippie sin sentido del humor", sigue construyendo su movimiento con un discurso que podría acabar demostrando a los demócratas que hay votantes sin miedo a ser tildados de "socialistas".