Sánchez advierte a Podemos de que no apoyarle es «perpetuar a Rajoy»

El líder del PSOE reclama al partido izquierdista su apoyo esta semana en la investidura como presidente del gobierno, mientras sigue la incertidumbre al no contar todavía con suficientes apoyos.
De izquierda a derecha, el conservador Mariano Rajoy, el socialista Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, de Podemos y el centrista Albert Rivera
De izquierda a derecha, el conservador Mariano Rajoy, el socialista Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, de Podemos y el centrista Albert Rivera (EFE)

Madrid

El líder del Partido Socialista (PSOE), Pedro Sánchez, advirtió a Podemos de que no apoyar su investidura esta semana supondrá "perpetuar" a Mariano Rajoy en el Gobierno de España. "La izquierda no puede propiciar que siga siendo presidente", dijo en una entrevista publicada hoy por el diario La Vanguardia.

El líder del PSOE, segunda fuerza en las elecciones de diciembre tras el Partido Popular (PP) de Rajoy, trata de presionar a la formación heredera del movimiento de los indignados para que vote a favor de su investidura o al menos se abstenga.

Solo con el pacto que alcanzó el miércoles con Ciudadanos, cuarto partido en los comicios, a Sánchez no le salen las cuentas para liderar el Ejecutivo español. Necesita que Podemos o el PP le permitan gobernar.

"¡No espero yo que Rajoy me vaya a dar sus votos! Lo que sí espero es que aquellos partidos que se proclaman de izquierdas al menos no voten en contra de un candidato socialista a la presidencia del Gobierno", dijo a La Vanguardia.

El líder socialista asumió hace un mes la tarea de formar Gobierno ante el rey Felipe VI después de que declinara hacerlo Rajoy, el candidato más votado en las urnas. En las últimas semanas, negoció con Ciudadanos y Podemos. El pacto con el partido liberal de Albert Rivera propició el plante de Podemos, que se levantó de la mesa de negociación.

Si la votación de investidura de Sánchez resulta infructuosa, el partido liderado por el izquierdista Pablo Iglesias está dispuesto a retomar las conversaciones, siempre que el PSOE renuncie al acuerdo suscrito con Ciudadanos, que fue ratificado el sábado por los militantes socialistas.

"Sabemos lo que piensan los dirigentes de algunos partidos, estaría bien saber lo que opinan sus militantes", dijo hoy el "número dos" del PSOE, César Luena, instando a Podemos a celebrar una consulta similar entre sus afiliados.

Y si Sánchez trata de presionar a Podemos, el partido de Albert Rivera se dirige al PP, al que pide no bloquear el inicio de la legislatura. Desde la formación conservadora consideran que el acuerdo entre PSOE y Ciudadanos no es bueno para los intereses de los españoles y, por ello, no lo apoyarán.

"A pesar de que Rivera ha enviado una carta a Rajoy para que lo apoyemos, obviamente no lo vamos a apoyar", contestó hoy la "número dos" del PP, María Dolores de Cospedal.

La sesión de investidura arrancará el martes con la intervención de Sánchez para exponer su plan de Gobierno. Previsiblemente habrá dos votaciones: una el miércoles, que exige una mayoría absoluta (algo prácticamente imposible para el socialista) y otra el viernes, para la que le bastaría una mayoría simple.

Sigue la incertidumbre

El líder socialista español, Pedro Sánchez, se somete así esta semana a su elección como presidente del Gobierno, sin contar con una mayoría suficiente en el Congreso de los Diputados, con lo que se mantiene la incertidumbre política.

Un mes después de que el rey Felipe VI le encargara intentar formar gobierno, Sánchez subirá este martes a la tribuna del Congreso para explicar que su candidatura es la opción más viable para acabar con el bloqueo político creado tras las elecciones del pasado 20 de diciembre.

De esos comicios resultaron cuatro grandes grupos: Partido Popular (PP, centroderecha, 123 escaños), socialistas (PSOE, 90), Ciudadanos (liberales, 40) y Podemos (izquierda, 69), con lo que se rompió el tradicional bipartidismo PP-PSOE y se hicieron imprescindibles los pactos políticos para intentar formar gobierno.

El líder socialista abrió negociaciones a su izquierda y su derecha, con Podemos y con Ciudadanos, pero el acuerdo alcanzado con éstos hizo que Podemos rompiera las negociaciones, por lo que se presenta a la investidura solo con el apoyo de 130 diputados de los 350 del Congreso.

En la primera votación, prevista el 2 de marzo, necesitaría mayoría absoluta (176 votos a favor), mientras que en la segunda, 48 horas después, tendría que conseguir mayoría simple (más síes que noes).

Sin embargo, hasta ahora, tanto PP como Podemos se han negado a apoyar o abstenerse en la investidura de Sánchez, con lo que se prevé que el candidato socialista no sea investido presidente tampoco en segunda votación, circunstancia insólita en España desde la restauración de la democracia hace más de 35 años.

Se prevé que el líder del PSOE reivindique en su discurso el pacto con Ciudadanos para un gobierno progresista y reformista, que ayer fue ratificado por la militancia socialista, y advierta a Podemos y a otros grupos de su entorno político que rechazar ese acuerdo es hacer el juego para que Mariano Rajoy y el PP siga en el Gobierno.

Si Sánchez fracasa en los dos intentos, se abre un plazo de dos meses para intentar negociar otro acuerdo político que permita formar gobierno, antes de que se disuelva el Parlamento y se convoquen nuevas elecciones.

En estas circunstancias, el líder socialista podría perder la iniciativa política en favor del presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, ganador de las elecciones, pero que rechazó la propuesta del rey para formar gobierno con el argumento de que en ese momento no tenía mayoría suficiente.

Rajoy ejercerá en el debate de esta semana como "líder de la oposición" y deberá rebatir a un candidato sobre el que opina que ha engañado a los españoles con un "simulacro", que no le llevará a la jefatura del Gobierno porque no tiene apoyos suficientes.

El Partido Popular insiste en su ofrecimiento a PSOE y Ciudadanos de una gran coalición al estilo de la de otros países europeos, pero insiste en que el gobierno lo debe presidir el líder del partido más votado, en este caso, Mariano Rajoy.

Sin embargo, el PP tiene el lastre de la corrupción interna, sobre todo después de los casos de posible financiación irregular del partido que se están investigado en diversos juzgados españoles.

Por su parte, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, acude al debate lamentando la "traición" del PSOE por pactar con Ciudadanos, pero con la esperanza de que tras su primer fracaso, los socialistas dejen atrás el pacto con los liberales, que considera "lesivo" para la mayoría social, y se acerque a los grupos de izquierda.

Con el rechazo al acuerdo entre PSOE y Ciudadanos, Podemos tendrá que asumir el coste que pueda suponer coincidir con el PP en su voto en contra del candidato socialista. Es el PSOE el que "ha elegido", insisten en Podemos, y su elección "no es compatible" con este partido porque está pensada para "esperar" al PP.