Sacerdote sentenciado en EU por venta de droga

Kevin Wallin de 63 años, apodado Monseñor Metanfetamina, fue sentenciado a cinco años y medio de prisión y cinco más de libertad supervisada por haber dirigido una operación de distribución de droga.
Foto de archivo del Monseñor Kevin Wallin antes de ser arrestado.
Foto de archivo del Monseñor Kevin Wallin antes de ser arrestado. (AP)

Hartford, Connecticut, EU

Un sacerdote católico suspendido, bautizado por la prensa como "Monseñor Metanfetamina", se disculpó el jueves por haber dirigido una operación de distribución de metanfetamina y haber decepcionado a veintenas de amigos y feligreses.

Poco después, monseñor Kevin Wallin fue sentenciado a cinco años y medio de prisión, menos de los 10 años que enfrentaba como posible pena máxima pero más de los cuatro años que buscaba.

"Desde el día en que me arrestaron jamás negué mi culpabilidad", afirmó Wallis, de 63 años, en un tribunal de Harford. "El día en que fui arrestado fue muy bueno porque me sacó de esta situación".

La fiscalía dijo que Wallis recibía metanfetamina en el correo de abastecedores de California y la suministraba a un distribuidor en Nueva York. También compró un comercio de videos para adultos y juguetes sexuales llamado "Land of Oz & Dorothy's Place", al parecer para lavar el dinero ilícito, agregó.

Wallin, que se declaró culpable de un cargo relacionado con metanfetamina en 2013, ha estado preso por 28 meses, por lo que debería permanecer en prisión otros tres años.

El juez Alfred Covello también le impuso la posterior libertad supervisada por cinco años. Le advirtió a Wallin que "no puede ignorar su decisión de infectar a su comunidad" con metanfetamina. "Para usted, señor, este no es un día feliz", le dijo.

Un siquiatra que trabaja con drogadictos, un colega eclesiástico y varias personas pidieron clemencia al juez.

"Tratamos de juzgar sabia y justamente", dijo monseñor Andrew Varga, de Westport, al magistrado. "Sus debilidades humanas obnubilaron su juicio. Le pedimos que juzgue sabia y justamente".

El fiscal asistente admitió el servicio de Wallin como sacerdote y su obra de caridad y admitió que "está genuinamente arrepentido". Pero agregó que Wallin, que trabajaba en Bridgeport y Danbury, fue el "más culpable" como director de la operación.

"Convirtió su departamento en una guarida donde la gente podía comprar y usar metanfetamina", afirmó.

La defensora pública Kelly Barrett dijo que su defendido "aportó todos sus esfuerzos para ayudar a otros" y pidió compasión porque Wallin no tenía antecedentes delictivos y porque probablemente no volverá a delinquir.