Rusos descartan polonio en la muerte de Arafat

Expertos en Moscú concluyeron en un informe que el deceso del líder histórico de los palestinos ocurrido en noviembre de 2004 fue "natural" y descartaron envenenamiento.
Yaser Arafat, Nobel de la Paz 1994, falleció a los 75 años en el hospital militar de Clamart, Francia.
Yaser Arafat, Nobel de la Paz 1994, falleció a los 75 años en el hospital militar de Clamart, Francia. (Suhaib Salem/Reuters)

Moscú

Los expertos rusos encargados de analizar las muestras de los restos mortales de Yaser Arafat concluyen que la muerte del líder palestino fue natural y descartaron un envenenamiento con polonio, informó ayer la agencia que realizó las pruebas.

Arafat "falleció de muerte natural y no debido a una radiación", declaró Vladimir Uiba, director de la Agencia Federal de Análisis Biológicos, citado por las agencias rusas.

Estas conclusiones coinciden con las de los expertos franceses, impugnadas por la viuda del líder histórico palestino que falleció en 2004 en el hospital militar francés de Percy, cerca de París.

Los líderes palestinos responsabilizan al gobierno de Israel de la muerte de Arafat.

El embajador palestino en Moscú dijo ayer a la agencia de prensa rusa Ria Novosti que la investigación sobre la muerte de Arafat va a proseguir, pese al informe de expertos rusos que concluyen, como los franceses, que se trató de una muerte natural.

"Solo puedo decir que se ha decidido proseguir. Respetamos su posición (de los expertos), otorgamos un gran valor a su trabajo, pero se ha decidido seguir ese trabajo" de investigación, declaró Faed Mustafa.

La exhumación de los restos mortales del dirigente palestino se llevó a cabo en noviembre de 2012 por orden de los jueces franceses encargados de investigar el caso.

Entonces se tomaron unas 60 muestras y fueron distribuidas para ser analizadas por tres equipos de investigadores: suizos, franceses y rusos. Cada uno realizó su trabajo de forma individual, sin mantener contacto con los otros.

Al comienzo de diciembre la fiscalía de Nanterre, cerca de París, afirmó que los expertos franceses llegaron a la conclusión de la "ausencia de envenenamiento con polonio 210 (una sustancia radiactiva altamente tóxica) de Arafat".

La viuda del líder palestino, Suha Arafat, que reside en París, dijo que recurriría ese informe ante la justicia francesa.

Un artículo de la revista médica británica The Lancet relanzó la hipótesis de un envenenamiento citando los resultados de un informe de expertos suizos que habrían hallado restos de polonio 210 en los efectos personales de Arafat.

Los dos equipos suizo y francés constataron dosis de polonio superiores a la media en el cuerpo de Arafat. Pero, según los franceses, la presencia de un gas radiactivo natural, el radón, en el entorno exterior explica esas cantidades.

En noviembre los líderes palestinos, asegurando apoyarse en informes de laboratorios suizos que según ellos confirman la tesis del polonio, acusaron al establishment Israel.

"Israel es el primer, principal y único sospechoso en el caso del asesinato de Yaser Arafat", aseguró el presidente de la comisión de investigación oficial palestina, Tawfiq Tiraui.

Arafat murió en noviembre de 2003 tras un brusco deterioro de su salud. "Sigo convencida de que el mártir Arafat no murió por causas naturales", declaró Suha Arafat al conocerse el informe francés, y se dijo "muy sorprendida de que el informe (...) se resuma a cuatro páginas".

Según un sondeo publicado el martes por el Palestinian Center for Policy and Survey Research (PSR), la mayoría de los palestinos (59%) piensa que Arafat fue envenenado por Israel.

Fin al caso Greenpace

El estadunidense de origen ruso Dimitri Litvinov fue el primer tripulante del rompehielos Arctic Sunrise de Greenpeace que dejó ayer Rusia, tras el cierre del caso penal contra los miembros de esa organización acusados de piratería.

También recibieron visa de salida otros 13 tripulantes del buque, detenidos a mediados de septiembre en el mar de Barents por protestar contra las perforaciones rusas de crudo.

Entre los activistas figura la ecologista brasileña Ana Maciel, beneficiada junto al resto por la amnistía general dictada por el Parlamento ruso con motivo del 20 aniversario de la Constitución.