Rusia recuerda fin de la guerra y exhibe su poder

Putin agradece a EU, Francia y Reino Unido, que desdeñaron la ceremonia; es el mayor desfile militar desde el triunfo de los aliados sobre el nazismo.
Contingentes militares transitan por la principal la plaza de Moscú, frente al Kremlin.
Contingentes militares transitan por la principal la plaza de Moscú, frente al Kremlin. (Ivan Sekretarev/AP)

Moscú y Berlín

Rusia hizo ayer alarde de su poderío en el mayor desfile militar organizado en la Plaza Roja desde la caída de la URSS (1991), con motivo del 70 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial.

El presidente ruso, Vladímir Putin, agradeció la "contribución" de los aliados a la victoria de 1945 sobre la Alemania nazi pese al desaire de los líderes occidentales, ausentes de la celebración, quienes lo acusan de apoyar a los separatistas pro rusos del este de Ucrania.

El desfile militar contó, no obstante, con la presencia de una veintena de dirigentes extranjeros, entre ellos los presidentes de China, Xi Jinping; India, Pranab Mukherjee; Cuba, Raúl Castro, y Venezuela, Nicolás Maduro. También estuvo el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

Rusia aprovechó la ocasión para exhibir ante cientos de miles de personas su moderno armamento, como el tanque Armata T-14, considerado uno de los más potentes del mundo, o misiles balísticos intercontinentales de cerca de 50 toneladas.

"Hay que recordar que es el ejército ruso el que, tras un asalto a Berlín, puso punto final a la guerra contra la Alemania hitleriana", declaró Putin, en un discurso ante los 16 mil soldados congregados en la Plaza Roja, antes del inicio de un gigantesco desfile militar.

"La Unión Soviética participó en las batallas más sangrientas" recordó el presidente ruso en su discurso, en referencia a los más de 25 millones de soviéticos que murieron en la guerra.

"Agradezco a los pueblos del Reino Unido, Francia y Estados Unidos su contribución a la victoria. Doy las gracias a los (...) antifascistas que participaron en los combates contra los nazis en las filas de la resistencia y en la clandestinidad", declaró, antes de guardar un minuto de silencio por las víctimas de la guerra.

Con sus palabras de agradecimiento, Putin quiso mostrarse conciliador con los occidentales y no aludió esta vez a la amenaza "fascista" del gobierno pro occidental de Ucrania.

Sin embargo, en su discurso Putin dijo que la matanza sufrida en la guerra subraya la importancia de la cooperación internacional, aunque "en las últimas décadas hemos visto intentos de crear un mundo unipolar".

Putin suele criticar con estas frases el supuesto objetivo de Estados Unidos de dominar los asuntos mundiales.

Una vez finalizado el desfile militar, Putin se unió de improviso a un cortejo de 250 mil personas, que caminaban por la Plaza Roja sujetando retratos de familiares fallecidos durante la Segunda Guerra Mundial.

El presidente llevaba la foto de su padre, que también cayó en el conflicto. "Creo que mi padre, al igual que millones de soldados rasos —y él era un simple soldado— tenía todo el derecho a cruzar esta plaza", declaró.

Más tarde, en una recepción con los dirigentes presentes en Moscú, el mandatario ruso agregó que "el espíritu de alianza forjado en la Segunda Guerra Mundial debería servir hoy de ejemplo".

Tras reunirse con el presidente checo, Milos Zeman, Putin aseguró que estaba dispuesto a "restablecer totalmente sus vínculos" con la Unión Europea (UE).

Zeman es uno de los pocos líderes occidentales que acudieron a la parada militar en la Plaza Roja de Moscú, visita muy criticada por Washington, que abogaba por boicotear la cita debido a la postura del Kremlin en Ucrania.

Esto contrastó con el 60 aniversario de la victoria (en 2005), cuando al gran desfile acudieron los mandatarios de Estados Unidos, George W. Bush; Alemania, Gerhard Schröder; Francia, Jacques Chirac, y Japón, Junichiro Koizumi.


Homenaje en Berlín

Miles de personas se reunieron ayer en Berlín para recordar los 70 años de la capitulación de la Alemania nazi frente a las potencias aliadas y el final de la Segunda Guerra Mundial.

Alrededor de 10 mil personas acudieron al gran monumento a los soldados soviéticos caídos en la contienda, donde están enterrados muchos miembros del Ejército Rojo que perdieron la vida en su lucha contra el régimen de Adolfo Hitler. En la ceremonia también participaron embajadores de varios países, entre ellos el ruso Vladímir Grinin.

“Para nosotros y para todos es importante recordar el fin de la guerra”, dijo el representante del gobierno de Vladímir Putin. Las austeras ceremonias por el aniversario en Berlín contrastaron con el masivo desfile militar en Moscú para recordar la victoria soviética sobre la Alemania nazi.  Fue el viernes cuando el Bundestag (Parlamento alemán) recordó la fecha en presencia de la mandataria, Angela Merkel.